lunes, 18 de abril de 2016

¿A QUIÉN CABE LA RESPONSABILIDAD DE LO QUE ESTAMOS VIVIENDO?


CARLOS A TREVISI

Las causas que nos han llevado a esta situación no son solo responsabilidad de los gobiernos españoles, aunque la solución que se está dando sí lo es.

No podemos no estar al tanto  de los antecedentes que nos han llevado a la escasez en la que estamos viviendo, ni de sus causas (que exceden el marco de España), ni tampoco  de lo que debemos hacer para contribuir a mejorar nuestra convivencia. No basta con difundir denuncias ni opiniones de otros. Tenemos que ejercer nuestro derecho a ser partícipes de lo que nos atañe y a obligarnos a mejorar lo que entendemos está a nuestro alcance.
Nada de lo que sucede en Guadarrama es ajeno al resto de España. Estamos en España y debemos asumir el compromiso. Tenemos que luchar mano a mano junto a las fuerzas vivas que animan nuestra vida cotidiana, pero es menester para eso que entendamos que lo que nos pasa como España y como comunidad guadarrameña no es nuevo en el mundo y otros han pasado por lo mismo  con dispar fortuna, aunque es de decirse que la pobreza en la que vamos cayendo es semejante a la de una gran mayoría de países que han caído sin haber podido resolver los conflictos que los han acuciado.
Llevamos un largo recorrido de miserias que Europa no ha querido ver porque en un principio sólo se remitían a  países  de un entorno pobre al que no teníamos en cuenta: en Sur América cayeron  Argentina, Brasil, Venezuela, Colombia...   En aquellos lares los países ricos en recursos fueron víctimas de lo mismo que 40 años más tarde estamos siendo víctimas los países vulnerables de Europa, categoría ésta que nos incluye.
Veamos porqué.
La historia reciente nos dice que en la década del 50 comenzó a despuntar el bienestar en EE.UU.  La expansión de la riqueza rápidamente saturó un mercado interno que gozaba de sus beneficios absorbiendo la producción que se generaba. Cuando ese mercado se saturó, las empresas comenzaron a expandirse por el mundo* para abordar otros mercados. Durante la década del sesenta la expansión fue  notable. Cobraron importancia entonces los mercados del sudeste asiático que comenzaron a crecer abrumadoramente gracias a políticas internas impulsadas desde afuera que facilitaron mano de obra barata y una expansión exultante. Las primeras consecuencias funestas de esas políticas se vieron casi de inmediato: se prostituyeron  millones de mujeres y la sociedad pasó a transformarse en un batiburrillo de intereses encontrados que satisfacían el funcionamiento de los mercados pero sometían a la gente como esclavos: salarios miserables, descomposición social y todas las miserias que aún persisten bajo un manto de riqueza que cubre a unos pocos.
A principios de la década del setenta, acaso algo antes,  se había pasado de la categoría de "empresas multinacionales" a la  de "empresas transnacionales" que  operaban por su cuenta  sin control alguno ni necesidad de intervención de los gobiernos para su localización. Como la expansión fue notable los mercados del mundo donde se habían expandido se saturaron y las ganancias que no reinvertían las depositaban en "paraísos fiscales"  donde los dineros "sobrantes" servían (y siguen sirviendo) para fomentar la compra y comercialización de la  droga y la fabricación de armamentos que, al no tener  precio de mercado sino el de las urgencias que tenga el "adquirente", rinden  ganancias inconfesables**; o en la "legalizada" Suiza donde van a parar los dineros "negros " de ladrones de marca  -caso Bárcenas-  a la espera de ser ubicados en cualquier país del mundo donde mejor y con mayor seguridad rendirían.
Hacia 1973 se creó la Trilateral Commission impulsada y manejada, entre otros, por Kissinger, Gardner y Brezinsky, tres operadores  que, siguiendo el rumbo que marcaba la realidad, vieron que las naciones-estado ya no tenían razón de ser; que el mundo tenía que ser conducido por el poder económico y las finanzas y no por los intereses "nacionales". Los documentos que acreditan esta postura son ilustrativos de las barbaridades que sostenían. (ver LA COMISIÓN TRILATERAL)
El cambio de rumbo tuvo un período de prueba. América Latina cayo bajo la presión que ejercían esos intereses sobre las naciones del subcontinente y, lo que hasta entonces había sido democracias más o menos estables se convirtieron en dictaduras militares.***.  Es así como aparecen los videlas,  y los pinochets que se ponen al servicio  de intereses ajenos a los propios de sus países. Entre oligofrénicos y sinvergüenzas comienza una nueva etapa en Latinoamérica: la guerrilla, que se resiste a aceptar las condiciones que se imponen a doquier y a lo ancho y largo del continente.
Favorecido el nuevo sistema que se va imponiendo poco a poco por el accionar criminal de la guerrilla, la gente,  por seguridad,  temerosa de  las muertes que desata la subversión, que mata a mansalva, adhiere a las dictaduras. El poder transnacional había cumplido con la primera etapa del proyecto.
El éxito obtenido por el poder económico apuró un cambio estratégico. Se decidió  "devolver" la democracia a esos países pero favoreciendo  gobiernos "obedientes" que satisficieran las necesidades del cambio ****. 
Esta segunda etapa impuso no solo el control  de los gobiernos surgidos por elecciones sino que los obligó a adherir al proyecto económico de terminar con las naciones-estado debilitándolos "in extremis" *****. 
Con una visión como ésta que acabamos de exponer no nos puede caber la menor duda de las razones por las que  que los habitantes de América del Sur hayan encumbrado a los Chávez y a los Evos, garantías del último refugio que les quedaba para superar las atrocidades del hambre, de la mortalidad infantil y el atraso  que  se venían  registrando en las últimas décadas debido a una deplorable educación y desinformación a la que se sometía al pueblo. Es de destacar el mórbido apoyo que prestó la Iglesia a las dictaduras y a los gobiernos surgidos a continuación. Sin duda, ante el desconocimiento de estos hechos se entiende, aunque no puede justificarse, que  España,  que se la pasa mirando a Europa,  haya despreciado a Hispanoamérica;  y  el resto de Europa ni siquiera sepa dónde quedan esos "países del tercer mundo".
No tuvo mejor suerte  EE.UU. Se generalizó la pobreza y el eje de su política se quebró ante las mismas agresiones. Me tocó ver la decadencia de un país que desde siempre había sido motor de su propio destino. Cada vez que visito Nuevo York veo el desastre en el que va cayendo un país que fue modelo en la protección de sus propios objetivos para mantenimiento de sus metas.
España no tuvo que padecer nuevos militares asesinos -ya los había experimentado-  aunque sí un descalabro social que todavía refleja la inseguridad que había vivido: somos egoístas (el temor nos agobia); somos envidiosos (el éxito de los demás nos mella íntimamente); no sabemos ponernos en común (nos es imposible sacar  proyectos adelante si no es bajo la tutela de un poder en el que descansan nuestros intereses); en fín todos los caminos que nos llevan a esta situación que vivimos tienen una gran semejanza con aquellos primeros pasos que dio lo que ahora se llama "neoliberalismo". 
El resultado final -ver notas para abundar- es 5 millones de desocupados, gobiernos obedientes servidores del poder económico, corrupción, prepotencia, recortes en educación y en investigación científica y desarrollo, recortes en sanidad, privatisaciones y todo aquello en lo que usted, amigo, puede abundar porque lo está viviendo. Lo más grave, sin embargo, es la pasividad de la ciudadanía. No alcanza con protestar ni mandar mensajes por Internet; hay que participar.
En Sur América la gente se encerró en sus casas, dejó de intervenir en todo aquello que le atañe más allá de lo que deposita en su gobierno;  dejó de lado el compromiso social de ponerse en común hasta que el abuso del poder activó el coraje de la ciudadanía y salió a la calle con sus mujeres denunciando atrocidades y comprometiendo sus vidas.
No podemos ver las circunstancias que acabo de describir desde la ideología. Hay que verlo desde la gente, desde los desocupados, los desahuciados, la educación, los penosos casos de familias enteras en las que todos están en el paro; desde la miseria.
El acecho del poder económico hasta a llegado a tocar  a Alemania donde los jubilados sobreviven con "mini jobs" que les permiten llegar a fin de mes. Gente que ha vivido con holgura -profesionales, ejecutivos y empleados que han aportado regularmente durante años y años para asegurar su vejez con una pensión digna-,  si no  complementaran sus ingresos con una entrada extra tendrían que terminar comiendo en comedores populares.
Recién cuando uno ve las cosas desde la realidad misma y no desde lo que queremos ver -desde la ideología, que todo lo empaña- se pueden dar los primeros pasos para terminar con este horror. Esos primeros pasos son la participación en todos los ámbitos que nos competen como usuarios de un sistema que vemos que se va cayendo en pedazos.  Es imprescindible aportar ideas y ponerlas en práctica. GUADARRAMA EN MARCHA está abocada a llevar a cabo unas jornadas  que aspiran a llegar a todas las fuerzas vivas -policía, centros educativos, profesionales de todas las especialidades, comerciantes, empresarios, funcionarios y demás,  para despertar las inquietudes necesarias para recrear y estimular con nuevas ideas y recursos que la mayoría de nuestra población aún no no ha puesto en práctica.
La lucha es el camino
La lucha es de todos y desde el principio; se lucha contra unas paredes opresoras que nos echan al mundo; se lucha por un primer respiro, por un primer bocado. Para la lucha es menester pasión y armonía; pasión para arder y armonía para no consumirse; equilibrio para insertarse en un mundo al que se ha visto y en el que nos hemos visto. El que lucha es un penetrador de circunstancias, un buceador de verdades, dueño del tiempo y del espacio; no reconoce límites; es crítico, con un decir que permita agregar, disentir; un decir que sea un hablar. Con ímpetu pero sin violencia

Notas

* Así fue como a fines de la década del 50 varias empresas automovilísticas entraron en los países "potencialmente ricos" de América latina. Argentina se benefició con la llegada de empresas como Kaiser, por ejemplo, que fabricó durante varios años autos de calidad que servían a todo propósito. En Argentina se llamó IKA (Industrias Kaiser Argentina). La entrada de otras empresas provenientes de EE.UU. favorecieron el bienestar de todas las clases sociales que se vieron nutridas de gente que en años anteriores había sido, lisa y llanamente,pobre.
Los acuerdos para que las empresas se instalaran en países como el citado se establecían entre los gobiernos. Correspondió al  presidente Frondizi acordar con el presidente  estadounidense, Kennedy, la localización de varias empresas y el engrandecimiento de otras ya instaladas -Firestone entre ellas. El asesinato de Kennedy fue el primer toque de atención a lo que vendría. Pocos asumieron que no era fruto de la locura de un magnicida. Fue un toque de atención que se desatendió y no por casualidad. En la Argentina el poder económico ya  había intentado  avanzar sobre el cambio que se había puesto en marcha en el mundo cuando se derrocó a Perón. Frondizi  fue depuesto de la presidencia por los militares apenas 4 o 5 años más tarde; otra alerta de lo que se avecinaba. La Argentina había demostrado en escasos dos o tres años que era una país capaz de constituirse en una poderosa nación rica en recursos energéticos como el petróleo (cuyo autoabastecimiento ya se había logrado), el hierro y un no menos pujante inicio de la energía atómica. La oligarquía no fue ajena a esta involución. Soporte de los militares, sostenía que había que terminar con esa historia de la industrialización, el petróleo y demás. Que a la Argentina le cabía un lugar como proveedor de alimentos.(ver LIBERALISMO O NEOLIBERALISMO)

** La venta de armamentos no solo fomenta la guerrilla integrista del Islam (que paga el precio del insumo que adquiere según  su "emergencia", sino la de guerras "decentes" como la que se libró contra Irak para terminar con las armas de destrucción masiva, que finalmente declaró Bush que no existían.

*** Es así como aparecen los videlas,  y los pinochets que se ponen al servicio  de intereses ajenos a los propios de sus países. Entre oligofrénicos y sinvergüenzas comienza una nueva etapa en Latinoamérica marcada por  la guerrilla, que se resiste a aceptar las condiciones que se imponen por  doquier y a lo ancho y largo del continente.

**** Así irrumpe Menem en la Argentina y destruye  todos los logros que, aunque a duras penas, había conseguido el país, por ejemplo en el campo de la energía atómica, privatizando todo lo que hasta ese momento manejaba el estado, incluso los servicios de aguas potables para la ciudad de Bs As y alrededores, centro neurálgico del la Argentina con más de 14 millones de habitantes. La corrupción, el populismo más flagrante sustentado en principios que solo una oligarquía repugnante podía sostener, la mentira, el robo, la violencia ejercida por los  asesinos "desocupados" del régimen militar fueron de un oprobio incalificable. Ese fue el punto de inflexión de una Argentina que perdió el rumbo como nación, aunque siga existiendo como país.
Es de destacarse también que el paso de las dictaduras a las democracias se debió entre otras cosas a los excesos de los militares  que abrumaron de tal modo a  la ciudadanía  que el poder económico cambió su estrategia ante la explosión ciudadana que salió de su encierro para manifestarse en las calles. La Guerra de las Malvinas en Argentina desata la ira de los americanos del norte que no logran doblegar la voluntad de un general esquizofrénico -Galtieri- y facilitan el ataque de la flota inglesa enviada por la entonces Primer Ministro Margaret Thatcher a las islas. Un proyecto neoliberal aplaudido en Inglaterra y apoyado por Reagan en EE.UU. no admitía la locura  de un general de un país que ya había caído en manos del poder transnacional. Tuve ocasión de estar presente en una conferencia que se llevó a cabo en las Naciones Unidas en Nueva York en la que se hablaba de la locura de Galtieri y el disparate del apoyo que la ciudadanía argentina había prestado a la Guerra.

*****  La corrupción, el populismo más flagrante sustentado en principios que solo una oligarquía repugnante podía sostener, la mentira, el robo, la violencia ejercida por los  asesinos "desocupados" del régimen militar fueron de un oprobio incalificable. Ese fue el punto de inflexión de una Argentina que perdió el rumbo como nación, aunque siga existiendo como país.

PARA  DOCUMENTACIÓN AMPLIATORIA  PINCHA  AQUÍ

LA UNIVERSIDAD HOY, GESTORÍA DE TÍTULOS SIN ALMA

Salud mental en tiempos difíciles

Por Joseba Achotegui

2 comentarios que valen la pena

Inicio de curso en la universidad.  De entre los muchos problemas que se agolpan sobre la mesa  me quiero referir  un asunto poco abordado:  hoy cada vez más la universidad es una estructura que está siendo desvitalizada, con precisión quirúrgica, como el dentista desvitaliza una muela: campus aislados, para que no se junte demasiado la gente —no vaya a ser que se organice—,  programas de los cursos y las asignaturas hipertrofiados y en bastantes casos  sin sentido —para que los estudiantes no tengan tiempo literalmente de levantar la cabeza del libro o del ordenador, tanto da—, estímulo a la  competencia desaforada por una décima de punto, ausencia de espacios de análisis de la realidad social… lo que sea para que no haya tiempo para el debate, para pensar, para entender cuál es el rol del estudiante, del profesional en la sociedad de hoy. Un rol, que no es por nada, pero que se presenta cada vez más  precarizado y merecería que se le dedicara algún rato de reflexión
Se me objetará que no nos hallamos ya en las difíciles etapas del franquismo o la transición,  y que no estamos para perder el tiempo. Pero aunque toda comparación histórica es compleja, no cabe duda de que nuestra sociedad tiene graves problemas. Y lo que no nos  podemos permitir es que la universidad se convierta en una mera gestoría de títulos sin alma, en un ente  totalmente desconectado de los problemas de la sociedad en la que encarna
En la sociedad de hoy, el programa de formación de los estudiantes lo deciden cada vez más las empresas, con una planificación estructurada en función de sus intereses comerciales a corto plazo. Así,  como escribía Savater, pronto en vez de decir que fulanito es un ingeniero, diremos que es “un siemens” o “un seat”… y como añadía con especial criticismo, ya no se dirá que menganito es un psiquiatra, sino que es  “un pfizzer”, “un novartis”….
La caricatura de esta situación es la denominada “Hamburguer University” creada por McDonald’s que cuenta con 250.000 alumnos y con decenas de campus en los cinco continentes. Existen ya más de 2000 universidades de este tipo, vinculadas a empresas, como el caso de Coca-Cola, en todo el mundo.  Ninguna objeción a que haya centros de  estudios del máximo nivel sobre hamburguesas financiados y dirigidos por empresas  siguiendo los intereses de sus accionistas. ¿Pero es eso una universidad? ¿Es ese el modelo de universidad que queremos?

COMENTARIO DE LA F.E.M.T
EL SISTEMA NO REQUIERE PROFESIONALES UNIVERSITARIOS QUE SEAN A PARTIR DE LOS DEMÁS. NECESITA IDIOTAS QUE OBEDEZCAN LO QUE IMPONEN LAS CIRCUNSTANCIAS EN LAS QUE PARTICIPAN; TAL CUAL PEONES DE UNA LÍNEA DE PRODUCCIÓN DE GRANDES EMPRESAS INDUSTRIALES.

domingo, 17 de abril de 2016

UN PAÍS O UNA NACION: ELIJAMOS

Por Carlos A. Trevisi


Educar es satisfacer una necesidad personal de apertura al cambio que conforme, de una vez y para siempre, una  nación comprometida con el saber y en ejecución de su propia identidad.

En una nación libre es la sociedad la que decide acerca de su destino y los gobiernos los depositarios administrativos circunstanciales de sus intereses. La elección de valores, la fijación de metas y la implementación de procedimientos, si bien se expresan a través de su  acción disparadora , son de exclusiva incumbencia de la sociedad.

La puesta en marcha de un país camino de ser nación depende de la activación de los recursos con que cuenta , siendo entre ellos, el más importante, su gente. Corresponde a los gobiernos  garantizar una  educación generadora de personas nuevas, armónicas, capaces de recrear circunstancias transitables.

Las sociedades bastardeadas por la ignorancia y el egoísmo detienen la marcha  porque  transfieren sus compromisos al poder de turno según un pacto que no es tan infrecuente: enajenan su conciencia  a cambio de seguridades.

Madrid, 2004



LUCHAR, LUCHAR Y LUCHAR

Perdida la virtud, queda la bondad: perdida la bondad, queda la equidad, perdida ésta, queda la justicia; perdida la justicia, sólo queda la cortesía.
El poder… es, apenas, cortés


Luchar, luchar y luchar

Carlos A Trevisi

Al cumplir 15 años mi madre me obsequió un libro que me acompañaría a lo largo de toda la vida. Tal es así que aún hoy, 60 años más tarde, sigue siendo mi libro de cabecera. Se trata de “Vida de Don Quijote y Sancho”, de D. Miguel de Unamuno.

En su Primera Parte, “El sepulcro de D. Quijote”, leemos:

“Me preguntas mi buen amigo, si sé la manera de desencadenar un delirio, un vértigo, una locura cualquiera sobre estas pobres muchedumbres ordenadas y tranquilas que  nacen, comen, duermen, se reproducen y mueren.
(…)
Esto es una miseria, una completa miseria. A nadie le importa nada de nada. Y cuando alguna trata de agitar aisladamente este o aquel problema, una u otra cuestión, se lo atribuyen a negocio, o a afán de notoriedad y ansia de singularizarse.
(…)
Ante un acto de  generosidad, de heroísmo, de locura, a todos estos estúpidos bachilleres, curas y barberos de hoy no se les ocurre otra cosa que preguntarse ¿Por qué lo hará?
(…)
Si uno denuncia un abuso, persigue la injusticia, fustiga la ramplonería, se preguntan los esclavos ¿qué irá buscando en eso? ¿A qué aspira?
¿Preguntó acaso nunca Sancho porqué hacia Don Quijote las cosas que hacía?
(…)
Alguna vez cuando expongo algún proyecto, algo que me parece debía hacerse, no falta quien me pregunte ¿Y después?. Al “después” no cabe sino dar un rebote con un ¿Y ”antes”?
(…)
¿Qué locura colectiva podríamos imbuir en estas pobres muchedumbres? ¿No crees que se podría intentar alguna nueva cruzada?
Pues sí. Yo creo que se puede intentar la Santa Cruzada de ir a rescatar el sepulcro de Don Quijote del poder de los bachilleres, curas, barberos, duques y canónicos que lo tienen ocupado. Creo que se puede intentar la Santa Cruzada de ir a rescatar el sepulcro del Caballero de la Locura del poder de los Hidalgos de la razón.
(.…)
A ESTAS RAZONES HAY QUE CONTESTAR CON INSULTOS, CON PEDRADAS, CON GRITOS DE PASIÓN, CON BOTES DE LANZA. NO HAY QUE RAZONAR CON ELLOS. SI TRATAS DE RAZONAR, FRENTE A SUS RAZONES ESTÁS PERDIDO.
(…)
Y tú y yo estamos de acuerdo en que hace falta llevar a nuestro  pueblo español una locura cualquiera, pero una locura de verdad y no de mentirijillas; loco, pero no tonto.
(…)
En marcha pues. Y ten en cuenta que no se te metan  en el sagrado escuadrón de los cruzados bachilleres, barberos, curas, canónicos o duques disfrazados de Sanchos.
(…)
Poneos en marcha. ¿Qué  a dónde vais? La estrella os lo dirá: al sepulcro de Don Quijote. ¿Qué vamos a hacer en el camino mientras marchamos? LUCHAR, LUCHAR y ¿cómo? ¿TROPEZÁIS  CON UNO QUE MIENTE?, gritarle a la cara ¡MENTIRA! Y ¡adelante!; ¿TROPEZÁIS CON UNO QUE ROBA?, gritarle ¡LADRÓN! Y ¡adelante!; ¿TROPEZÁIS CON UNO QUE DICE TONTERÍAS?, gritarle ¡ESTÚPIDO! Y adelante. ¡ADELANTE SIEMPRE!
(…)
Mira, amigo, si quieres cumplir tu misión y servir a tu patria ES PRECISO QUE TE HAGAS ODIOSO A LOS  MUCHACHOS SENSIBLES, QUE TUS PALABRAS SEAN ESTRIDENTES Y AGRIAS A SUS OÍDOS
(…)
Y si alguno te viniera diciendo que él sabe tender puentes, ¡FUERA CON ÉL!  Los ríos se cruzarán vadeándolos, o a nado, AUNQUE SE AHOGUE  LA MITAD DE LOS CRUZADOS
(…)
Los esclavizadores  saben bien que mientras está el esclavo cantando a la libertad se consuela de su esclavitud y no piensa en romper sus cadenas.
(…)
Estás solo, mucho más solo de lo que te figuras, y aún así no estás sino camino de la absoluta, de la completa, de la verdadera soledad, que consiste en no estar ni aún con uno mismo.


Así he vivido. He logrado bastante, aunque lucha y desazón han ido siempre de la mano.

sábado, 16 de abril de 2016

LOS MAESTROS, LOS VALORES Y LAS ACTITUDES

Carlos A. Trevisi

 Un docente de instituto, en carta de lectores enviada a "El País" el jueves 8 de diciembre, manifiesta no entender cómo es posible que una ley de educación diga que lo importante son las actitudes y no los contenidos.

Podría contestarse someramente diciendo que los contenidos, sujetos a la memoria, por bien aprendidos que sean, se desvanecen con los años, mientras que las actitudes, bien aprehendidas , se afianzan y fortalecen en el transcurso de nuestras vidas. Sin embargo, he preferido abundar en el tema porque es de opinión generalizada que la educación consiste en saber cuánto mide "El Tajo", o aprender el MCD o el MCM, que,debo decir, los estudié oportunamente, pero jamás he tenido ocasión de recurrir a ellos para que compartieran las tantas satisfacciones (o colaboraran con las aflicciones) que, alternativamente, han alegrado o entristecido mi larga y entusiasta vida.

Los valores
Comencemos por los valores, que así llamaremos a aquellas virtudes capaces de generar efectos deseables. El amor, la entrega, la belleza, la justicia, la amistad, la misericordia son valores inapreciables en la medida en que satisfacen necesidades y proporcionan bienestar. (1)

Se podrá decir que el aporte del amor poco tiene que ver con la ley de Boyle-Mariotte (2) o con los quinientos elefantes ( o cinco mil, ya no recuerdo) que utilizó Aníbal en el cruce de los Alpes. Sin embargo, sólo es así cuando la famosa ley o Aníbal son un dato en el proceso de enseñanza-aprendizaje, cuando se los enseña como mero ejercicio de la memoria, como dato. Cuando la enseñanza se orienta hacia lo actitudinal, cuando hemos ayudado a nuestros alumnos a descubrir el valor de ser críticos, comunitarios, abiertos, dialógicos; cuando han aprehendido el valor de la voluntad, del amor, de la inteligencia y de la libertad, descubrirán por sí mismos algo más que el mero formuleo matemático o las campañas militares del cartaginés: lo asociarán con el esfuerzo, la lucidez, el coraje, la entrega, y a la ley, con la precisión y la constancia de sus descubridores; se adentrarán en los datos a partir de las circunstancias históricas de tiempo y espacio en que suceden, la plataforma científico-técnica a partir de la cual se dan, el medio socio-económico que las autoriza y mil detalles más.

Habrán descubierto a quienes han encarnado esos valores. Entonces sí abordarán el dato: ya habrá suscitado interés; ya querrán saber quién pudo haber juntado tantos elefantes para hacer una guerra.

La realidad
Sigamos con la realidad

El mundo necesita hombres consustanciados con la realidad que les toca vivir, tan compleja como no lo ha sido jamás. Y no basta con relacionarse con ella, hay que salirle al encuentro. Y muy bien pertrechados. (3)

Contrariamente a lo que sucede normalmente durante la primera etapa de la vida, que autoriza búsquedas que desacatan el llamado de la realidad, de pronto, gracias a un ejercicio intelectual y volitivo que nunca cesa, uno descubre que es la realidad la que nos convoca, haciéndonos actuar en respuesta a sus estímulos. Anonadado, uno ve, entonces, que las cosas cobran una grandeza que antes jamás tuvieron. Su brutal presencia nos lanza a la aventura de penetrarlas hasta abrasarnos en ellas.

Sólo una necesidad personal profunda puede motivarnos a abordar la realidad. Y abordar la realidad es penetrarla profundamente. Ese fuego que nos lleva a ver las cosas más allá de lo que denotan exige un arsenal de saberes y una gran armonía para reconocer hasta dónde podemos llegar. Para esto es imprescindible haber visto el mundo y haberse visto uno mismo para insertarse en él. El proceso es lento y la senda ríspida. No hay enciclopedia que nos lo explique, no hay ideología que nos arrope. Hace falta poder de observación y capacidad de análisis.
El punto de partida puede ser un pieza literaria, una obra de teatro, un cuadro, una película... Acaso el Quijote cuando habla de la “razón de la sinrazón” (tan aplicable a estos momentos históricos cuando nos apartamos de las esencias y quedamos atrapados en las circunstancias); o “El 2 de mayo” de Goya (4) que connota mucho más que lo que denota, de modo que su aprehensión nos abrirá camino hacia una infinidad de nuevos conocimientos y experiencias no necesariamente vinculadas con el arte), o Unamuno (5) en su “Vida de Don Quijote y Sancho” donde nos hace ver que el único éxito radica en encontrar compañeros de lucha; u Ortega cuando habla de rebeliones, o Nietzsche (6) con su superhombre; o Isaacson cuando, siguiendo a Buber (7), nos revela “la revolución de la persona”; o viendo una película como “Doce hombres sin piedad” en el que se muestran todas las actitudes que asume un ser humano ante una situación límite; o leyendo a Shakespeare, a Faulkner (8), a Whitman (9), o a John Dos Pasos (10) en su “Manhattan Transfer”.

La Banalidad

Ése es el camino, porque en este análisis se aprende a ver el mundo y los trastornos que se están operando; la escasa resistencia que se opone a la banalidad; la complaciente estupidez de los que se conforman con que les “digan” o simplemente con “oír”; la desvaloración de palabras como “libertad” o “democracia”; “pobreza”, “guerra”, “muerte”, “vida”, “amor”... o la sacralización de palabras tales como “mercado”, o “competitividad”, o “capital” desoyendo el clamor de los que demandan controles, trabajo y solidaridad; el descubrimiento de que el “optimismo”, esa gracia que nos envuelve sanamente, es vano, y que la “esperanza”, que exige un marco personal y social fluido que transformen la búsqueda ácida en encuentros, se transforma en mera ilusión.
Concluyendo en que...

El compromiso que asumimos al “ver” nos obliga a una nueva aventura: desentrañar al hombre mismo para relanzarlo en recuperación de sus adentros y hacerle ver, a pesar de nuestras propias limitaciones, y con el ardor que nos provoca sabernos tan lejos y tan cerca de la verdad, tan entregados y tan egoístas, tan sagaces y tan torpes, que el mundo de las realizaciones se sustenta en la prodigalidad de quienes poseen la rarísima cualidad, que muy pocos pueden ostentar, de anticiparse a las circunstancias gracias a un manejo casi perfecto de sus variables y como resultado de una profunda consustanciación con la realidad; que es imprescindible que aprendan a tejer con precisión su entrecruzamiento y llegar a conclusiones atribuibles a la fuerza íntima que anima a una perpetua búsqueda.
Y que esas actitudes poco tienen que ver con la longitud de "El Tajo" o con el MCD o el MCM, como no se descubran en respuesta a la fuerza íntima que anima a una perpetua búsqueda.
A eso tenemos que aspirar.

Referencias en Internet

(1)
A la luz de los valores: http://members.tripod.com/~DenisSantana/
(2)
Boyle Mariotte: http://perso.wanadoo.es/cpalacio/boyle2.htm
(3)
Acerca sobre cómo ver la realidad y de cómo acometer realizaciones
(La realidad está oculta tras la máscara del discurso, en Tendencias 21)
(4)
Goya: http://www.imageone.com/goya/index1.html
(5)
En http://www.lakermese.net/cartonero25.html , “El sepulcro de D. Quijote”, texto completo
(6)
Nietzsche: http://www.nietzscheana.com.ar/
(7)
Buber: http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1510
(8)
William Faulkner: http://www.ctv.es/USERS/borobar/william.htm
(9)
(Walt Whitman: http://www.whitmanarchive.org/
(10)
John Dos Passos: http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1659
)

viernes, 15 de abril de 2016

CERVANTES Y SHAKESPERARE: CUANDO LA LOCURA NO ERA RUIDO CEREBRAL A ELIMINAR

Por Joseba achotegui

La conmemoración este año del  400 aniversario de la muerte de Cervantes y Shakespeare constituye sin duda una excelente oportunidad para reflexionar acerca de los cambios en la concepción del ser humano que han tenido  lugar  en nuestra sociedad en todo este tiempo. Y uno de los cambios más relevantes tiene que ver con la concepción de la  locura.

Un elemento central  de toda concepción del ser humano es su contacto con la realidad, el  cómo interpreta el mundo. Para Cervantes y Shakespeare,  la locura formaba parte de la naturaleza humana, era una realidad  indisociable a nuestra condición humana.  En palabras de Foucault, la locura para estos autores era “un fenómeno humano integral”,  no se podía entender al ser humano, sin entender su locura.
Hoy,  400 años después,  la locura es para la psiquiatría oficial  vinculada a los poderes dominantes,  un inoportuno, estúpido ruido cerebral a eliminar a cualquier precio. Y esta visión se ha trasladado a la opinión pública a través de poderosos medios de comunicación.
¿No hay una gran contradicción entre estas dos perspectivas del ser humano? Ante esta situación surgen inevitablemente algunas preguntas. ¿Tan errados iban Cervantes y Shakespeare en su concepción del ser humano? ¿Realmente hemos  avanzado en estos 400 años?
Se ha de resaltar que en la obra de Cervantes y Shakespeare, la locura ocupa un lugar muy importante, constituyendo, como es bien sabido,  en el caso de Don Quijote de la Mancha, el tema central, el eje  de la obra.
En Shakespeare la locura se relaciona con la razón y  considera que incluso puede aportar significados más ricos  que la cordura. La locura aporta nuevas perspectivas del  mundo y se hace difícil la demarcación entre razón y locura.
La complejidad y riqueza conceptual con que percibe Shakespeare la locura  puede verse por ejemplo en “Hamlet”  donde cada personaje de la obra tiene su propia explicación de lo que le pasa al protagonista. Para Horacio, amigo de Hamlet, en la línea del pensamiento renacentista, la locura proviene del estupor, del exceso de emociones de Hamlet. Para  Polonio, el padre de Ofelia,  la locura de Hamlet viene de  la pasión, la fuerza del eros que tiene por Ofelia, con una visión estoica de  ligada al exceso de pasión. Por su parte  Claudio, el rey,  considera  que  la locura proviene de la melancolía y tiene una visión neoplatónica ligada al desequilibrio.
En “el Rey Lear”, el leal Gloucester, ve la locura del viejo monarca como un consuelo, como una experiencia positiva frente a lo insoportable del dolor. Así dice “El rey se ha vuelto loco. Es preciso que mi razón sea fuerte ante el conocimiento de mis grandes sufrimientos.  Más me  valiera estar loco: entonces olvidaría mis sufrimientos. Una imaginación fuera de la realidad nos hace inconscientes de nuestros males” (4.7).
En el Quijote, tal como hemos señalado, las meditaciones sobre la locura son la esencia del libro, pero  si he de escoger alguna reflexión  me quedaría con lo que le decía Sancho a Don Quijote  al recuperar la cordura, tras el  sentimiento de fracaso de sus aventuras como caballero andante, ya para morirse:
“¡Ay!  No se muera vuestra merced, señor mío, sino tome mi consejo, y viva muchos años: porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin más ni más, sin que nadie le mate…Mire no sea perezoso, sino levántese desa cama y vámonos al campo vestidos de pastores como tenemos concertado: quizás detrás de una mata hallaremos a la Señora Doña Dulcinea desencantada “    (LXXIV, último capitulo de la segunda parte).
Podemos ver en estos textos de Cervantes y Shakespeare  sobre la locura una visión muy diferente a la de la psiquiatría oficial. Por supuesto hay otras ramas de la psiquiatría y la psicología, como el psicoanálisis, la psicología humanista, la psicología cognitiva  y otras escuelas que tienen otra concepción mucho más coherente y profunda de la locura, pero están siendo desplazadas por una fuerte corriente con poderosos intereses en el marco de lo que Foucault denominaba la biopolítica.
Para  Foucault  el diagnóstico psiquiátrico no es algo objetivo, neutro, sino que se halla vinculado a lo que denominó “la biopolítica”  que sería el intento por parte del poder de controlar la salud, la higiene, la alimentación, la sexualidad, la natalidad, dado que constituyen temas políticos, fundamentalmente desde el siglo XVIII.
Desde la perspectiva de Foucault, en la edad media la locura  fue considerada un misterio sagrado que formaba parte del vasto campo de la experiencia humana. Asimismo, en el Renacimiento fue vista como una forma especial de razón de tipo irónico que mostraba el absurdo del mundo. La locura era a la vez trágica y cómica. Esta imagen cristaliza en la nave de los locos,  un grupo de personas que se hallaba fuera de la sociedad,  pero que también eran considerados peregrinos en busca de la razón y por extensión de la razón del mundo, representando la conexión entre orden y caos.  La locura se oponía  a la razón, pero como un modo humano alternativo de existencia, no como su simple rechazo. Hasta la Ilustración la locura era vista como un lugar imaginario, un lugar  de paso entre el mundo y lo que hay detrás, entre la vida y la muerte, entre lo tangible y lo sagrado.
Así pues, este 400 aniversario de Cervantes y Shakespeare constituye una excelente oportunidad para  incitar a un debate en profundidad acerca de nuestra concepción de lo humano, y dentro de ella, de la locura, como un  elemento central.
Quisiera terminar,  como una muestra más de la complejidad y riqueza de este debate,  citando lo que escribió agudamente sobre este tema, otro gran pensador, Friedrich Nietzsche:
”En los humanos, la locura individual es cosa rara, pero lo que es en grupos, partidos y naciones, es la norma”.


SALUD MENTAL EN TIEMPOS DIFÍCILES


Por Joseba Achotegui

Psiquiatra. Psicoterapeuta. Secretario General de la Sección de Psiquiatría Transcultural de la Asociación Mundial de Psiquiatría y profesor Titular de la Universidad de Barcelona. Trabajo en el área de la salud mental e intento hacer una psiquiatría crítica. Pienso, en la línea de Michael Foucault, que la psicología y la psiquiatría tienen tanto o más de ideología que de ciencia, por lo que muchos de los planteamientos que se nos presentan como científicos e irrefutables deberían ser cuestionados en el marco del debate social.
Me ubico en lo que se denomina la “Postpsiquiatría” que considera que la psiquiatría no es una ciencia exacta, y que los trabajadores de la salud mental hemos de construir nuestros conocimientos junto a los pacientes, las familias, los grupos sociales. En mi caso he trabajado especialmente desde hace más de 30 años el área de la salud mental de los inmigrantes, un colectivo que cada vez vive más soledad, adversidades y peligros en el marco de una globalización profundamente deshumanizada.



miércoles, 13 de abril de 2016

¿POR QUÉ SERÍA DESEABLE UN GOBIERNO DE IZQUIERDAS EN ESPAÑA?

Este ha sido siempre un tema en el que la deseabilidad general del enunciado -la unidad de la izquierda- se compadece mal con las prácticas que lo harían posible. De modo y manera que la “estrategia” de un amplio acuerdo de las izquierdas (deseable) rara vez encuentra el modo de materializarse en compromisos concretos bajo la excusa de los imponderables “tácticos” de la ocasión: que si la coyuntura, que si el contexto general, que si las declaraciones de tal o cual dirigente de alguna de las fuerzas concernidas. Y en esas seguimos.

Algunos siguen queriendo construir “pueblo” y otros encuentran que el acuerdo de las izquierdas podría producirse después de las elecciones pero no antes.
Al mismo tiempo se hace política con la calculadora electoral en la mano, de manera que las alzas o bajas ocasionales en el mercado electoral condicionan la oportunidad de un mayor o menor acercamiento de las izquierdas. No es raro encontrarse en estos días análisis, que se pretenden de largo aliento, cuyo argumento sustancial es que tal o cual partido se debería pensar mejor lo que está haciendo porque las encuestas dicen que no les está yendo bien.
No soy de los que piensan que no deban tenerse en consideración las encuestas, pero es incluso más interesante tener en cuenta las elecciones mismas. Éstas ya dijeron que la estrategia populista, esa amparada en la “construcción del pueblo” había fracasado de manera notable y con pocas posibilidades de recuperarse. La existencia de Ciudadanos había cortocircuitado el trasvase de votos entre los bloque derecha-izquierda. A algunos les puede parecer que fue por poco, pero es una visión interesada. En realidad lo que hizo dignos unos resultados que, de otro modo, hubieran sido decepcionantes -respecto a las expectativas-, fueron las confluencias de izquierdas que se produjeron en sitios como Catalunya o Galicia. Alianzas éstas organizadas en una lógica diferente a la vocación populista.
Con la calculadora en la mano alguien debe creer todavía que las elecciones en ciernes darán un respiro a esta opción produciendo el sorpasso famoso con el PSOE. Parece poco probable y, de hecho, lo que parece seguro es que los resultados conseguidos sólo se volverán a repetir si se repiten, también, las coaliciones electorales multipartido que se fraguaron en los anteriores comicios generales.
Por otra parte ha cambiado el zeitgeist, ese espíritu del tiempo que condiciona de manera tan poderosa la política y a sus actores. El dilema entre vieja y nueva política, tan presente en el ciclo político desde las elecciones europeas hasta las elecciones generales, está amortizado en este momento como factor de cambio.
El tiempo no pasa en vano ni en balde y cobra su precio. La ilusión por la nueva política dura el tiempo en el que es posible visibilizar un cambio real de la situación. Y se agota si este cambio no se produce o no ha surtido los efectos esperados y las expectativas depositadas en determinados actores. A fecha de hoy insistir en esa situación dilemática ya solo movilizará el voto de los fieles y no diré que no son pueblo, pero parecen pocos en relación con el resto de pueblo que se decanta por otras opciones.
De otra parte, la idea de hacer cobrar los errores de cada cual en los procesos electorales y derivar a un momento posterior la lógica del encuentro de las izquierdas, da por hecho cosas que convendría demostrar para hacer plausible el razonamiento. En primer lugar, en los sistemas parlamentarios las elecciones son un momento de la estrategia política, son un espacio de visibilización de la política, irrepetible. Son la ocasión para mostrar las cartas programáticas, y también políticas, para tratar de convencer a los propios y a algunos de los ajenos.
En segundo lugar, la persistente manía de creer que las elecciones dicen lo que a uno le gustaría que dijeran se topa siempre con la evidencia de que las elecciones suelen decir una cosa y otras muchas más adicionalmente, a veces incluso contradictorias. Entre otras razones por esa condición estratégica de los comicios en el proceso político y por el hecho de que la interpretación de los votos dirime varias cuestiones simultáneas de la agenda.
En mi opinión, el escenario político después de estos tres meses de negociación y postureo no se parece en nada al ciclo político vivido entre las elecciones europeas y las generales y tampoco al que se abrió después de los resultados de las generales. Y el nuevo ciclo es más favorable al mantenimiento del status quo que el anterior. Si ya en el anterior ciclo que cerraban las elecciones generales,  constatamos la resistencia del modelo bipartidista, que acusaba el golpe pero no caía tumbado en la lona, ahora podemos vivir un retorno a la “necesidad de gobernabilidad” que favorezca a los partidos del sistema, frente a los partidos alternativos.
Ya constatábamos en relación con los resultados de las generales el hecho de que los partidos del sistema, incluyendo aquí al PP, al PSOE, pero también a Ciudadanos le daban una paliza soberana a las opciones de cambio y de ruptura constitucional.
Y si este va a ser, someramente, el escenario de las inevitables próximas elecciones no va a entenderse muy bien que las izquierdas no hagan un esfuerzo para presentar una propuesta estatal en condiciones de ser creíble como alternativa.
Las condiciones de esa oferta exigen una propuesta con dimensión estatal, en primera instancia: buenos acuerdos en algunas comunidades son muy importantes, pero no son suficientes.
Es imprescindible que el acuerdo sea percibido como una suma, no como un encastramiento de algunos ilustres en las listas de otros o como la subordinación mezquina de los partidos más pequeños, ahora, en el paraguas de Podemos.
El acuerdo debe expresar una voluntad decidida de ir más allá de los límites partidarios que hoy existen, de manera que se haga visible la voluntad por recuperar la vivacidad de lo social en el proceso político. Y eso afecta al nombre de la cosa.
Es imprescindible dotarse de un método que permita el empoderamiento social en el proceso: primarias abiertas para la elección de las listas, etc.
Debe hacerse visible también la condición plurinacional del acuerdo, de manera que se emita una señal clara sobre el asunto de la condición multinacional de nuestro estado.
Por último, el acuerdo debería ayudar a hacer creíbles -no solo pensables- propuestas que puedan entenderse como una mejora sustancial de la vida de las gentes, empezando por los y las más desfavorecidas: pobreza y exclusión; recuperación del estado social; mejoras sustanciales en educación, sanidad y justicia; una apuesta por la solidaridad en el asunto de los refugiados etc. A la política del 1% se responde con una lógica de una mayoría social, no con versiones prêt-à-porter de la vanguardia de siempre. Los delirios de “revolución democrática”, “crisis de régimen” y demás, mejor para otro ratito.
Si se trabaja para estas condiciones es probable recuperar la ilusión del cambio en el espacio de la izquierda. Se extiende el desánimo y casi peor que esto, la indiferencia y el abandono. Sobre este sustrato moral y anímico no hay unidad de la izquierda que se construya. Cambiarlo para hacer mejor la vida de las mayorías requiere de muchos esfuerzos desde ahora mismo y que puedan plasmarse en las elecciones. ¿Llegaremos tarde otra vez?

martes, 12 de abril de 2016

LO DE LORCA Y DALÍ FUE UNA HISTORIA DE AMOR

Ian Gibson ha dedicado gran parte de su vida a dilucidar el misterio lorquiano

Ian Gibson, que en 1984 dejó de ser hispanista para convertirse en español (el Gobierno le concedió entonces nuestra nacionalidad), ha dedicado treinta de sus sesenta años de vida -los cumplirá el 21 de abril- a investigar la de García Lorca. Ahora cierra ese periodo con la publicación de El amor que no pudo ser (Plaza & Janés), un libro donde analiza los amores de Federico por Dalí. El escritor afirma que se siente cansado de escribir biografías e insinúa que va a pasarse a la novela.

Madrid. Juan Carlos Soriano

Ian Gibson afronta uno de los capítulos más oscuros de la vida de García Lorca, casi tanto como el de su muerte: "La familia del poeta ha demostrado un interés obsesivo por ocultar su orientación sexual. En la España de nuestros días eso no tiene ningún sentido. Y, se quiera o no, su relación con Salvador Dalí trascendió la simple amistad. Fue amor, aunque no llegara a consumarse. Cuando conoció a Dalí en la Residencia de Estudiantes, en Madrid, se enamoró perdidamente de él, pero Dalí no aceptaba su condición de homosexual, entre otras cosas por la influencia de un padre tan severo como el que le había tocado, y se alejó de Federico."

Gibson ha empleado como base de este ensayo las cartas que Salvador Dalí remitió a García Lorca. Las otras, las que escribió el poeta, han desaparecido. "Eso -afirma con el acento típico de los turistas anglosajones- constituye una tragedia cultural. Yo tengo la sospecha de que alguien las ha robado, pero me queda la esperanza de que algún día puedan aparecer."

En esas cartas, Dalí, que según el escritor no estaba capacitado para la ternura, le escribe cosas verdaderamente hermosas a Federico. "Hay una en la que le dice: Te creo el único genio actual. A pesar de lo burro que soy en literatura, lo que leo de ti me deja mue(l)to. Que japonesito más gordo eres, coño. Lo de escribir muerto con ele era un juego entre ellos, porque la gente de Granada trastoca ambos sonidos, y lo de gordo resultaba una expresión cariñosa en él."

El amor influyó en sus respectivas obras
Otros documentos que aporta Gibson son su entrevista a Salvador Dalí, cuando se encontraba casi moribundo, y las declaraciones en las que el pintor reconocía que Lorca intentó poseerle físicamente.

En el libro se explica cómo Luis Buñuel, que despreciaba a Lorca, hizo una auténtica labor de zapa para apartar a Dalí de su influencia. Ambos pusieron tierra por medio: Dalí marchó a París y Lorca se consagró como poeta después de su estancia en Cuba y Nueva York. Cuando se reencontraron en Barcelona, el año 1934, ni el tiempo ni la distancia habían borrado esa relación. Aunque el amor no se consumó, Ian Gibson afirma que sus respectivas obras salieron enriquecidas de esa relación. "No puede decirse que Lorca influyera con sus dibujos en la obra de Dalí. Sin embargo, Federico está muy presente en los cuadros de aquella época. Recordemos uno donde aparecen sus cabezas fundidas, o ese otro donde la sombra de Dalí proyecta la cabeza de Lorca. Dalí, por el contrario, sí propició un giro en la trayectoria literaria de Lorca. Cuando publicó elRomancero gitano no le gustó y se lo dijo. Vino a comentarle, más o menos: Tú eres un genio y lo que se lleva ahora es la poesía surrealista. Así que no pierdas tu talento con pintoresquismos. Y Federico le hizo caso; dio un golpe de timón a su obra. Quizá parezca exagerada la afirmación, pero es posible que si Lorca no hubiera conocido a Dalí hoy no tendríamos Poeta en Nueva York."

La pérfida Gala

Pese a que en 1936 ya se habían distanciado, Ian Gibson dice quedará la incógnita de si, en el caso de no haber muerto Federico, aquel amor hubiera tenido una segunda oportunidad. Sospecha que no, porque a la guerra debemos añadir la irrupción de Gala en la vida de Dalí. Él disiente de los que afirman que ese encuentro con la entonces mujer de Paul Eluard benefició a su obra: "A mí me parece todo lo contrario. Dalí no volvió a ser el mismo que había sido. Y, puesto que me interesa más la etapa anterior a ese extraño emparejamiento, creo que la influencia de Gala fue negativa para él."

Desde que llegó a España en 1978, con el propósito de escribir la biografía de García Lorca, Ian Gibson ha publicado once libros, en los que nos aproxima a otros personajes de nuestra reciente historia, como José Antonio o Queipo de Llano, y a episodios concretos de la guerra civil. Ahora, después de El amor que no pudo ser, cree llegado el momento de dar un viraje literario. "Llevo demasiados años dedicándome a la biografía. Y aunque quedan algunas interesantes de esa época por escribir, como la de Buñuel, creo que voy a dejar el trabajo para otros. Todavía no sé de qué irá mi siguiente libro, pero voy a intentar hacer algo de creación literaria." Al preguntarle si porcreación literaria entiende la novela, se encoge de hombros y sonríe.

LOS OCCIDENTALES SATISFECHOS SON LOS ADVERSARIOS DE LA HUMANIDAD

"Los occidentales satisfechos son los adversarios de la Humanidad"
por el filósofo francés Alain Badiou (Rabat, 1937)


Todavía no se puede decir si un fantasma va a recorrer Europa o no. Pero hay figuras que están trabajando en ello, y cuya inteligencia ya empieza a hacer perder los nervios a personalidades aparentemente tan firmes como Sarkozy o Aznar. Una de esas figuras es el filósofo francés Alain Badiou (Rabat, 1937), un anciano afable, de carrera enciclopédica, que acaba de sacar en Francia el Segundo Manifiesto para la Filosofía y, más recientemente, su Circunstancias 5: La hipótesis Comunista.

Según un sondeo, los franceses aprueban las acciones desesperadas de obreros en huelga, aunque sean ilegales. ¿Estamos a las puertas de un cambio radical?
Actualmente en Francia hay mucha tensión. Y quizá estamos, y digo quizá, en una situación preAcontecimiento. El Acontecimiento es algo que no se puede prever. Si se pudiera decir con sondeos que algo va a pasar, todo sería muy fácil. Pero sí que hay síntomas significativos. Y es una característica histórica de Francia. Una parte de la opinión ama la radicalidad declamatoria, la radicalidad verbal y, a veces, la radicalidad práctica. Eso remonta, al menos, al siglo XVIII. Es muy profundo. No siempre quiere decir que hay una convicción política verdadera, pero es el eco de lo que Marx decía de este país: es la "tierra clásica de la lucha de clases". Ese sondeo que me cita sí sostiene un punto real. Pero no podemos anticipar si es del orden delAcontecimiento.
Usted ha teorizado sobre la posibilidad de que una Idea, una Verdad, se convierta en una realidad al acoplarse a un "episodio de histeria masiva".
Los individuos sólo pueden superar su estado de dispersión y su egoísmo por mediación de la Idea, que hace que uno exceda a sí mismo. La Idea es la única manera de superar el estado normal del individuo, el de sobrevivir, aprovecharse de todo lo posible y servir sus intereses propios. El capitalismo y su orden, al fin y al cabo, están enteramente basados en el principio de que los individuos permanecen en el estado de individuos y se rigen por sus propios intereses. La Idea es absolutamente todo lo que permite conducir a otra Humanidad y a que los individuos se incorporen en algo más importante que los límites de su interés propio. Durante muchas décadas, esa Idea fue el comunismo, el igualitarismo, la revolución... Luego esa idea entró en una crisis profunda, a causa de lo que representaron los estados comunistas. Hoy, tengo la impresión de que estamos en el momento de reconstitución progresiva de la fuerza de la Idea. Vuelve a circular. Busca sus nuevas formas.
En su Primer Manifiesto de la Filosofía, hace 20 años, defendía la existencia de la filosofía frente al riesgo de desaparición. Ahora, en el Segundo Manifiesto, cuando abundan los filósofos mediáticos, lo que defiende es que sólo un pensamiento sin precauciones merece el nombre de filosofía. O sea, que ni la repetición de las teorias marxistas-leninistas de los años 70 valen, ni los Nuevos Filósofos valen...
Esa es exactamente mi posición. Nuestro siglo no va a hacer moviola para repetir el siglo pasado. Y por eso la Idea es fundamental, porque su naturaleza ordenará los episodios venideros. Yo sigo llamándola Idea comunista, porque es una palabra que sería una pena abandonar. Tiene una larga historia, complicada. Cierto: hubo los estados comunistas. Pero antes había habido Spartacus, Babeuf y Marx. Ahora cobrará forma nueva. Podemos considerar que el sondeo del que habla, esa aprobación de una violencia creativa y social, forma parte del proceso de reconstitución de la Idea.
En su teoría, cuando la Idea se materializa y desencadena un Acontecimiento, sólo hay tres posiciones posibles para un individuo: ser sujeto fiel, reactivo u oscuro frente al nuevo orden. ¿Y dónde quedan las organizaciones políticas?
Mejor ser materialista para comprenderlo. Tomemos el ejemplo de los obreros de origen extranjero perseguidos por los estados ricos de forma generalizada. Esos obreros se están organizando, y eso sí es un Acontecimiento. El sujeto fiel es el que contribuye de una forma u otra a su lucha. El sujeto reactivo es el que encontrará justificaciones para no incorporarse al movimiento. Como el ex primer ministro socialista francés, Michel Rocard, que inventó la célebre frase justificatoria "Francia no puede acoger toda la miseria del mundo" para organizar las expulsiones. El sujeto oscuro, del tipo Le Pen, será directamente reaccionario. Dirá: los extranjeros viene a comerse el pan. Hoy, la subjetividad reactiva está debilitada. Y por eso el punto principal es: reconstituyamos la Idea, la hipótesis de un comunismo genérico, de una sociedad liberada de intereses privados, de otro mundo posible. Ese es mi trabajo de filósofo. Y hoy la urgencia es filosófica.
Los obreros sin papeles ahora vuelven al primer plano para los sindicatos, pero durante años...
Sí. Hemos tardado 20 años en resituar políticamente el tema. Antes se dejaba en inercia total, hoy ha entrado en el debate público. Yo creo que la actitud con los obreros extranjeros es un testpráctico sobre la existencia y la soberanía de la Idea.
Las "vedettes mediáticas" de la filosofía hablan mucho de los "taliban", pero nada de esa otra barbarie que es el trato a los sin papeles. Usted, a esos filósofos, los asimila a la "Reacción Versallesa", la que masacró a los comuneros de París en el XIX. ¿Como los filósofos moralistas de hoy?
De momento, los intelectuales moralistas no tienen por qué "ser versalleses", ya que aún no estamos en la Comuna de París. Pero si hubiera un Acontecimiento, le pongo la mano en el fuego que estarían del lado de las fuerzas del orden. Es más, ya han desarrollado su argumentario para ello: los insurrectos son totalitarios, por ejemplo. Me quedé impresionado con André Gluksmann, durante la insurrección de la Banlieue (en noviembre 2005). Aparecía constantemente en televisión clamando que quemar coches es un delito y que había que reprimir. Esos filósofos llevan una subjetividad antipopular camuflada bajo una logomaquia humanista. Son versalleses virtuales. Están de acuerdo con las leyes represivas contra los extranjeros.
De ahí que usted acuse al club de filósofos moralistas de ser los responsables de una degradación de la filosofía como disciplina.
Efectivamente. La filosofía, desde sus orígenes, es algo que no puede funcionar como obediencia al poder. Apoyar el orden, no criticar lo existente, es una negación de la filosofía.
¿Por qué la reivindicación de las matemáticas es tan importante en su obra?
Las matemáticas fueron y siguen siendo muy importantes para la filosofía, porque son el ejemplo tipo de un lenguaje cuya Verdad es independiente del poder. Lo enunciado se demuestra o no se demuestra. No hay rey o clérigo que valga. Es, en cierto sentido, el primer pensamiento democrático, sometido a examen colectivo.
Sorprende también en su obra la importancia que da al amor: es uno de los puntos que hay que sostener frente al poder.
Claro. El amor es una insurrección que te arranca de tu condición de existencia ordinaria y te saca de la experiencia individual, porque ves el mundo a dos, en lugar de a uno. Es salir del individuo. Es el primer paso que un individuo puede hacer más allá del límite de su interés egoísta. Mi querido Platón explica en El Banquete la centralidad de la experiencia amorosa, cómo inaugura la vida ampliada, que ya es el camino de la Idea. El mundo contemporáneo es hostil al amor, como a todos los otros procedimientos de la Verdad. Entre quienes toman todas las precauciones y escogen por adelantado pareja fija contractual, de un lado, y quienes ven en el amor una pura administración de la satisfacción sexual, estamos en el cálculo y gestión del amor, es decir, la muerte del amor. El amor de verdad es otra cosa, y es revolucionario, un Acontecimiento absoluto.
Hay quien dice que hay que tener cuidado con usted, que bajo su apariencia ruge el mismo joven sectario maoísta de Mayo del 68...
Conozco esa reputación. Bueno, yo soy el mismo hombre... Pienso que no hay mutación verdadera del mundo si no hay en algún momento algo realmente oscuro en lo que ocurre. En el amor, usted conoce a alguien y hay una atracción vaga, magnética, algo inquietante, y usted sabe que harán falta años para conocer algunos fragmentos de lo que está ocurriendo y de esa persona. No va a exigir previamente como se hace en Internet que sea rubio, alto, de tales ingresos, etc... No se puede exigir transparencia total a la creación de algo nuevo. En la insurrección de Mayo del 68 estábamos en las fronteras de lo ininteligible, al borde de lo incomprensible. Si volvemos a los obreros extranjeros, la objeción que se les hace siempre es la de que no son conocidos, que no son de nuestro mundo. Pero es que si lo fueran, significaría que ellos no cambian nada, ni nuestro mundo tampoco.
Para usted, los obreros extranjeros llevan hoy en ellos la Humanidad genérica, como en el siglo XIX la llevaba el proletariado.
Por supuesto. Cuando usted reconoce a los extranjeros, está reconociendo que llevan en ellos la Humanidad genérica, está usted reconociendo la unidad de la Humanidad. Y además reconoce que, no porque usted desconozca sus detalles, sus particularidades, no por ello usted les obstaculizará, usted no dirá no.
"Y no diremos no", escribe usted, pese a que "los occidentales satisfechos y ricos tienen cada vez más innumerables enemigos".
Lo sabemos. Los occidentales ricos y satisfechos hoy construyen muros, y son los adversarios de la Humanidad genérica. El Occidental autosatisfecho estima que le corresponde a él definir qué es humano, y construye murallas para mantener a distancia a Eso que no es totalmente humano. Es una calamidad. Frente a esa calamidad, yo afirmo y prescribo un imperativo: hay un solo mundo, habitado por la Humanidad genérica. Es un principio totalmente opuesto al funcionamiento de nuestras metrópolis occidentales.
En su imperativo, que incluye la idea de conflagración por un mundo nuevo, deja pocas salidas al pobre tipo, occidental, ejecutivo medio, que ha esperado 20 años para ser jefe y ahora teme a "innumerables enemigos".
Le dejo una salida. Si comprende lo que le está ocurriendo con las peripecias del orden en el que ha creído, si comprende que es él el pito del sereno, que es él el que va a pagar los platos rotos, ahí tiene una salida. Volvemos al reciente sondeo: cuando vemos que incluso los ejecutivos aprueban las operaciones de obreros que secuestran empresarios durante horas, es el inicio de las fronteras de lo ininteligible.

lunes, 11 de abril de 2016

A PROPÓSITO DEL PSOE Y DE SUS BARONES

Se han dado un buen festín tanto Alfonso Guerra como Felipe González en los últimos tiempos pero han olvidado el postre.
Parece que queda bastante lejos todo lo que sucedió durante el felipismo y supongo que ese es el motivo por el que la mayoría de los medios de comunicación presentan a ambos, sin ningún pudor, como grandes analistas y hombres de estado. Ayuda no poco la lamentable falta de independencia informativa.

No es que les vaya a echar en cara a ambos que durante el 23F se agacharan quedando como marionetas de trapo en comparación a la valentía de Adolfo Suárez, Gutiérrez Mellado o Santiago Carrillo. No. Tampoco es que sea mi intención relatar toda la corrupción socialista, hablar del hermanísimo de Alfonso, el tal Juan Guerra, o de las promesas incumplidas, que no son pocas. No. Y no, sobre todo, porque no da este blog para ello. Es algo más profundo.
No es enroscarse cuando suenan los tiros, lo que es humano, es más bien la falta de lealtad democrática que mantuvieron durante el gobierno de Adolfo Suárez y la desmedida ambición que les situó en demasiadas ocasiones en los parámetros de los golpistas e, incluso, haciéndoles el juego. Fue ese comportamiento lo que les colocó en posturas antidemocráticas y terminó por escribir el nombre de Felipe en el fallido gobierno de concentración de Alfonso Armada. Gobierno antidemocrático al que ni el Rey ni ellos jamás se opusieron (hasta se reunieron con el propio Armada).
No solo es esa evidente traición, muy parecida a la de Juan Carlos I, la que debería haberlos silenciado para siempre. También son los muchos años de gobierno en los que no emprendieron regeneración alguna de la justicia militar, sus órganos de control o el mundo militar. Es, desgraciadamente, su complicidad con los golpistas y sus mentiras y promesas incumplidas como aquello de la desmilitarización de la Guardia Civil.
Es que bajo su gobierno los golpistas tenían mayordomo, marisco y vino de reservao el Rey, con su aquiescencia, mostraba simpatía públicamente (según el embajador alemán del momento) por los que asaltaron la democracia a tiros.

La cuestión no es que Felipe González fichara por Gas Natural a razón de 126.500 euros brutos anuales y luego decidiera dejarlo porque es “muy aburrido”. No es eso. Es cierto que lo de fichar para cobrar semejantes cantidades como consejero no queda bonito en un expresidente y deja un aroma un tanto pestilente, pero ya digo que no es eso.
Y no es eso porque hasta ahora, aunque muy repugnante casi todo lo narrado, la mayor parte de ello no es noticia en el sucio mundo de la política española. Basta pensar en el PP para darse cuenta de la dificultad que cualquiera tendría para decidir si son un buen ejemplo de partido político o de banda mafiosa y/o criminal.
Hay algo mucho más profundo, de lo que casi no se habla, lo que les tendría que haber hecho desaparecer del mundo, pedir perdón y no volver a abrir la boca. El gran problema es que Felipe González estaba tras los GAL según José Amedo (y según cualquiera que tenga un mínimo de entendederas). Era la famosa “X”.
ue dos personas que han permitido la organización de una banda criminal en el Estado (siendo benévolos al no considerarles impulsores y parte activa de la misma), pretendan impartir seminarios de derechos humanos y democracia o iluminar el camino a seguir es bastante vergonzoso. Que lo hagan con la complicidad de los medios de comunicación es revelador.
Cualquiera que lea, aunque sea por encima, lo que hicieron los GAL y otros grupos que actuaron durante aquellos años con la complicidad o la permisividad del Estado (secuestrando, torturando, traficando con drogas y asesinando), se percatará de la ignominia de estos dos personajes, que más que hombres de estado se comportaron como vulgares delincuentes.
Combatieron el terrorismo desde la total inmoralidad, la más absoluta falta de valores democráticos y el mayor de los desprecios por los derechos humanos. Respondieron de la misma forma que lo habría hecho una dictadura: usaron las pistolas, los cuchillos y la droga en lugar de la legalidad, los derechos humanos y la democracia.
Felipe González y Alfonso Guerra pasarán a la historia como infames, corruptos y ambiciosos políticos que no tuvieron el más mínimo problema en apuñalar a la democracia con su connivencia golpista, como el Rey y gran parte de la sociedad, y menos aún en dejarla desangrar en las manos de una banda criminal que despellejaba y arrancaba las uñas a sus víctimas.

Con semejante historial, dado que han tenido la fortuna de esquivar la cárcel (digo fortuna por decir algo), lo mejor sería que alimentasen sus vidas con el silencio y no nos recordasen cada cierto tiempo que nada es lo que nos han dicho que fue.