GUADARRAMA EN MARCHA: Participación y cambio.

Lancemos a la calle nuestra conciencia comunitaria, despertemos los valores ancestrales que han regido nuestra forma de vida a partir de una educación que no puede permanecer desactualizada; nuestra voluntad, para terminar con los miserables mentirosos que se felicitan por haber salvado a una España que dicen que crece mientras la ciudadanía vive tremendos desasosiegos para mantener a los niños, a sus jubilados y llegar a fin de mes con los míseros sueldos que cobran.

domingo, 13 de mayo de 2018

LA LEY, PILAR DEL NEOLIBERALISMO


El Código Penal como pilar del neoliberalismo

Eduardo Santos Itoiz 

La corrupción que estamos viviendo tendría que  inhibir a muchos españoles del desprecio que sienten por los diferentes: los sudacas, los rumanos, los moros, los negros y todos aquellos que vienen a nuestro país buscando lo que en sus países de origen se les niega. No quedan exentos aquellos que siendo españoles, por su condición socio-económica, el desempleo, el coste de la vivienda, y la subalimentación de sus hijos acuden a comedores de las ONGEs para paliar sus brutales escaseces. 

Ya radicado en  España  tuvieron lugar algunos acontecimientos que me dejaron perplejo.1. Una vecina, ante un comentario mío respecto de la actitud que había asumido Aznar con motivo de un atentado sufrido en Madrid me espetó un "tú ocúpate de tu país, que del mío me ocupo yo". Mi respuesta en presencia de varios otros vecinos fue cruel, tan cruel como para que todos los allí presentes asumieran que acababa de marcar mi territorio y que sería yo quien autorizara a compartirlo. 

El  primer día de clase cuandoo llevé a mis hijas al colegio (público) -apenas a una semana  de habernos instalado en España,  una madre se acercó a mi a charlar acerca de la educación que se impartía alli. Su comentario final fue: "Usted no va a tener ningún problema porque no tiene biotipo sudaca; se ve de lejos que es europeo". Tomé nota sin comentarios. A punto de terminar el curso ese mismo año, una de las autoridades del colegio me sugirió que sacara  a las chicas del colegio porque allí estaban perdiendo el tiempo. 

3. En ocasión en que una persona muy mayor intentaba aparcar su coche arremetiendo contra los que ya lo habían hecho dejando poco espacio para un tercero, salió una empleada del mercado al que pertenecía el parking. Le habían avisado que le estaban machacando el auto. Éstas fueron sus palabras: "Viejo de mierda, porqué no te vuelves a tu puto pueblo".

4. Desde entonces estreché mi espacio y limité las relaciones que me vinculaban a mucha gente. De ninguna manera significó esto que no sostuviera amistades que mantengo, mantendré y seguiré haciendo: solo se trata de aquellos con los que la puesta en común es viable a partir de quienes que, al igual que yo, tenemos adentros compatibles, sean cuales fueren nuestras ideologías -que yo no la tengo (no quiero vivir amordazado).

A partir de estas experiencias y muchísimas otras por el estilo puse especial interés en penetrar la sociedad española dado que éramos una familia entera, con hijos, hijas y nietos que había optado por España de entre otros países de habla inglesa. 

Descubrí que la escasez, la necesidad,  la mentira  y el interés por el poder se daban cita en todos los partidos políticos. Los militantes de la derecha asumen actitudes que evocan un pasado que se les ha hecho carne: sin manifestarse franquistas  actúan según patrones de conducta propios de  aquellas épocas. Son irreductibles con los que no comparten su forma de pensar, poco tolerantes, se sienten dueños de la verdad, hostigan con epítetos lacerantes  a los que militan en la izquierda. En lo personal fui tildado de comunista y rojo. No encontré a nadie que entendiera la destrucción de las naciones – estado a las que estaba condenando la globalización, hija ésta de los Gardner, Rockefeller, Brrezinski, los Bush, y, entre varios más, los Kissinger. Mi interés no era político: solo aspiraba a ver como reaccionaba la sociedad.  

En lo personal no podía ver ni puedo, 20 años más tarde, a Felipe  González un falsario como pocos; tampoco, al secretario del PSOE  de Guadarrama, hoy concejal, a quién el mismo día que lo conocí, al escuchar sus primeros comentarios acerca del proyecto del partido en el orden nacional y la necesidad de adherir  a él  LE PREGUNTÉ SI ERA DEL OPUS DEI. No podía  soportar tanta hipocresía. 

Según pasaba el tiempo fui conociendo gente de la derecha. No tenían proyecto politico como no fuera una plena adhesión a lo  que había instaurado la Trilateral allá por la década del 70: terminar, como ha queado dicho, con las naciones-estado. 

Reinaba (y reina) en la derecha el caciquismo más ácido:se abrogan un poder prepotente que solo el Partido Popular puede esgrimir con el apoyo de las muchedumbres que 50 años atrás se morían de hambre:no tenían calles asfaltadas ni coches, ni comida aunque sí un afán por emigrar en busca de una vida mejor para ellos y sus familias.  Muchos se instalaron en América, otros, los más dejados de la mano de dios, buscaron en España un destino que le negaba Franco, hombre de salidas de paseo bajo palio; mujeres y hombres cogían sus escasos bártulos y abandonaban sus lugares de origen. 

La Cifuentes -presidenta del la Comunidad de Madrid- ha falseado un master, ha hurtado dos potes de crema en un supermercado (40 euros) ha mentido a mansalva  y comprometido el prestigio de una universidad pública. 

El PP ha trastrocado los valores que ponen a la gente en común, que hacen compatibles sus adentros, que impulsan a sociedad a ser apenas un amontonamiento de gente a la que complacen con fútbol y mentiras. 


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LA EDUCACIÓN EN FINLANDIA

Por más pequeño y homogéneo que pueda ser Finlandia, su éxito reiterado en el ranking de educación nacional indica que existen por lo menos algunas lecciones que otros países pueden aprender.
Por un lado, el país nórdico pone mucho énfasis en la educación temprana. Antes de que los niños finlandeses aprendan las tablas de multiplicar, sencillamente aprenden cómo ser niños: cómo jugar unos con otros, cómo sanar las heridas emocionales.
Incluso a medida que los niños crecen, el país realiza un esfuerzo concertado para encaminarlos hacia el éxito.
Aquí presentamos algunas de las razones por las que Finlandia lleva la delantera en educación global.

1. La competencia no es tan importante como la cooperación

Finlandia ha descubierto que la competencia entre escuelas no logra que los niños lleguen tan lejos como lo hace la cooperación entre esas escuelas.
Una de las razones es que Finlandia no tiene escuelas privadas. Todas las instituciones académicas del país se financian con fondos públicos. Los maestros están capacitados para generar sus propios exámenes en lugar de usar exámenes estandarizados.
"No existe una palabra para la rendición de cuentas en Finlandia", dijo una vez el experto en educación Pasi Sahlberg a una audiencia en el Teachers College de la Universidad de Columbia. Se confía en que los maestros hagan las cosas bien sin la motivación de la competencia.
Y eso es porque...

2. La enseñanza es una de las profesiones más respetadas

Los profesores no están mal pagados en Finlandia como en Estados Unidos. De hecho son muy valorados, ya que Finlandia invierte mucho en la infancia como la base para el desarrollo de toda la vida.
Para convertirse en profesor en Finlandia, es necesario que los candidatos antes reciban por lo menos su maestría y completen el equivalente a un programa de residencia de las escuelas de medicina de EE. UU. Los futuros profesores a menudo enseñan en escuelas primarias asociadas a una universidad.
El resultado: se puede contar con que los maestros conocen la mejor investigación pedagógica existente sobre educación.

3. Finlandia presta atención a la investigación

En Estados Unidos, los estudios de investigación que analizan los modelos que funcionan y los que no en el aula suelen quedar atascados en el fango de la política de la junta escolar local. Los padres sostienen que ciertas políticas no son "correctas" para sus hijos.
En Finlandia, las investigaciones no tienen ese bagaje político. El gobierno toma sus decisiones de política educativa basado casi exclusivamente en la eficacia: si los datos muestran mejoras, el Ministerio de Educación y Cultura federal lo pondrá a prueba.
"En general, la educación en Estados Unidos es mucho más política que en Finlandia, en donde es más un tema profesional", dijo Sahlberg a Business Insider.
En resumen, Finlandia sabe cómo hacer las cosas.

4. Finlandia no tiene miedo de experimentar

Una gran ventaja de prestar atención a la investigación es que no se depende de fuerzas externas, como el dinero y la influencia política. En Finlandia, se alienta a que los profesores creen sus propios minilaboratorios de estilos de enseñanza, a mantener lo que funciona y desechar lo que no funciona.
Es una lección para Estados Unidos: una actitud vanguardista en los estratos superiores puede llevar a los maestros a ser creativos.

5. El juego es sagrado

En comparación con EE. UU., en donde durante las últimas dos décadas el tiempo de recreo ha ido disminuyendo en las guarderías, la legislación finlandesa exige que los maestros les den a los estudiantes 15 minutos de juego por cada 45 minutos de instrucción.
La política se desprende de la creencia profunda, casi de libro de cuentos, de Finlandia de que los niños deben permanecer niños durante el mayor tiempo posible. No es su trabajo crecer rápidamente y convertirse en memorizadores y examinados.
Los resultados hablan por sí mismos: estudio tras estudio, se ha llegado a la conclusión de que los estudiantes que reciben al menos un receso diario de 15 minutos o más se comportan mejor en la escuela y se desempeñan mejor en las tareas.

6. Los niños tienen muy poca tarea

A pesar de todas las cosas que las escuelas finlandesas ofrecen a los niños, lo que parecen faltar es la tarea. Muchos niños reciben solo una pequeña cantidad cada noche.
La filosofía proviene de un nivel de confianza mutuo compartido por las escuelas, los maestros y los padres.
Los padres dan por sentado que los maestros han cubierto la mayor parte de lo necesario durante el día escolar, y las escuelas suponen lo mismo. Todas las partes implicadas a menudo consideran que el trabajo extra es innecesario.
El tiempo en casa está reservado para la familia, en donde las únicas lecciones que los niños aprenden son sobre la vida.

7. El preescolar es de alta calidad y universal

Muchos niños estadounidenses solo cuentan con preescolar como única oportunidad para desplegar su imaginación, ensuciarse y jugar. El problema es que con frecuencia se espera que los padres paguen por esa educación temprana, lo que establece diferencias que podrían durar hasta los últimos años del niño.
En Finlandia, los padres tienen todo garantizado. El preescolar y la guardería son universales hasta la edad de 7 años, y más del 97 % de los niños de entre 3 y 6 años de edad disfrutan de al menos uno de ellos, informa NPR.
Sin embargo, es más que eso: los preescolares son buenos. Coordinan sus planes de estudio entre sí y preparan a los niños de manera similar. Cuando los niños comienzan a recibir el trabajo propiamente dicho, los padres pueden tener la seguridad de que, en otras partes de la ciudad, se están enseñando las mismas lecciones.
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sábado, 12 de mayo de 2018

NUEVA REALIDAD, NUEVA LEGALIDAD



¿El Partido Popular habrá leído este artículo?
24 de Setiembre de 2001 
Revista Diálogos Educativos de la Fundación Emilia Trevisi.com

Nueva realidad, nueva legalidad
Artículo de Carlos Fuentes, escritor mejicano

(Extraído textualmente de "El País.es")

Fue el siglo más corto, dijo memorablemente el historiador inglés Eric Hobsbawm. De Sarajevo a Sarajevo. De 1914 a1994. Pero si es cierto que el larguísimo siglo XIX se extendió de la Revolución Francesa a la Primera Guerra Mundial, el brevísimo siglo XX, que comenzó con 'los cañones de agosto' de 1914, título de un gran libro de Barbara Tuchman, en realidad terminó con la caída del muro de Berlín en 1989, frontera final de la guerra fría.
Equilibrio de terror, esferas de influencia, maniqueísmo ideológico, mundo bipolar dominado por la rivalidad de las dos superpotencias, los EE UU de América y la Unión Soviética. Qué lejano, qué nostálgico nos parece hoy ese universo del equilibrio nuclear, a la luz de los terribles acontecimientos del 11 de septiembre de 2001. Se habló del paso a un mundo multipolar, extraña cabeza de la hidra en la que, además de Rusia y los EE UU, la Comunidad Europea, América Latina, África y Asia serían nuevos centros de poder. La realidad fue otra: del mundo bipolar pasamos al mundo unipolar, dominado, desde Washington, por una sola gran potencia. En vez de la cabeza de la hidra, la mirada de la Medusa, capaz de convertir en piedra a cualquier nación que la desafíe.
Se habló del triunfo de la globalidad, basada en un mercado mundial de prosperidad creciente y valores económicos, políticos y culturales identificados con la democracia, portadora de valores resistentes a la uniformización, y de culturas como fuerzas visibles que darían voz a las agendas pospuestas por medio siglo de guerra fría. Pero no se previó con suficiencia que la globalidad en sí misma no daría sus frutos sin la prevalencia del derecho y que una globalidad sin reglas conduciría a desequilibrios peligrosos y a injusticias perpetuadas. En 1999, el presidente Bill Clinton le recordó a  la Asamblea General de la ONU que más de mil millones de seres humanos viven con menos de un dólar diario y que cada año cuarenta millones de hombres, mujeres y niños mueren de hambre en nuestro mundo feliz. El veinte por ciento de la población mundial consume el noventa por ciento del producto mundial. Las cifras de la injusticia abundan, todos las conocen, pero cuando no se responde a la injusticia con indiferencia se responde con esfuerzos humanitarios loables, pero insuficientes.
Pero así como la globalidad demostró sus carencias, la localidad no tardó en enseñarnos las suyas: regresiones a oscuras certidumbres, fatalismos aberrantes, fobias latentes, nacionalismos agresivos, fundamentalismos religiosos, limpieza tnica, tribalismo intolerante . Son éstos los mundos que chocaron trágicamente sobre las metrópolis norteamericanas el 11 de septiembre: los vicios de la globalización irrestricta dominada por una sola potencia y los vicios de la localización irrestricta dominada por tribalismos intolerantes. En Nueva York y Washington sucedió que la potencia mayor demostró su impotencia y la impotencia mayor demostró su potencia.
Puede formularse una lista de agravios que suma los sufrimientos impuestos a sociedades enteras por la política imperial de los EE UU en Centroamérica, Vietnam y el Oriente Próximo, y a sus propios pueblos por los gobiernos represivos de China, Rusia, Irak, Irán, Argentina o Chile. Puede recordarse la ceguera rayana en la oligofrenia de los gobiernos norteamericanos que alimentaron con leche a las víboras que luego les respondieron con veneno. SadamHussein es un producto de la diplomacia norteamericana para limitar y cercar a los ayatolas triunfantes e intolerantes de Irán. Osama Bin Laden es un producto de la diplomacia norteamericana fortalecido para contrarrestar la presencia soviética en Afganistán. De Castillo Armas, en Guatemala, a Pinochet, en Chile, fue la diplomacia norteamericana la que implantó a las más sanguinarias dictaduras de la América Latina. Y en Vietnam, aunque se enfrentaron ejércitos, la población civil fue la víctima más numerosa y fatal del enfrentamiento, hasta convertir la excepción de ayer -Guernica, Coventry, Dresde- en la regla de hoy: las principales y a veces las únicas víctimas de los conflictos actuales son civiles inocentes.
Estaba yo en Santa Fe dando unas conferencias cuando ocurrió el ataque terrorista contra Washington y Nueva York. Santa Fe nunca será objeto de un ataque destructor. Su encanto provinciano, recoleto, indio, español y americano, la salva de la tentación destructiva. Pero allí mismo, en Nuevo México, se sentía igual que en Manhattan el dolor ante la muerte de los inocentes. El 'ataque a América' que sirvió de lema a todas las transmisiones de televisión fue un ataque a hombres, mujeres y niños concretos; fue un ataque a padres e hijos, a abuelos y hermanos, a amigos y compañeros de trabajo... Esto es lo intolerable, esto es lo que rebasa toda racionalidad. Son los niños palestinos asesinados por las fuerzas vengativas de Ariel Sharon. Son los jóvenes israelíes asesinados por las fuerzas fuera de control de YasirArafat. Son los civiles sin rostro muertos por las 'bombas inteligentes' que los EE UU llovieron sobre Bagdad...
Aflora la fácil tentación de la venganza babilónica, la ley de Hamurrabi, la ley del talión: ojo por ojo, diente por diente. Es la salida fácil. Es la salida inútil. Es la represalia que provoca la nueva represalia, en una espiral incontenible de violencia que puede englobarnos a todos. Es la represalia norteamericana contra un enemigo sin rostro que alienta y justifica las represalias rusas contra Chechenia y las represalias chinas contra sus etnias septentrionales. Es la represalia que, como la mancha de sangre de Macbeth, se extiende hasta ahogarlo todo, incluso el sueño.
El problema para los EE UU es vengarse sin saber de quién, atacar sin saber a quién. La tentación de darle rostro al enemigo invisible es muy grande y pueden pagar justos por pecadores. No es ése el camino. Es demasiado fácil. Es demasiado irreflexivo. Es demasiado peligroso. Justifica represiones, vendettas, la mística de la cruzada contra lo diferente...
Pero, sobre todo, hablar de 'represalias' es obviar el tema que reclama nuestra atención concentrada si vamos a convivir civilizadamente en el siglo XXI. Ese tema -lo ha venido proclamando desde que cayó el muro de Berlín- es crear una nueva legalidad para una nueva realidad. El fin de la historia proclamado por Francis Fukuyama hace una década, hoy suena a broma. Lejos de terminar, la historia se ha vuelto tan rápida, el espacio tan grande y el tiempo tan breve que todas las formas forjadas durante un milenio -Estado, Nación, Sociedad Civil, Soberanía- se están disolviendo, en tanto que se han reafirmado tribus, clanes, cotos lingüísticos y religiosos. La globalidad no ha logrado crear una legalidad que gobierne por igual a os Estados nacionales dañados y a los tribalismos locales resurrectos.
El 'enemigo' no tiene cara. Pero, acaso la tiene el 'amigo'. Decir que quien siembra vientos cosecha tempestades no basta para suplir el inmenso dolor de la muerte de los inocentes en Nueva York y Washington. Pero confrontar a los EE UU con sus obligaciones internacionales sí le da un rostro a la posibilidad de una nueva legalidad para una nueva realidad. Si Estado, Nación, Comunidad Internacional, no se comprometen con Legalidad superior a las fuerzas del mercado y del crimen, éstas se impondrán con la fuerza de la fatalidad invisible. Los EE UU de América no podrán quejarse de un ataque sangriento, vil y artero como el del 11 de septiembre si los EE UU de América se excluyen de la legalidad internacional, reniegan de los tratados de protección del medio ambiente, privilegian a compañías explotadoras del equilibrio natural, rehúyen sujetarse a las normas de la justicia internacional propuestas por el Tribunal de Roma en nombre de una soberanía que le niegan a los más débiles, y rompen el balance militar mantenido desde 1972 por el tratado ABM con un delirante proyecto de escudos antimisiles que no sirven un puro carajo frente a una docena de terroristas armados con 'cuchillas de mantequilla' a bordo de un jet comercial...
Si los EE UU quieren en verdad combatir el terrorismo que tan impunemente le ha llagado su corazón nacional deben aprovechar esta trágica oportunidad para unirse a los esfuerzos encaminados a sancionar legalmente los crímenes de guerra y los abusos contra los derechos humanos, reforzar a los organismos internacionales, sumarse a las medidas protectoras del medio ambiente, encabezar las campañas para la erradicación de la pobreza, el hambre, la enfermedad y el analfabetismo en un mundo cada vez más injusto, más dividido, más explosivo, verdadero caldo de cultivo para criminales como los que el 11 de septiembre se rieron de la coraza antimisiles, se rieron de la CIA y su notoria falta de inteligencia, se rieron de la incapacidad toda de la única gran potencia para vivir fuera del sueño embriagante de su propio poder y sumarse, al fin, a la construcción de una nueva legalidad para una nueva realidad.
Han caído las jurisdicciones de antaño. El terrorismo, el crimen organizado, el imperio de la droga, rebasan toda jurisdicción; crean jurisdicciones propias fuera de todo alcance. Nueva legalidad para una nueva realidad: ¿carecemos de inteligencia jurídica y diplomática para responder a este desafío?, ¿carecemos de la inteligencia negociadora para ir desmontando los mecanismos de conflicto que provoca el terrorismo?, ¿carecemos de la voluntad de negociación para allanar, una a una, las avenidas hoy obstruidas hacia la paz y la legalidad en Oriente Próximo, en Irlanda del Norte, en el País Vasco? Tarea lenta, a veces desesperante, pero que nunca debe ser desesperada.

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martes, 1 de mayo de 2018

ARTÍCULOS ABRIL DE 2018

  • OTRA DEFINICIÓN DE EDUCACIÓN
  • ARTÍCULOS DEL MES DE MARZO
  • LA INVESTIGACIÓN CRÍTICA EN LAS UNIVERSIDADES
  • LA CRISIS EN LAS UNIVERSIDADES DE ESTADOS UNIDOS
  • HORA DE DESPERTAR
  • ¿QUÉ SE APRENDE EN EL BACHILLERATO Y EN LA UNIVE...
  • PRESENTACIÓN DEL LIBRO REFLEXIONEMOS III
  • EL ABANDONO DEL NIÑO
  • ETNOCENTRISMO INTELECTUAL
  • INTERPRETACIÓN DE TEXTOS EN INGLÉS
  • DOS ENTIERROS DE PRIMERA EN LA UNIVERSIDAD
  • EL MOMENTO DE ERREJÓN
  • DE AQUELLOS POLVOS ESTOS LODOS
  • EL PP "REGALÓ" 600 MILLONES A FLORENTINO PÉREZ
  • ¿ASPIRAS A UN MASTER?
  • “SÓLO EN LA INFANCIA LA VIDA SUCEDE DE VERDAD”
  • RAJOY HA TERMINADO CON EL PP PERO NO HA PODIDO,...
  • DOS POTES DE CREMA Y UN MASTER
  • LA MANADA (I): 5 ABUSADORES DE MUJERES   
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LA MANADA (II): 5 ABUSADORES DE MUJERES


LA MANADA (II): 5 ABUSADORES DE MUJERES 
María Paz Trevisi

¿La ausencia de una adecuada educación puede ser causa de que un sujeto delinca? ¿Puede la educación prevenir la delincuencia?

Las principales Teorías Criminológicas en las que vamos a centrar nuestro trabajo son tres: Del Aprendizaje Social, de la Frustración y del Autocontrol.
Comprobaremos si dichas teorías han tenido presente la falta de educación como origen de la delincuencia o, en sentido contrario, si la educación es una posible vía de prevención de la misma.
De todos modos, hemos de tener en cuenta que son muy numerosas las causas por las cuales se delinque y que la falta de educación, puede ser una entre tantas. Así lo afirma Lombroso, al considerar que no existe delito que no encuentre su raíz en múltiples causas, incluyendo, por supuesto, variables ambientales y sociales, como el clima, el abuso del alcohol, la educación o la profesión [..]La educación se articula sobre tres pilares fundamentales: la familia, el ámbito académico y la calle. Dichos ámbitos, simultáneamente, van a contribuir de forma determinante en la personalidad del sujeto.

La principal carencia de la educación contemporánea es que responde a un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el afecto y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

Con una educación íntegra el sujeto se desarrolla en un entorno (hogar – colegio – calle) libre, afectuoso, sereno, exigente y reflexivo gracias al cual es capaz de desarrollar plenamente actitudes de libertad – voluntad – inteligencia y afecto llegando a ser una persona comunitaria, solidaria, reflexiva, democrática y comprensiva.
Sensu contrario, cuando el ambiente en el que se cría el sujeto es conflictivo (violento, frío, impulsivo), sus potenciales actitudes se ven truncadas, dando lugar a un individuo inflexible, autoritario, convencional, materia-lista: uno idéntico a todos los demás que no ha logrado ser uno en sí mismo, distinto del resto sin cualificación para la puesta en común.
El perfil de esta segunda clase de sujeto es más proclive a delinquir que el primero, dado que carece de valores sociales que lo hagan actuar considerando a los demás; respetando las normas de convivencia (recordemos que no es un sujeto comunitario, sino individualista, es impulsivo y agresivo con una serie de características propias que lo con-ducen a la delincuencia)
[..]
La Teoría del aprendizaje Social indica que en la delincuencia existen multitud de variables que motivan y otras que previenen el delito. Así, la Teoría recurre a procesos y variables sociales, como es el caso de la familia y los grupos iguales (la calle), sin dejar a un lado la idea de que existan diferencias individuales que influyan en el comportamiento.
La Teoría descansa sobre cuatro pilares esenciales:

1. La asociación diferencial, consistente en que una persona se convierte en delincuente debido a un exceso de definiciones favora-bles a la infracción de la Ley frente a definiciones desfavorables a la infracción de la Ley. De este modo, si una persona se ve expuesta en un entorno donde prevalezcan definiciones favorables a la infracción de la Ley, tenderá a delinquir y viceversa, si se mueve en un ambiente en el cual prevalecen definiciones desfavorables al delito, tenderá a no delinquir. Las asociaciones influyen de forma diferente depen-diendo de su intensidad, frecuencia, duración y prioridad. Respecto de la prioridad, ésta quiere decir que las asociaciones serán más influyentes cuando tengan lugar a edades más tempranas. Y, en lo referente a la intensidad, se refiere al afecto y respeto de la persona con la que uno se asocia.

2. El reforzamiento diferencial, que no es otra cosa que la probabilidad de que alguien repita el acto según el resultado de la primera experiencia.

3. Las definiciones que un sujeto realiza de un determinado comportamiento; cómo evalúa moralmente un hecho.

4. La imitación de un comportamiento semejante a los que ha observado en las personas cercanas a él y, en segundo plano, en medios de comunicación o cine.

Por lo tanto, el comportamiento delictivo se aprende. El primer hecho delictivo tenderá a llevarse a cabo cuando prevalezcan definiciones favorables a la infracción de la Ley (asociación diferencial), o se quieran imitar comportamientos delictivos y los beneficios superen a las desven-tajas. Por último, las consecuencias del comporta-miento conllevarán a que se repita el mismo o no (reforzamiento diferencial).

La Teoría del Aprendizaje Social y su conexión con el concepto de educación.

Centrándonos en el primer concepto (la asociación diferencial) observamos que una persona que se mueve en un entorno donde priman las defi-niciones favorables a delinquir, tenderá a cometer un hecho ilícito. Dicha aseveración tiene una estrecha relación con la educación que se le ha impartido. Recordemos que la educación satis-face las potencias que nos caracterizan como seres humanos; transformadas éstas en actitudes gracias al proceso educativo, nos asumimos personas con visión de nosotros mismos y del 11 ENTORNO COMO PARA INSERTARNOS EN ÉL SEGÚN NUESTRAS PROPIAS CAPACI-DADES. Por tanto, si un sujeto no tiene desarrolladas correctamente sus actitudes por la pobre educación que ha recibido, se insertará en un ambiente proclive a tener definiciones favorables a la infracción de las normas, dado que su personalidad carece de los valores que pueden dejarle ver lo reprochable de su conducta.
En estrecha relación con lo expuesto anteriormente, el tercer concepto entra también en juego. Es decir, el modo que tenga un sujeto de definir un determinado comportamiento, valorándolo MORALMENTE, dependerá de los valores que le hayan sido inculcados a través de su educación, de tal forma que si se ha visto privada de ella, tenderá a ver un hecho delictivo como algo no reprobable, porque no tendrá la capacidad suficiente para darse cuenta de que “eso está mal”.
Las causas que pueden sustentar un aprendizaje delictivo tienen que ver con la cercanía de contactos desfavorables. Una educación pervertida por un modelo de vida que conduce a muy poco, solo puede derivar en actitudes personales de poca valía moral. El campo de acción del delito al que accede un principiante tiene como única referencia el grupo a través del cual nace la vinculación. La relación que guarda el iniciado con el grupo, primer escalón del recorrido, es resultado de una educación previa que lo ha apartado de otros intereses a los que podría haber accedido de no haber sido por esa etapa previa de soledad e imposibilidad de participar en otros ámbitos. No pasará mucho tiempo hasta que su esfuerzo por pertenecer al grupo derive en una imitación de su “superior”. Siendo así su escasa percepción de la realidad lo va envolviendo cada vez más en el delito. En el mapa sobre educación que presenta este trabajo se plantea con toda claridad el devenir de aquellos que pueden caer en el delito a partir de sus antecedentes educativos. Se comprueba así que cuando el proceso educativo se caracteriza por la violencia, la frialdad, el servilismo, la complacencia y la escasa medita-ción, se provenga de la categoría social de la que se proviniese, el resultado es el mismo, sin importar la calidad de la actividad delictiva.
Finalmente, cabe destacar algunos programas de prevención y control del delito y de rehabilitación del delincuente que han sido exitosos y se basan en los principios de las Teorías del Aprendizaje Social. Estos programas se centran, fundamentalmente, en delincuentes reincidentes, es decir, personas que ya han come-tido delitos con anterioridad y que a menudo se encuentran en prisión cuando participan en el programa. Existe una amplia diversidad de cursos. Así, siguiendo la clasificación de Mac-Kenzie: los de educación académica, los de habili-dades para la vida, los de educación vocacional y de trabajo, etc. Y está contrastado que dichos programas reducen de forma efectiva la delin-cuencia futura de los participantes. Sin embargo, los programas más efectivos para la reducción de la reincidencia son aquellos que se basan en intervenciones cognitivo-conductuales. Se trata de aproximaciones mixtas, que afectan tanto a las formas de pensamiento como al propio comporta-miento. Su fundamento básico radica en el MODO EN QUE UN INDIVIDUO PERCIBE EL AMBIENTE QUE LO RODEA Y PIENSA SOBRE EL MISMO Y SU PROPIA VIDA, TODO LO CUAL INFLUYE DE MODO DECISIVO EN SU CONDUCTA. Y, como hemos estado obser-vando a lo largo de todo el trabajo, esta es la definición perfecta acerca de lo que es EDUCAR. Recordemos nuevamente su definición para ponerla en común con la idea principal de estos programas: “La educación satisface las potencias que nos caracterizan como seres humanos (voluntad, libertad, inteligencia y afecto); transformadas éstas en actitudes gracias al proceso educativo, NOS ASUMIMOS PERSONAS CON VISIÓN DE NOSOTROS MISMOS Y DEL ENTORNO COMO PARA INSERTARNOS EN ÉL SEGÚN NUESTRAS PROPIAS CAPACIDADES” (Carlos A. Trevisi, “La imaginación a la escuela”, 2013, Ed.Librorum.
Por lo tanto, podemos deducir del éxito de estos programas que existe una estrecha relación entre la educación y la prevención del delito, ya que si un sujeto delinque por carecer de los valores propios de una persona educada, aquél puede reconducir su comportamiento antisocial con su reeducación.
[…]
Ha quedado probado, sin embar-go, que un proceso educativo que aliente una personalidad con actitudes templadas es un punto de partida para prevenir la delin-cuencia.
Según hemos dejado reflejado con anterioridad, la relación que guarda la educación con el delito depende de muchos factores que se entrecruzan; en lo general serían el lugar, el tiempo, la sociedad, la cultura, la historia, lo económico y hasta el clima; y en lo que atañe a cada uno, la inteligencia, la voluntad, el afecto y la libertad, sin que esto último deje de depender, claro está, de los factores generales a los que aludo más arriba. Por lo cual y según adelantá-bamos en la introducción de este trabajo, la débil educación impartida a un sujeto no es la única causa de que éste delinca, pero sí es verdad que puede considerarse como uno de los factores que está presente en la mayoría de los casos.
Hemos llegado a esta conclusión a través del análisis de las Teorías Criminológicas más importantes de la materia, hallando íntimas conexiones entre los principios e ideas que desarrollan cada una de las mismas con el concepto de educación plasmado en este escrito, manifestándose de forma sobresaliente los resultados con la Teoría del Autocontrol.
Siendo que la educación es un método de prevención del delito, no debemos descui-darla, sino todo lo contrario. Debemos tomar conciencia de que es menester recrear actitudes de entrega que favorezcan la relación de modo que podamos salir al encuentro de los demás; entender que la comunidad está integrada por la gente que vive en nuestras inmediaciones y que una sociedad es un gran grupo de personas que vive en un lugar, tal como un país.
Sin embargo, la educación está en crisis. El hogar y la escuela no prestan apoyo. La necesidad de plenitud de los niños, que la tienen, se satisface, incompleta, fuera de los ámbitos que naturalmente hasta ahora fueron los más propios para su educación (Konrad Lorenz). La calle, el mundo exterior, egoísta y hostil, es su hábitat y poco podrán hacer si no entran en él con una infraestructura sólida que autorice una inserción acabada. Y esa es tarea que no puede postergarse.
Hay que recrear valores que induzcan a una vida en familia distinta, a una educación que impulse la imaginación y la investigación a través de una  integración entre  ambas y los datos, en un proyecto integrado que aliente el descubrimiento de nuevas variables.

(María Paz Trevisi, “Educación y delincuencia”)

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LA MANADA (III): 5 ABUSADORES DE MUJERES


LA MANADA(III): 5 ABUSADORES DE MUJERES
Carlos A. Trevisi

Los jueces, el gobierno, los políticos, y todos los estamentos del estado son partícipes de una sociedad quebrada que ha perdido el norte, que vive en la intrascendencia de circunstancias que contradicen la naturaleza de todo aquello a lo que un ser humano puede y debería aspirar.
La  ley resulta de la necesidad de garantizar la convivencia en un mallado sustentado por la moral. Tanto la ley como la moral se nutren de un tiempo y un espacio que varían a tal velocidad que precipitan los cambios. Las nuevas circunstancias nos obligan a actualizar la primera y luchar por abordar la segunda reviviendo  la ética, ese recóndito mandato que radica en nuestras conciencias y nos hace estar en los demás más allá de ideologías, cualesquiera sean éstas.
Ni los jueces ni los políticos, especialmente estos últimos, satisfacen esta necesidad. Los jueces porque están atados a  leyes  trasnochadas y los políticos porque no tienen capacidad ni voluntad para encarar su actualización –como la Constitución – siendo fieles obedientes a las  órdenes de un sistema que trastroca las necesidades de las naciones-estado obligándolos  a una sumisión que coarta iniciativas  nacionales en beneficio de los poderes económico-financieros que manejan la globalización. El caso español es patético: Rajoy ha aplastado la educación, la sanidad, la investigación, las pensiones,   y todo aquello que la gente reclama saliendo a la calle enardecida propuesta porque lo que anuncia como crecimiento no llega a la ciuadanía   como creación de empleo ni bajo forma de atualización de pensiones, entre otras varias calamidades: 4 millones de desocupados, 2 millones y medio de niños subalimentados, 900 imputados por ladrones –solo en el Partido del gobierno- socialistas que cantan a la izquierda y son apenas meros derechones, la presidenta de la Comunidad de Madrid que roba dos potes de crema en un supermercado y es filmada por las cámaras ocultas, y cualquier cantidad de capitostes del partido Popular  que pese a estar imputados andan sultos por la calle, navegando o en otros países europeos (como el yerno del viejo rey.)
En “La escasez causal de disolución social” de mi autoría se plantean estos problemas y sus consecuencias cuando comenzaba la “tutoría” de la Trilateral.
El mismo camino ha tomado España. Es solo cuestión de tiempo para que suceda lo mismo: empobrecimiento de las clases medias y descontrol social.

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domingo, 29 de abril de 2018

LA MANADA (I): 5 ABUSADORES DE MUJERES

La perversión del sistema judicial español y la infame sentencia de ‘La Manada’

Lidia Falcón
PÚBLICO.ES
28 ABRIL, 2018

La sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Navarra sobre la violación cometida por los cinco integrantes de la banda ‘La Manada’, a una muchacha de 18 años en las fiestas de San Fermín en Pamplona, hace dos años, ha conmocionado a nuestra sociedad, y también a algunas otras. No solamente al Movimiento Feminista ni a las mujeres, sino a todas las personas, hombres y mujeres de bien, que han visto como se conculcan todos los parámetros del sentido común y de los valores de la democracia y de la igualdad, en este ya entrado siglo XXI.
Muchos comentaristas han desmenuzado, con gran conocimiento jurídico, tanto la declaración de hechos probados, que los propios magistrados aceptan en su sentencia, como los considerandos que establecen que esos mismos hechos no constituyen agresión sexual sino únicamente abusos, lo que les permite rebajar la pena de los 18 años que pide el fiscal a los 9 que establecen en la condena.
La incongruencia que supone la admisión de la cadena de humillaciones, mal trato e imposición de actos sexuales a que sometieron los culpables a la víctima y la negativa a calificar de agresión esas conductas, es evidente y así lo remarcan todos: juristas, periodistas de tribunales, comentaristas, feministas, políticos y gente común.
Pero yo quiero analizar con una mirada más amplia lo que está sucediendo en nuestro ordenamiento jurídico y en nuestro sistema judicial respecto a la conducta de los hombres en su relación con las mujeres.
El Código Penal de 1995, tildado pomposamente por el entonces ministro de Justicia e Interior, Juan Antonio Belloch, de Código Penal de la Democracia, modificó el ordenamiento legal en cuanto a las conductas sexuales en el sentido de:
Eliminar el delito de estupro, que consistía, desde el Derecho Romano, en penalizar las relaciones sexuales de un mayor de edad con un menor, aún con el consentimiento de este último, entendiendo que éste no tiene madurez emocional ni mental suficiente para otorgarlo, y que permitirlo únicamente sirve para dejar impunes a los pederastas.
Estableció la edad mínima para prestar consentimiento sexual en 12 años.
Eliminó el delito de perversión de menores.
Eliminó la prohibición de la prostitución y del proxenetismo.
Ni menciona la pornografía.
No existe el incesto.
Y elimina la calificación de violación considerándola agresión sexual, eludiendo incluso utilizar la palabra violación, y estableciendo unos parámetros confusos para entender la violencia.
De todo ello, y mucho más, salieron beneficiados los violadores, los proxenetas, los consumidores de prostitución, los creadores y difusores de pornografía, los pederastas y autores de abusos sexuales a menores, los padres violadores y abusadores de sus hijos. Las modificaciones que logramos con la lucha y las reclamaciones del Partido Feminista, han sido minúsculas. La más importante ha sido elevar la edad para prestar consentimiento sexual a los 16 años. Porque en España las conductas criminales sexuales están consentidas en una sociedad tan perversa que ni siquiera considera repudiable y punible el incesto.
De esta legislación se sigue la jurisprudencia consecuente. Se habla mucho de lo repudiable de la sentencia de ‘La Manada’, y de otras resoluciones judiciales, como si únicamente los jueces fueran los responsables de las innumerables injusticias que padecen las mujeres en los tribunales. Pero ciertamente si los magistrados dictaran sentencias no ajustadas a la ley podrían ser perseguidos por prevaricación, sin que hasta la fecha hayamos podido actuar en tal sentido. Porque esos administradores de justicia operan con respeto a la legislación vigente. Y de tal modo  ha sido posible que se elaborara una larga jurisprudencia que dirige el criterio de las sentencias a la tolerancia de los crímenes sexuales cometidos por los hombres.
Una legislación que tiene sus raíces en el Patriarcado más antiguo que exige que las mujeres sean carne de satisfacción para los varones. Y que si no quieren ser acosadas, maltratadas y violadas por estos no deben salir de casa, tienen que  cubrirse honestamente el cuerpo y no pueden hacerse notar públicamente.
Una ley, tanto el Código Penal como la de Violencia de Género, que establece toda clase de subterfugios, atenuantes y garantías  para no castigar a los hombres que pegan, humillan, violan y asesinan mujeres. Al fin y al cabo, eso es lo que se merecen esas féminas respondonas, que pretenden decidir sobre su propia vida, que salen solas de noche a fiestas y jolgorios, como dice el voto reservado de uno de los magistrados que firman la sentencia, y hasta provocan a los varones dejándose besar en el portal. Lo que evidentemente supone permiso para que cinco jóvenes, dos veces más grandes que la víctima, le tapen la boca y la penetren 11 veces, anal, bucal y vaginalmente. Todo porque ella se atrevió a hablar con ellos en la calle.
Las leyes hay que interpretarlas en cada sentencia, para eso se redactan los artículos del Código Penal con tanta ambigüedad, por unos señores y señoras magistradas que tienen como única preparación técnica y humana lo que les obligaron a estudiar en unas dementes oposiciones. Solamente la China antigua establecía unas normas semejantes para ser funcionario del Imperio. Durante varios años, tres como mínimo y muchas veces se prolongan a diez, memorizan artículo por artículo de una elefantiásica legislación que únicamente la biblioteca Aranzadi puede recopilar. Y después de días de repetir como seres enfermizos sus conocimientos legislativos, en unos meses de interminables exámenes, se les puede dar por aprobados y entrar en la carrera judicial.
De esa entrada en el sagrado ámbito de la justicia se pasa a la Escuela Judicial que es la escuela del machismo. Allí se les enseña a desconfiar de las declaraciones de las mujeres, advirtiéndoles que muchas presentan denuncias falsas de maltrato y de violaciones. A pesar de las infinitas reclamaciones que hemos realizado desde muchos ámbitos del feminismo para que se organizara una verdadera enseñanza de valores de igualdad y democracia, nunca hemos podido penetrar en el pétreo refugio de la Escuela Judicial.
Y como una de las condiciones de una democracia es, sin duda, la independencia de los jueces, a los que se no se debe someter a presiones para que resuelvan en un sentido u otro cuando dirimen los conflictos de intereses de los ciudadanos, los magistrados se han creído portadores de la Verdad Revelada. Hoy, todas las asociaciones de jueces se han pronunciado contra las manifestaciones callejeras que ha provocado esa infame sentencia. Porque a ellos no se les puede criticar. Hallándose por encima del bien y del mal, sus resoluciones son intocables, únicamente modificables por otra de superior rango, dictada por otros componentes de ese clan, que siempre queda impune aunque cometa errores de graves consecuencias, y que se protegen unos a otros ante las reclamaciones de la ignorante plebe.
Teniendo en cuenta el machismo imperante en la sociedad española, que se transmite a todas las generaciones siguientes a través de la familia, la escuela, los institutos, las Universidades, los medios de comunicación, la legislación, la propaganda política,  la Iglesia, la cultura dominante, la corporación judicial no es una excepción, pero el grave peligro es que tiene más poder que otras instituciones y de ella depende la hacienda, la libertad, el honor y hasta la vida de todas las personas sujetas a su poder.
En esta sentencia, como en tantas otras, los jueces se han convertido en encubridores de los criminales. Porque encubrir, como dice el diccionario de la RAE, consiste en “ocultar a un delincuente o un delito para que no sea descubierto”. Con esa perversa disquisición que han protagonizado los ilustres magistrados, en la que se entretienen disertando sobre si hubo o no violencia en las múltiples violaciones de los miembros de la Manada en los actos de aquella noche en el portal de Pamplona –no olvidemos que la víctima fue penetrada 11 veces bucal, anal y vaginalmente- han ocultado la responsabilidad criminal de los violadores e impedido que los verdaderos delitos sean descubiertos.
Con esa sentencia le han negado a la víctima su legítimo derecho a que se le haga justicia en cumplimiento del mandato constitucional de la tutela judicial efectiva, se la ha denigrado como mujer y se la ha hundido más en la humillación y la depresión.
Y sobre todo, lo más grave, han pervertido la noble acción de la justicia y hundido el ya tocado prestigio de la acción judicial, desanimando a las mujeres a presentar denuncias y pedir amparo a los tribunales para protegerse de las numerosas tropelías que padecen a manos de hombres maltratadores, abusadores, violadores y asesinos. Con lo que se afirma más la convicción de las ciudadanas de que en España no hay justicia.  
Madrid, 27 abril 2018.


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