sábado, 24 de diciembre de 2016

SHAKESPEARE

Paul Edmondson
«Vivimos en el siglo XXI. Unas calzas y un jubón no nos acercan más a Shakespeare que unos tejanos y una camiseta». Esto lo dice Paul Edmondson, a quien varias décadas de lecturas y pensamiento crítico le permiten mantener el tono aforístico y revoltoso de un gran profesor a lo largo de libros enteros, por ejemplo este.
Edmondson es uno de los mayores expertos en la vida y obra de Shakespeare que puedan encontrarse, y también uno de sus herederos en el sentido de «decir lo cierto, no lo que es debido» (El rey Lear).
Quizá porque sabe que Shakespeare siempre nos devolverá a nuestra propia subjetividad, a lo que queramos pensar con él. Y tal vez por eso no tiene reparos en afirmar que «el Imperio británico exportó a Shakespeare y lo impuso por doquier junto con la lengua inglesa», al tiempo que deja claro cómo, y por qué, el genio incontestable del célebre poeta y dramaturgo no ha perdido vigencia e internacionalidad desde entonces; cómo se ha vuelto «culturalmente promiscuo».
Edmondson da cuenta de la manera en que Shakespeare nos habla a todos, y de por qué su sensibilidad política es atemporal. Así nos relata que Hitler prohibió un montaje de Julio César en Alemania, y cómo el carácter más humano que local de la obra convirtió una puesta en escena de Trabajos de amor en vano en el Kabul de 2005 -que por primera vez en treinta años ponía a hombres y mujeres juntos en un escenario- en un acto tan atrevido como lo fue una representación de Otelo en el Johannesburgo del apartheid.

¿Por qué Shakespeare? He aquí la pregunta que articula todas estas páginas y que Edmondson lleva toda una vida haciéndose. Y he aquí un libro lleno de respuestas que, al mismo tiempo, plantean otra cantidad de interrogantes que solo nosotros podemos contestar. Prerrogativas del arte y de su recepción.

LA PUERCA ECONOMÍA

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)


Aunque en la sociedad son prácticamente imposibles de evitar o precisamente por eso, nunca he tenido apego alguno por los “expertos”. Les escucho de mala gana y me impaciento. Y al especialista que me envía el galeno, simplemente le aguanto en la medida que me cure. Sólo admito de buen grado a quienes ejercen un oficio. Y es que el que sabe demasiado de algo, apenas sabe de lo demás y siempre hay quien le supere. Por otro lado, conocer más y mejor en ciertas materias no es garantía de certezas. En la mayoría de ellas prefiero formar mi propia idea prescindiendo de las suyas. Me atengo a mi conocimiento, aun superficial. Confío en mi instinto y en mi intuición (hoy, por cierto, sentidos sumamente atrofiados en la sociedad), como fío a mi discurrir la trascendencia hipotética de mi persona y no al desvarío de esoteristas y teólogos. Además, estos tiempos favorecen mi actitud, pues la Internet y los buscadores lo resuelven todo. Por esto ni la ignorancia ni la discusión tienen ya excusa. Sin embargo, pese a que algunos hablan de la escasa preparación de la población de este país, si hay algo que sobra entre nosotros son los "expertos". Y por encima de todos descuellan los economistas...

Sin embargo, teniendo un protagonismo desmesurado y pese a los graves problemas que presenta la situación, tampoco al Nobel en economía los gobiernos le prestan atención. Así es que ¿qué se puede esperar del experto en economía que comparte la doctrina y las claves de la economía financiera con todos los demás? ¿qué soluciones puede traernos cuando la realidad económica es eso que va sucediendo mientras hacemos otros planes?

Mi animadversión hacia los economistas y la Economía viene de antiguo. Y es porque voy comprobando a lo largo de mi vida que los economistas al uso son incapaces de concebir, técnicamente hablando, otro modo de organizar la sociedad y otra inteligencia distributiva que no pase por consagrar la libertad por encima de cualquier otro valor incluido a menudo el de la misma vida. Libertad en este caso desdoblada en libertad de mercado y libertades formales. Pero ahondando luego en el examen detenido de esa libertad, uno se da cuenta de que en la concepción de la economía social hay trampa.

Veamos:

En cuanto a la libertad individual, ésta no se relaciona con la óntica, la interior, que nadie puede arrebatarnos aunque estemos en prisión.

En cuanto a las libertades formales, se trata de expansiones que sólo disfrutan a manos llenas sólo una parte de los individuos: los que al menos disponen de lo indispensable para vivir con dignidad sin debérselo a nadie o con capacidad de endeudarse porque poseen, con un banco al que, justo, no tienen acceso los que carecen de todo. Porque para obtener del banco dinero es preciso tener "casa abierta", como rezan viejas constituciones para separar los derechos de los patricios de los derechos de la plebe. Pues bien, en estos tiempos de crisis y de engaños generalizados por parte de los obligados a infundir confianza, esto es prácticamente imposible para los despojados de empleo, de ayudas, de casa y de esperanza en un futuro...

Y en cuanto a la libertad de mercado, tampoco es libre. Todos los canales de distribución están intervenidos, desde las cuotas de pantalla en la industria cinematográfica hasta la energía en sus distintas formas. Pero intervenidos no en bien del individuo común, sino en el de los acapadores de fortuna.

Y hay un factor asimismo decisivo: el empleo.

En cuanto al empleo, aunque del número de los puestos de trabajo la propia sociedad hace responsable a los gobiernos y culpables cuando el desempleo es escandaloso, en este sistema que se dice no intervencionista no es al gobierno a quien corresponde crearlos, pues eso incumbe a los gobiernos del socialismo real, sino favorecer las condiciones necesarias para que se cree. Pero el caso es que si la tasa de empleo es baja, no es por falta de incentivos fiscales o por otros motivos que dependan de los gobiernos sino porque los distintos sectores de producción están superexplotados. Y esto no tiene remedio. Esto depende si acaso de dos factores inmateriales: imaginación, que falta dramáticamente, y ansia de ganancias, que sobra escandalosamente. Así pues, otra trampa...

En suma, si, ya que huye del socialismo real la preocupación del Estado fuese humanista, es decir, si el foco de su máxima atención fuese el individuo, el propio Estado pondría limitaciones a su poder en cuanto colisionase con la dignidad y bienestar del individuo. Pero no es así. Para esta clase de estados las miras principales, rehén de ellos, está en atender a los intereses grupales, económicos y financieros de los que copan la riqueza.

Así es que todo lo que constituye el objeto de la economía: extracción, producción, intercambio, distribución, consumo de bienes y servicios, la forma o medios de satisfacer las necesidades humanas mediante los recursos disponibles, que siempre son limitados es un modo de explicar las cosas de una manera excesivamente compleja para resolver la vida, aun la económica, de la sociedad. Hay ostensiblemente una manera interesada en situar la premisa mayor donde no pone la razón ni la inteligencia.

Quiero decir que de la economía se ha hecho una ciencia positiva cuando realmente no lo es. Es una arquitectura ideológica social para justificar institucionalmente la riqueza acumulada a costa de los otros. Pero en la fórmula ingresosgastos cuya solución está en las prioridades no es susceptible de mejora. Asi las cosas, después de épocas en que las diferencias sociales estaban veladas o amortiguadas por el consumo masivo al alcance de cualquiera, y ya sin el obstáculo del análisis de los expertos, en España quedan sólo dos clases de personas: poseedores y desposeídos. No hay estados intermedios. No hacen falta más estudios para llegar a esa conclusión. Lo demás son análisis laberínticos para oscurecer la realidad social. Los primeros son los que lo tienen todo. Los segundos son los que nada tienen o viven socorridos por la familia o por insitutos de salvación. Así las cosas, los que "ya" lo tienen todo, nada necesitan, y los que nada tienen, lo necesitan todo. Pero como del consumo (por definición de lo superfluo) se ha hecho un elemento de la economía sustantivo para el desarrollo económico de "todos" según la mentalidad imperante del sistema pero tampoco volverán las circunstancias propiciadas para el que fue masivo, el futuro que espera a millones de personas de hoy y de mañana es atroz en tanto no se busque y se encuentre otro formato. Los mercados sin trabas aparentes no sólo no logran la justicia social, sino que ni siquiera producen resultados eficientes. Por determinados intereses aún no ha habido un desafío intelectual a la refutación de la mano invisible de Adam Smith: “la mano invisible no guía ni a los individuos ni a las empresas que buscan su propio interés hacia la eficiencia económica para todos”.

Por eso, dar al experto en economía, tal como la tratan, unos y otros, sean los de la escuela de Chicago que ahora predominan, sean estructuralistas o keynesianos, clásicos o neoclásicos, monetaristas o mercantilistas etc más importancia y predicamento que la que pueda darse a la curiosidad que trata de satisfacer el analista, es tanto como dárselo a quienes se empeñan en adiestrarnos para que distingamos con su ayuda el día de la noche. Digámoslo ya: del trinomio ingresosgastosprioridades, el que importa de verdad es el tercero. Y para decidir prioridades no se precisan toneladas de argumentos ni combinaciones retóricas de fulleros para proteger a las fortunas grandes y pequeñas. Basta voluntad, voluntad política. Los desajustes sociales que pueda producir cada decisión sobre prioridades serán consecuencia de un no saber medir ni contar ni distribuir, no de una especial pericia. Pero la voluntad no se extrae de un tratado de y para economistas. La voluntad está simplemente registrada en la piel del gobernante y en su determinación o no de hacer justicia distributiva y de tratar al país como si toda su población fuese su amantísima familia. Pues éste es el criterio por el que se rigen los seres vivos y las especies que consideranos superiores en la Naturaleza y también el que Maquiavelo aconseja al buen Príncipe. Urge poner rostro humano al Estado. Y eso es lo que parece se proponen hacer en España las formaciones que, respondiendo al imperativo categórico kantiano, han irrumpido en el feo teatro de la feísima política española...

Jaime Richart es antropólogo y jurista.

viernes, 23 de diciembre de 2016

DOS GRANDES LECTORES: UN MENEM CACHONDO Y UN RAJOY DEPORTISTA,

Carlos A. Trevisi

En una ocasión el que fuera presidente de la Argentina, un tal Menem, manifestó haber leído LAS NOVELAS DE BORGES. Recientemente Rajoy, el actual presidente de ESPAÑA,  hizo referencia a Borges endilgándole un nombre de pila equivocado: Lo llamó JOSÉ LUIS BORGES. No es lo único que tienen en común: la Argentina se caía en pedazos y MENEM decía que ÍBAMOS BIEN"; del mismo modo, Rajoy habla de un crecimiento promisorio durante el próximo año con alta capacidad de creación de empleo mientras va vaciando la hucha de las pensiones vaya uno a saber para qué dado que el gobierno miente a más no poder.


Por lo visto el camino hacia la presidencia de algunos países impulsa a todos aquellos que se debaten entre la ignorancia -que de ningún modo es falta de inteligencia sino más bien de conocimientos- y la osadía, propia de los que viven del halago y la adulación.


El problema, sin embargo, va más allá de la ignorancia de estos personajes: entra en el ámbito del terror cuando los "capos" de las comunidades a las que pertenecen (la UE, por ejemplo) se dan cuenta de que no pueden participar porque las decisiones se toman 
en los corrillos "hablando en inglés", de pie y entre sonrisas, sin traductores simultáneos. Basta con verlo a Rajoy sentado en solitario a alguna mesa con la mirada perdida, entre otras cosas porque a nadie le interesa que intervenga y no sabe algo que sabe cualquier pelagato jugador de fútbol:hablar la sajona lengua. 

Se lo ve suelto, sin embargo,  cuando sale a correr por las mañanas, pese a que el movimiento de sus brazos contradice lo habitual en la materia: sus antebrazos suben más de la cuenta, como mostrando una cierta originalidad ajena  a cualquier estilo conocido. Su satisfacción tendrá que ver, seguramente, con que mientras "ille currit" no tiene que contestar los sabios interrogatorios al que lo someten habitualmente los periodistas: "¿Qué piensa acerca de la decisión de Aznar de renunciar como presidente honorario del PP?; solo sonríe hundiendo los labios en una boca que cobra dimensiones clownescas. En esto no se parece a Menem que es un cachondo que sería capaz de invitar al periodista a correr a su lado para ver como se ahoga por falta de entrenamiento. 
En fin, se dice que Aznar renunció a la presidencia honoraria del PP porque no soporta que un bicho tan extraño como el que él mismo propuso se vaya quedando con todo. No obstante, el hecho de poder replegarse a su casa y compartir una "relaxing cup of coffe" con su esposa y los recuerdos que le depara el casamiento de su hija  en el Monasterio de El Escorial, a lo que habría que agregar la distinguida presencia de los Directivos de la Gurtel y aquella famosa reunión que sostuvo con lo más granado de la política internacional con motivo de la Guerra de Irak apoyando, cigarro en mano, los pies sobre la mesa ratona, galona su historia como muy pocos politicos lo logran.







UN EJÉRCITO EUROPEO SERÍA IMPOTENTE...


miércoles, 11 de marzo de 2015

... ante cualquier amenaza"

RT
Un ejército europeo conjunto sería inútil porque los países que integran la Unión Europea no saben ponerse de acuerdo entre sí, según un columnista del periódico británico 'The Daily Telegraph'. (1)

La mentalidad del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, le hace creer que la creación de un ejército europeo disuadiría a Rusia de nuevos "actos de agresión territorial", escribe 'The Daily Telegraph'.

Aunque el Reino Unido cree que la defensa del país es una tarea nacional más que europea, seguramente esta idea encontrará numerosos partidarios que quieran ahorrar dinero del presupuesto público, escribe el rotativo.

Sin embargo, el principal problema es que sin una unión política plena, esta iniciativa no será capaz de obtener un respaldo serio. Mientras existan rivalidades nacionales, un ejército común estaría "impotente" frente a cualquier amenaza a la Unión Europea.

La falta de unidad en política exterior fue evidente en 2011, cuando los países de la Unión Europea actuaron de manera muy diferente durante la crisis libia. Mientras el Reino Unido y Francia tuvieron un papel destacado en la campaña aérea en Libia, la oposición firme a la operación por parte de Alemania desembocó en que este potente país ni siquiera proporcionase aviones cisterna para la operación aérea en el país africano, recordó.

La misma diferencia de opiniones se deja sentir en la reacción de distintos países de la Unión Europea con respecto a la actuación de Rusia en la crisis ucraniana, con "Alemania e Italia reacios a apoyar las sanciones económicas defendidas por el Reino Unido y sus aliados", apunta el periodista.

Nota:

ESPAÑA UN ESTADO DECRÉPITO

Jaime Richart (especial para ARGENPRESS.info)



Por lo que se ve, se oye, se sabe y se adivina en los parlamentos autonómicos, en el Congreso o en los medios este país es sumamente preocupante. Parece mentira que siga perteneciendo a la Europa institucional. Preocupante, no sólo para los desesperados y desheredados de toda fortuna, sino para la médula social que son los biennacidos y las clases medias cada vez más adelgazadas.

A cualquiera que siga las peripecias de este país, que siga los casos de corrupción, incesantes, que van apareciendo sin ninguna consecuencia excepto el amagar y no dar de las prisiones preventivas o el fugaz paso por las cárceles de algunos corruptos; a cualquiera que asista a los asuntos turbios de policías a su vez propietarios de innumerables sociedades o empresas; y todo ello autorizado y todo como referente de lo que debe ser un buen empresario y al mismo tiempo un mejor policía...; a cualquiera que preste atención a todo eso, digo, tiene que estallarle el alma de indignidad, de vergüenza, de desesperación y de tristeza.

Y es que el tejido del concepto "público" se deshilacha vertiginosamente al compás del saqueo generalizado de lobos sociales que depredan con la boca permanentemente ensangrentada en un espectáculo dantesco que obliga a abominar de esta falsa democracia; falsa, porque ni hay separación de poderes ni gobierna un pueblo abandonado a su suerte mientras muchos políticos roban y desvalijan, y mientras los bancos españoles y los prestamistas europeos engrosan bárbaramente sus ganancias en un proceso inexorable como la lava de un volcán que avanza dramáticamente para engullirse a todo un pueblo...

En Irak unos malnacidos, seguramente pagados por otros malnacidos de entre los invasores, destruyen a marchas forzadas monumentos de piedra de dos mil años de antigüedad. Los malnacidos detestan y no perdonan la grandeza en cualquiera de sus múltiples manifestaciones. En España los malnacidos no destruyen estatuas (aunque algunas de ellas sí debieran derrumbar), pero sí todo lo que tiene que ver con el dinero y con los bienes públicos. Esos malnacidos no están entre invasores pero pertenecen a las glándulas del poder; de los poderes, de todos: del legislativo y del ejecutivo, cuando expelen leyes y decretos nauseabundos; del judicial, cuando archiva lo justiciable y encarcela a los hartos de abusos; del empresariado, cuando humilla al trabajador; de los bancos y Cajas, cuando expulsan de sus viviendas a familias desgraciadas; de las policías, cuando refuerzan los desafueros que cometen todos ellos a la par que se enriquecen, eso sí, con el permiso de la Autoridad...

¿Quién ha dicho que esto es una democracia y que estos gobernantes son dignos de otra cosa que no sea la cárcel o la expulsión fulminante de las poltronas del poder que sangra a este país hasta su completa ruina?

Jaime Richart es antropólogo y jurista

LA FIABILIDAD DE LA PRENSA ESPAÑOLA CAE EN PICADO

ARENPRESS, 2015


Informe Edelman


Los medios españoles “serios” ocultan los datos del informe Edelman que confirman la pérdida continuada de confianza de la ciudadanía en los medios papel.
Los grandes medios comerciales españoles se hicieron eco de los datos aportados por el informe anual Edelman y destacaron que los CEO de las empresas y las ONG estaban descendiendo en cuanto a la confianza de la ciudadanía en ellos.
Estos medios destacaron en sus titulares a destacar esto último, que las ONG bajaran del 66 al 63%, aunque fueran las instituciones que mayor confianza generan; en cambio silenciaban el barreno en que han entrado en los tres últimos años los principales medios de prensa.

El informe Edelman muestra que paulatinamente los ciudadanos van confiando más en la información que reciben y buscan en el mundo online que la que reciben de medios de comunicación tradicionales como diarios o televisiones. Esta información está basada en una encuesta a ciudadanos de 20 países, con edades entre los 25 y los 64 años y con un título de grado universitario.

El Barómetro 2015, señala que las fuentes más utilizadas para confirmar las noticias que se reciben son las búsquedas online; que en los tres últimos años han pasado de ser mencionadas por un 34% a un 37% de los encuestados. En ese periodo quienes mencionaron la televisión descendieron del 22% al 20%, mientras que los periódicos pasaron del 19% al 18%. La trayectoria del uso de fuentes para noticias de última hora y como principales fuentes de información es similar.
Interrogados por la confianza que merecen como generadores de contenido, los periodistas aparecieron en una posición neutral (53%) mientras que los encuestados manifestaron mayor confianza en la información facilitada por familiares y amigos, por expertos académicos y por las compañías que utilizan.
El Barómetro de Edelman descansa en varias encuestas, una online, otra general a la población de varios países y a otra a colectivos concretos.

LA FURIA DEL ODIO

MIÉRCOLES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2014


La furia del odio

Nechi Dorado (Desde Buenos Aires, Argentina. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)



Despertó el Cancerbero
-que en realidad nunca anduvo muy dormido-.
Al sacudir su cabeza,
desparramó su baba purulenta
contaminando más allá de sus fronteras.
Cuando Caribdis dio la orden
bien precisa, ¡bien de mierda!:
“Quiero almas que ardan
ardor eterno, incineradas, chamuscadas entre barro,
olivo, acacia, ciprés,
granado, higuera”.

¡Quiero que ardan las almas,
en su propia tierra! Gritó la bestia
y el odio dibujó desalmado su mejor sonrisa.

Y se cambió la historia, se volvió calco de otra historia.
El invasor hostil que un día fuera mártir,
Se convirtió en caníbal
de su propia raza, de su propia estirpe,
de su propia sangre.
¡Presencia el mundo tamaña delincuencia!

Yacen los cuerpos siendo
un revoltijo de arterias, venas,
huesos rotos, dolor, nudos, torturas.
Espuma, odio, blanco móvil,
llanto y espera.
Salpican la Mafghoussa,
Musakhkhan, la Mujaddara
con fluidos del cuerpo
de su propia hermana.

¡Tanto el horror y tanta la desgracia
Programada!

Es Palestina la víctima,
el Maldito Sionismo, es su verdugo,
cuenta con aliados en oriente y occidente
y un silencio cómplice que rompe
las entrañas más profundas de la tierra.

El mundo sigue su giro enloquecido,
¡Si es para no creer tanta locura brutal
Que estamos viendo!
¡Maldita guerra, malditos asesinos!

jueves, 22 de diciembre de 2016

POEMA 20: PABLO NERUDA

MIÉRCOLES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2014


Poema 20, Pablo Neruda


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos
árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis
brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

EL AUTISMO



Pierre Ferrari

Ponencia presentada en el XI Congreso Nacional de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia de Niños y Adolescentes (SEPYPNA), que bajo el título: “Perspectivas actuales de la comprensión psicodinámica del niño y del adolescente” se celebró los días 17 y 18 de octubre de 1997 en Lleida.

El autismo es una afección de determinismo plurifactorial en la que, en proporciones variables, aparecen implicados factores genéticos, biológicos y psicológicos. El modelo de comprensión que vamos a presentar no aspira a erigirse en un modelo con pretensiones etiológicas ni explicativas de la génesis de los estados autistas.

Este modelo se basa en un postulado fundamental que sirve de guía para nuestra práctica y de fundamento para nuestra ética y que podría resumirse así: todo niño autista, sea cual sea la naturaleza y la gravedad de sus trastornos, debe de ser reconocido como sujeto portador de una historia personal única y portador de una vida psíquica específica por mucho que la misma aparezca gravemente desorganizada durante el examen. Hay que considerarlo como un sujeto capaz, a condición de que se le ofrezcan las posibilidades, de organizar una vida relacional con su entorno, vida relacional, cuya naturaleza e importancia convendría reconocer. Por lo tanto, el niño autista es portador de una vida psíquica, que organiza sus modelos relacionales con su entorno, que origina su sufrimiento actual y que es movilizable y susceptible de mejorar en su funcionamiento.

Este modelo pretende detectar ciertos mecanismos que, presentes en el niño autista o psicótico, puedan ser aprehendidos por un observador o un terapeuta, quien utiliza conceptos provenientes del campo del psicoanálisis. Sin embargo, el modelo psicoanalítico clásico utilizado en los estados neuróticos o psicóticos del adulto no permite explicar la totalidad de los fenómenos observados en el niño psicótico, de ahí que nos veamos obligados a recurrir a otros conceptos provenientes de autores, que se sitúan particularmente en el campo del movimiento post-kleiniano. Pienso que el lacanismo también hace un gran aporte a la comprensión del autismo y las psicosis infantiles.

Antes de adentrarnos en el meollo del tema conviene aclarar una serie de puntos.

a) A mi entender, más que una heterogeneidad, lo que hay es una continuidad tanto a nivel clínico como metapsicológico entre las psicosis autistas y las psicosis no autistas precoces y, además, existen formas de paso entre unas y otras. Es decir hay todo un espectro, que es lo que recupera del DSM-V. En el caso de las psicosis no autistas, no se trata únicamente de que haya “trastornos invasivos” del desarrollo (DSM-3-R), sino de que, al igual que en el caso del autismo, se trata de auténticas formas de psicosis, en las que las modalidades del funcionamiento psíquico, aun manteniendo su originalidad, se muestran en continuidad con las del funcionamiento propiamente autista.

b) El modelo que presentamos plantea un tema importante: saber si los mecanismos, así descritos, corresponden a una fijación en un estado anterior a la constitución de la psique (dicho de otra manera, ¿habría una posición autista?), o se trata de un reajuste defensivo ante determinadas amenazas cuya naturaleza en el caso de un niño que intenta acceder a una relación con el mundo y con los objetos vamos a intentar precisar más adelante; así, el carácter defensivo de estos mecanismos explicaría la resistencia al cambio de los estados autistas.

c) Señalar finalmente, para terminar esta introducción, en relación a éste modelo propuesto por nosotros, que se trata de un modelo inacabado e incompleto, susceptible de múltiples reajustes y aportaciones posteriores.

a) Una de las características del funcionamiento autista es la importancia que tiene en el mismo la auto-sensorialidad, que se caracteriza por la atracción que ejercen sobre el self ciertas sensaciones: sensaciones-huellas (figuras autistas, shapes de TUSTIN) (1), sensaciones, que ejercen un fuerte poder de atracción sobre el self del niño autista. De esta manera, el objeto productor de las sensaciones se muestra como indisolublemente unido a la propia sensación, en una relación de identidad entre la zona corporal así estimulada y el objeto estimulante. ¿En lo que Donald Meltzer denomina confusión-geográfica?

Este aferramiento sensorial de la psique viene a consecuencia de una desorganización del funcionamiento psíquico, de una especie de automutilación conceptualizada por D. MELTZER, de forma muy interesante bajo el nombre de desmantelamiento, que él mismo define como un desfallecimiento de la consensualidad, que lleva a que los diferentes sentidos se vinculen al objeto más estimulante del momento de forma disociada. Entonces, el self se reduce a una multitud de acontecimientos unisensoriales, no utilizables para alimentar un funcionamiento psíquico normal y no disponibles, por tanto, para la memoria y el pensamiento.

b) Se puede entender este desmantelamiento como un mecanismo defensivo, puesto en funcionamiento para luchar contra los efectos desestructurantes para el self de las angustias impensables (de los terrores sin nombre, de la depresión psicótica, como un último intento de reunir al self alrededor de una modalidad sensorial privilegiada, alrededor de un objeto sensorial susceptible de retener la atención y como un último intento de reunir las partes dispersas del self. Frente a la angustia promovida por la no integración, en el caso del autista y de la desintegración en el caso de las psicosis no autistas, para seguir a Donald Winnicott.

c) Este desmantelamiento, en el que el sujeto se reduce únicamente a una función perceptora, indisolublemente ligada a lo percibido, suscita en el otro y en el terapeuta un sentimiento de extrañeza y sorpresa ante un veredicto de no-existencia. Lleva sobre todo, según la afortunada expresión de PIERA AULAGNIER, a poner fuera de circulación a las representaciones idéicas y fantasmáticas, en beneficio de la sola representación pictográfica. Pero pienso que, de hecho, este desmantelamiento, descrito por D. MELTZER, como un proceso puramente pasivo (sin angustias persecutorias y sin sadismo) es menos pasivo de lo que parece.

d) A menudo es el propio niño el que lo busca activamente, sobre todo en algunas etapas del proceso transferencia, en el que parece cubierto por una vivencia de ruptura en la continuidad corporal. Las consecuencias de la puesta en funcionamiento de estos procesos de desmantelamiento son múltiples. Veamos algunas de ellas:

Una me parece esencial: la pérdida de la dimensión espacial de la psique. El niño vive su propio self como desprovisto de envoltura, de interior, como una pura superficie sensible en un mundo uni o bidimensional, en el que no se diferencian los espacios psíquicos internos y externos y en el que el self y los objetos son vividos como cofundidos. Esta pérdida de la dimensión espacial de la psique, esta no-inscripción del funcionamiento autista dentro de las referencias espaciales constituye un dato fundamental cuyas implicaciones terapéuticas las vamos a ver más adelante.

Recordemos antes la importancia, atribuida por FREUD, a estos aspectos del funcionamiento psíquico cuando postulaba la existencia de una diferenciación psíquica de un cierto número de sistemas poseedores de una exterioridad y especialización entre sí, susceptibles de ser considerados metafóricamente como lugares psíquicos a los que cabe atribuir una representación espacial. Esta espacialización de la psique sería incluso anterior al espacio físico que, de hecho, no sería más que su proyección secundaria. La psique, dice FREUD, se despliega sin ella saberlo.

Otra consecuencia se refiere a las modalidades de identificación de un sistema como éste: la única modalidad de funcionamiento identificatorio, accesible al self, es la identificación adhesiva descrita por E.BICK y que aparece como muy característica de los estados autistas. Se trata de una forma de identificación muy primitiva, que tiende a atribuirse el funcionamiento del Otro sin reconocerlo y sin poner en funcionamiento las funciones del Yo. Es una especie de reacción de adherencia a la superficie de un objeto, que es sentido como desprovisto de envoltura y de interior, como él mismo se siente. De hecho, tal como lo veremos, no se trata de un verdadero mecanismo de identificación.

Otro punto importante tiene que ver con la manera como el niño inviste y utiliza la superficie corporal y el interior del cuerpo. La superficie corporal no parece estar verdaderamente investida de una carga libidinal, que le permita una función de intercambio libidinal con otro. Más aún, el niño parece vivenciar esta superficie corporal como llena de agujeros y discontinuidades.

Sin lugar a dudas es la boca la que, con todo lo que ella implica de discontinuidad corporal, se nos muestra como el prototipo de todo este daño corporal, como el primer lugar de esta “depresión psicótica”, de este agujero negro provisto de odiosas púas persecutorias descrito por F. TUSTIN. Evoco la boca de la suicida de la película de Roman Polanski, El inquilino, que parece devorárselo y convertirlo en ella, a través de una identificación introyectiva.


Por otra parte, esta noción de “depresión psicótica” ya había sido descrita por WINNICOTT como la asociación de una pérdida del objeto y de la pérdida de una parte del sujeto que el objeto perdido se lleva con él. Se podría entender esta depresión psicótica como un acontecimiento primordial, cuya vivencia vendría a señalar la interrupción autista del desarrollo: vivencia de ruptura en la continuidad corporal y vivencia de daño corporal, resultado de una separación prematura. que viene a romper brutalmente la ilusión de una continuidad corporal, que es la que permite habitualmente a la pareja madre-niño prepararse para la separación: el niño, dice TUSTIN, no ha podido nunca reelaborar el dolor ni el duelo provocados por el descubrimiento de que este conjunto de sensaciones estáticas asociadas al pecho no forma parte de la boca. O sea que, si se piensa desde el punto de vista aulagneriano, no se elabora el dolor y el duelo, por la imagen originaria del pictograma, como unión del pezón y la boca.

Esta experiencia del agujero negro, de desconexión corporal; aunque, también mental y afectiva entre la madre y el niño, alucinación negativa del objeto y de su satisfacción, la que estaría en el origen de las angustias catastróficas, angustias de derramamiento de la sustancia corporal, de licuefacción, de caída sin fin falling for ever, nos diría Donald Winnicott, algo semejante al terror sin nombre de W.R. Bion y de fragmentación. Se trata de angustias no elaboradas psíquicamente, no ligadas a una representación y que no han sufrido este trabajo de elaboración psíquica, que permitiría alcanzar un verdadero status de estado afectivo. De hecho, se trata de una pura descarga energética, análoga a las angustias impensables de WINNICOTT, que se encuentran en el origen del funcionamiento de los mecanismos defensivos de desmantelamiento y de autosensorialidad.

a) Hay que insistir igualmente en las particulares modalidades de catectización del interior del cuerpo y de su utilización. El desconocimiento y la no-utilización, por parte del niño autista, de ciertas partes de su cuerpo le llevan, a veces, a realizar toda clase de escisiones intra-corporales, tanto a nivel sagital, lo que ha llevado a hablar a autores como H.HAAG de hemiplejia autista, como horizontal.

Se puede describir un fenómeno particular: se trata del fenómeno de caparazón, de segunda piel, observado en algunos niños autistas: se trata de una catectización muy particular de la corteza corporal y a veces de su entorno inmediato como por ejemplo la ropa. Este fenómeno tiende a crear una especie de cáscara autista rígida. Lo podemos entender como un intento de delimitación de las fronteras del self, de cierre de las dehiscencias corporales, incluso de refuerzo de los sistemas de paraexcitación. Esta constatación nos lleva evidentemente a la noción de Yo-Piel, desarrollada por DIDIER ANZIEU, como configuración utilizada por el yo del niño, para representarse a sí mismo a partir de su propia experiencia de la superficie corporal como un yo contenedor de procesos psíquicos.

b) Para ilustrar estos puntos que acabo de evocar, voy a contar brevemente el caso de un niño autista llamado Gerard.

Gerard es un niño pequeño disforme con microcefalia. Su cuerpo es extraordinariamente rígido, brazos tendidos en extensión, puños cerrados y tronco inclinado hacia delante. Pareciera entonces ser un niño con una parálisis cerebral. Siempre parece que está a punto de caerse llevado por el peso de su cabeza. La ropa, que viste, siempre parece nueva y, dentro de ella, parece como encerrado y no se quita casi nunca el anorak. Fuera de algunas ecolalias, no hay ningún atisbo de lenguaje.

En Gerard, los episodios de desmantelamiento son muy claros y frecuentes y aparecen sobre todo durante la terapia cuando cae presa del pánico ante la caída de un objeto o también, cuando el terapeuta le impide aferrarse a ciertos objetos que le pertenecen (¿reviviscencia de la experiencia primaria de arrancamiento del pecho?). Entonces, pareciera correcto algo que hizo Myriam Salinas, cuando vimos a una niña autista grave, de la que Irene González decía que era un puro Real lacaniano, cuando quiso coger el azúcar, la doctora Salinas le retiró la azucarera; yo se la hubiera dejado derramar. Entonces protesta, escupe en el suelo, observa la caída de sus “perdigones” a la luz y reinicia una secuencia comportamental esbozada muchos meses antes; se coloca junto a la ventana frente a la luz, se pone a echar “perdigones” o si no, se dedica a arrancar minúsculas pelusillas de su jersey. La visión de la caída de sus minipompas o de sus trocitos de ropa a contraluz le colocan en un estado de extraordinaria excitación, pero sin ningún contacto. Sus músculos se ponen extremadamente tensos y con unos temblores, que parecen procurarle cierto placer.¿Placer o goce? Me preguntaría yo. La niña que vi con Myriam Salinas, Irene González y otros colegas en una presentación de casos, no tuvo ninguna reacción ante el retiro de la azucarera. En esos momentos se nos muestra totalmente solo y con la atención centrada en la brillantez de las partículas en movimiento. La visión de la caída de los copos de nieve le procura la misma fascinación y el mismo aislamiento.

Poco a poco, después de que el terapeuta intenta entrar en comunicación con él, al señalarle sus temores de derramamiento y de estallido, la visión de la caída de los copos deja de provocar estas reacciones autistas. Aunque, persiste una cierta fascinación por el esplendor de estos copos, la visión de la nieve se va convirtiendo en una experiencia lúdica y estética generadora de un cierto placer compartible con el terapeuta. Entonces va a poder verbalizar la comunicación de su experiencia: “¡está nevando, oh mirada dolida, está nevando!” Más adelante, durante la terapia, va a poder simular la caída de la nieve recortando trocitos de papel y lanzándolos al aire al tiempo que invita al terapeuta a deslizarse.

En Gerard, la elaboración de un caparazón con funciones de segunda piel resulta particularmente clara e intensa. Su ausencia total de iniciativa motriz y su inmovilidad evocan de alguna manera un cuadro catatónico. Ante cualquier intento de movilización de su caparazón utiliza habitualmente los objetos autistas con el fin de taponar las dehiscencias corporales (ropa, toalla metida en la boca).

Cualquier intento de aproximación o ruido más o menos violento parece una intrusión en esta envoltura y provoca la intensificación de sus contracturas así como ligeros temblores en todo el cuerpo. Cualquier intento de cogerlo de la mano provoca un aumento de las contracciones musculares y de los crujidos en todas sus articulaciones.

El psicomotricista, que se ocupa de él, observa que es posible percibir, a veces incluso visualmente, el juego de sus articulaciones unas sobre otras. El abandono del caparazón va a llegar en el momento en el que Gerard va a ser capaz de constituir un espacio psíquico interno y un objeto interno. Este rompimiento y abandono del caparazón va a posibilitar una catectización más libre y más flexible de su cuerpo, una capacidad de iniciativa motriz, la participación en paseos e incluso en ejercicios musculares como la bicicleta por ejemplo, pero, al mismo tiempo, este rompimiento del caparazón va a venir acompañado de numerosas manifestaciones agresivas (intentos de ataque al terapeuta o de destrucción del objeto), como si esta ruptura hubiese liberado importantes pulsiones agresivas, que habrían estado como presas dentro de este caparazón.

El punto clave en la evolución autista y seguramente pivote de la misma está constituido por la aparición de un espacio psíquico interno del self, que le hace salir del mundo autista para hacerle entrar en un mundo, al fin y al cabo, estos niños serían, al decir de Bruno Bettelheim, fugitivos de la vida, yo añadiría fugitivos del mundo de la vida, como concepto filosófico, todavía psicótico evidentemente, pero ya no autista y en el que van a empezar a funcionar mecanismos menos mutilantes para la psique y para la relación de objeto (como, por ejemplo, la introyección o la escisión del objeto).

La identificación introyectiva con un objeto continente va a ayudar a liberarse de la autosensorialidad a la vida mental del niño autista y posibilita la interiorización y circulación de afectos y de fantasmas, así como la instalación de diferentes objetos internos.

Sin embargo, este ajuste de un espacio psíquico, propio del niño, sólo es posible si el terapeuta es capaz de asegurar una función de contención. Dicha función es absolutamente esencial: por parte del cuidador supone una capacidad real para acoger, contener, vivir las emociones primitivas aun no organizadas del niño, verbalizarlas y darles un sentido para devolvérselas de una forma asimilable por él. Otro que ejerza la función α de una madre con capacidad de rêverie, suficientemente buena, que ofrezca sostén e interpretación, para utilizar conceptos de W.R. Bion y Donald Winnicott. Solo cuando haya sentido en el adulto esta capacidad para contener sus emociones, va a ser capaz, en un segundo momento, de hacerse cargo él mismo de esta función de contención, de constituir su propio espacio psíquico y de organizar su vida emocional.

Para el educador o terapeuta, que está en contacto diario con el niño, se trata de una función análoga a la postulada por BION en todas las madres bajo el nombre de capacidad de rêverie materna, capacidad de la madre para tolerar y contener los primeros elementos sensoriales y emocionales de su hijo y devolvérselos como desintoxicados en forma de pensamiento onírico asimilable por el niño, capaz ya desde ese momento de introyectarlos. Se trata de una verdadera función de tejido de una piel psíquica. El establecimiento de un espacio psíquico interno del self explica el origen de muchas de las modificaciones tanto en el funcionamiento psíquico como, de forma paralela, en el desarrollo de la terapia, modificaciones todas ellas que quisiera comentar ahora.

Esta evolución está marcada en primer lugar por una catectización pulsional, una libidinización de la superficie y de los orificios corporales. Esta libidinización se produce gracias a las experiencias y contactos cutáneos frecuentes e intensos con el adulto. Es un tiempo comparable a este tiempo de cuerpo a cuerpo madre-niño, tiempo de seducción primaria de FREUD, tiempo complementario y antitético del apoyo (étayage), tiempo que va a permitir el enraizamiento de la pulsión libidinal en el cuerpo del niño a través del deseo y de los cuidados maternos y conseguir así la creación de zonas de excitabilidad y de erogenicidad en el cuerpo del niño.

Con frecuencia, para que pueda instaurarse esta progresiva libidinización de la superficie corporal, es necesario el establecimiento de una relación simbiótica. Es un momento crucial, aunque difícil en el abordaje del niño autista. Supone que el educador o el terapeuta pueda aceptar dejarse englobar en ciertos momentos, dentro de la psique del niño sin perder por ello su propia individualidad.

Esta época está también marcada por importantes modificaciones en la utilización de la mirada. Es conocida la utilización que el niño hace de la mirada en los períodos autistas más intensos: mirada suspendida en las experiencias de desmantelamiento, mirada como a través de las personas o breve ojeada periférica en otros momentos.

Este período simbiótico está marcado por el establecimiento del contacto ocular, ojo a ojo, y de la comunicación a través de la mirada visual con intentos de interpenetración, es decir, por momentos en los que el niño, al aproximar su mirada a la del adulto, parece querer penetrar en su interior, acercamiento intenso al objeto externo como si el niño intentase controlar la angustia ligada a la percepción de la profundidad de la distancia entre el objeto y él. En una charla dada por una psicóloga sistémica, no psicoanalítica, hablaba que siempre la mirada del terapeuta debe apuntar a un triángulo en la cara del paciente que tiene un lado en la zona superciliar del rostro y un ángulo opuesto en la punta de la nariz del sujeto.

Este momento de simbiosis es muy rico dentro de la evolución del niño pero también muy difícil para el conjunto del equipo responsable. La presencia del resto del equipo como referencia a un tercero, es a menudo necesaria para que no acabe con cada uno de los protagonistas de esta simbiosis (el niño autista y su cuidador) dentro de ella y pueda esbozarse la inevitable separación.

Simbiosis, espacio interno, primer objeto interno.

En esta etapa simbiótica, se desarrollan en el niño intensas actividades auto-eróticas y aparecen unas exigencias muy tiránicas de presencia del cuidador, así como manifestaciones muy intensas de angustia de separación que pueden poner muy duramente a prueba al cuidador.

De forma paralela, va a enraizarse en el interior de la psique naciente del niño el primer objeto interno a la imagen del objeto externo, que el niño ha podido investir. La solidez de este anclaje o sus eventuales desfallecimientos van a modular toda la evolución psíquica posterior.

Por lo tanto, este período está marcado por la aparición de intensas angustias de separación: algo muy claro en el caso de Jaime Alberto, quien estereotipadamente hacía una casa con doble silueta, como una doble piel, como un caparazón y decía: “Esta noche si dormiré aquí”, sin querer marcharse al final de la sesión, hasta que yo no le diera un besito de las buenas noches y la secretaria lo llevara con el brazo sobre el hombre hasta el coche, el niño no soporta la ausencia de la persona especialmente investida por él (cuidador o educador), por lo que se muestra muy poco sensible a las palabras tranquilizantes provenientes de otras personas. La ausencia del objeto externo la vive como una especie de aniquilación del mismo. Sólo la constitución de un objeto interno va a poder garantizar la posibilidad, por parte del niño, de aceptar la separación del objeto externo; sólo entonces va a poder vivir la ausencia como una presencia en otro lugar.
Este período está marcado por el paso de la bidimensionalidad a la tridimensionalidad (expresión de DONALD MELTZER, bidimensionalidad, en la que no existe ninguna distinción entre espacio interno y externo, en la que la relación con el otro es una relación de adherencia y el tiempo es un tiempo circular de lo inmutable y lo repetitivo; un espacio tridimensional, con la aparición del espacio interno del self y del objeto, permite el desarrollo de procesos de proyección e introyección, y el tiempo adquiere una dimensión lineal y direccional. Sin embargo, la diferenciación de los espacios interno y externo no es todavía total. Todavía existe en ciertos momentos una cierta confusión entre los espacios interno y externo. Las modalidades identificatorias se dan al estilo de la identificación proyectiva, pero el objeto es vivido lo suficientemente separado como para poder ser deseado y representado.

Las actividades de simbolización.

Dentro de esta dinámica, las actividades de simbolización van a aparecer como formas de representación del objeto perdido. Yo creo que Alexander, logró acceder a la simbolización, gracias a que al jugar a la pelota, alguna vez se le fue a un techito que había al lado del patio donde jugábamos y al preguntarle cómo resolver el problema que teníamos como el monito de Kohler empezó a arrumar cosas para acceder a la altura, que no funcionaban y traje una escalera de mano, que me permitía subir y devolvérsela como en un silencioso juego del Fort-dá, con todo el júbilo por la recuperación del balón. Hablaría cuando me propone en silencio, con señas que le construya avioncitos, que él se metía en la boca y cuando una vez, el padre volvía de un largo viaje de negocios, le dije ahí viene papá, al que tu quieres meterte adentró, tras año y medio de mutismo primario abasoluto. La aparición de las actividades de simbolización coincide con este período de control de las angustias de separación. Las primeras actividades simbólicas, y, particularmente, las de lenguaje, aparecen así relacionadas con estos intentos de control, así por ejemplo la aparición del significante por el que el niño puede nombrar la presencia o ausencia de su educador o incluso la posibilidad para él de representar cualquier cosa de la ausencia.

Van a seguir otras actividades de simbolización pero sin que sea posible sistematizar el momento preciso de su emergencia en la vida del niño: actividades de juego, de hacer como, nacimiento de las primeras imitaciones, primeros rudimentos del lenguaje o incluso la aparición de las primeras operaciones mentales.

La emergencia de estas actividades de pensamiento y de simbolización supone un momento muy importante en la evolución del niño autista. Resulta gratificante para los terapeutas y los equipos responsables, que ven en esta emergencia la confirmación de lo que siempre han esperado, es decir, la conservación de las capacidades intelectuales del niño. En el caso de Alexander, la inteligente y observadora secretaria que yo tenía, Consuelo Escobar Trujillo, q.e.p.d., un día entró a la cocineta de la casita, donde teníamos los consultorios distintos colegas, a llamarme y me expresó sorprendida, tras año y medio de mutismo absoluto de parte del niño, quien siempre tenía una facies inexpresiva:

- ¡El niño-efigie - como ella lo llamaba - me sonrío, doctor! Ya llegó.

Le respondí:

- ¡Vamos a ver qué pasa! - y fui a hacerlo entrar a la consulta - con señas me pidió que le hiciera un avión con dos tablitas y que lo dirigiera a su boca, cosa que obedecí; mientras le interpretaba.

- Es papá, quien llega hoy de su viaje de negocios.

Entonces dijo:

- ¡Papá! - mientras yo sentía una emoción tan grande como la que supongo que debió sentir Arquímedes al conceptualizar su prinicipio y me provocaba salir gritando: ¡Eureka! ¡Eureka! ¡Lo logré!
De ahí en adelante empezaron a emerger fantasías de escena primaria transferenciales en los que mi secretaria, una mujer mayor, se relacionaba amorosamente conmigo, su patrón, entonces un joven psiquiatra y psicoanalista.

Generalmente, es éste el período elegido por nosotros para dar paso al abordaje pedagógico, tanto dentro de la institución como dentro del marco de un intento de integración escolar en una escuela normal.

Sin embargo, este período resulta también decepcionante porque el niño psicótico puede poner permanentemente en cuestión estas posibilidades de simbolización, dispuesto como está siempre a una confusión entre el sdir el significante y la cosa (referente), a ocultar la dimensión metafórica del lenguaje o a utilizar sus primeras adquisiciones de manera mecánica y repetitiva. Asunto que no ocurrió en el caso de Alexander.

Ejemplo clínico: Cédric.

Cédric tiene 4 años cuando le vemos por primera vez. No tiene ningún lenguaje si exceptuamos algunas raras ecolalias. Parece indiferente a todo, tanto a la presencia como a la ausencia de los padres. Rechaza todo contacto y cuando se le coge en brazos, se echa para atrás y se pone muy rígido. Tiende a huir del contacto evitando la mirada y cuando ésta raramente parece haberse posado en el interlocutor, deja a éste con el sentimiento de ser transparente. Durante un primer abordaje dentro de un grupo, Cédric no es más que una huida perdida a través de los pasillos, un destrozo de objetos y un golpeteo de puertas. Tira todo por los aires, lo desparrama todo y corre por todas partes. A la menor ocasión, cualquier puerta entreabierta puede observar su huida. Sólo el obstáculo de una pared es capaz de detener su loca carrera. Nadie parece existir para él, ni siquiera los niños que él violentamente empuja contra las paredes, ni los adultos con los que choca al pasar; pero, con los que no existe contacto alguno. Evoca la imagen de un tornado de movimientos, que nada parece ser capaz de detener. Su aprehensión del espacio es similar a su psique, sin ningún límite. Sus propias modalidades de desmantelamiento parecen dobles; hay una parte de desmantelamiento sonoro: parece envolverse dentro de una auténtica concha sonora hecha de diferentes ruidos, especialmente de efectos sonoros hechos con la boca, de ruidos repetidos de portazos y de objetos rotos; pero por otra, asistimos a un desmantelamiento ligado a las estimulaciones kinestésicas y vestibulares, que le procuran a este niño una incesante agitación. ¿Ameritan estos casos una ayuda psicofarmacológica? A los padres pueden hacerles la vida imposible, a no ser que se haga una parentectomía como la que hacía Bruno Bettelheim en la Escuela ortogénica de Chicago y Maud Mannoni en Bonneuil.

Durante un primer período, el papel terapéutico de la institución ha consistido en crear un espacio psíquico, un “otro lugar” receptivo, un continente sólido, susceptible de aceptar la contención de esta violencia arcaica, surgida del cuerpo de Cédric, así como de las huellas emocionales que la acompañan. Este continente institucional ha necesitado de muchísima capacidad de resistencia, para no sentirse destrozado por estos asaltos llenos de violencia; asimismo, a los cuidadores les ha hecho falta muchísimo análisis de sus propias actitudes contratransferenciales para poder llevar a buen puerto y sin desfallecimiento esta función de contención. ¿Para el manejo ambulatorio, ameritaría que los padres estuviesen en análisis o, al menos, en una psicoterapia psicoanalíticamente orientada? La solidez y perseverancia de este continente son las que han hecho posible que, entre Cédric y el psicomotricista, que en ese momento se ocupa de él, se instaure un espacio de intercambios lúdicos, a través de juegos con agua durante las sesiones de chapoteo, sesiones, durante las cuales, su angustia e inestabilidad comienzan a ceder un poco y empieza a ser capaz de soportar la presencia del adulto cerca de él.

El segundo período de la evolución de Cédric está marcado por el establecimiento de una relación fusional simbiótica con una educadora.

Durante este período, Cédric busca intensamente el contacto físico, se acurruca contra su educadora y demanda caricias, que se transforman a veces en excitación masturbatoria. Las exige permanentemente y no soporta su ausencia que él llena con lloros y gritos. En esos momentos, se muestra insensible a cualquier intento verbal de tranquilización, por parte de otras personas. El logro de la aceptación de la separación va a llevar mucho tiempo. Durante un largo período, va a vivir la ausencia de su educadora como una desaparición “en ninguna parte” y para luchar contra la angustia de este aniquilamiento del objeto, va a exigir durante su ausencia que se le dibuje una “gigi” o que se le construya una con plastilina. Poco a poco, Cédric va a ir siendo capaz de nombrar a su educadora, nombrar su presencia y su ausencia y sobre todo va a ser capaz de tolerar su ausencia. De forma paralela, aparece en su lenguaje la pareja semántica “gigi/no gigi” con la que nombra la presencia y ausencia de la educadora, como una suerte de Fort-dá, al tiempo que el propio lenguaje se va desarrollando y enriqueciendo. Y se avanza en su andadura psíquica, empezar a relacionarse con el resto de los miembros del equipo y con los demás niños. De forma paralela, el tiempo comienza a diferenciarse de la distancia y pierde su carácter oscilante y circular para dar paso a la adquisición de su estructuración lineal y direccional definitiva. De esta manera, Cédric va a enriquecer rápidamente su lenguaje con los significantes “antes, después, pronto” que van a marcar en él esta estructuración lineal del tiempo.

Como conclusión y para terminar, quisiera insistir en los siguientes aspectos:
• Sean cuales sean las causas del autismo, éste y las psicosis precoces siguen siendo, para nosotros, algo diferente a un simple déficit o a una suma de déficits aunque éstos existan; se trata de una forma de organización global del psiquismo y de la personalidad cuya semiología autista no es más que la consecuencia.

De forma global se puede afirmar que los procesos autistas tienen un sentido y que este sentido radica en la constitución de un sistema defensivo de lucha en dos direcciones:

1. Contra las intolerables e impensables angustias ligadas a la dolorosa experiencia de la separación del agujero negro, pero también

2. Contra la vivencia persecutoria y dolorosa de los procesos de pensamiento, en cuyo caso la actividad defensiva parece movilizarse al servicio de una destrucción del pensamiento.

A mi entender, los principales significados de los mecanismos autistas son los siguientes:

• Desmantelamiento
• Refugio dentro de una sensorialidad auto-inducida y auto-organizada ¿Figuras del autismo de Frances Tustin?
• Absorción en lo concreto
• Intolerancia al cambio y refugio en lo inmutable del narcisismo primario.
• Intento de destrucción de todo lo que tenga un valor simbólico, que coarta lo Real del goce psicótico.
• Intento de reducción del sentido al no sentido. Humpty Dumpty, en Alicia a través del espejo de Lewis Carroll, es un paradigmático ejemplo del non-sense carrolliano y del goce psicótico, el hace que las palabras signifiquen lo que él quiere que signifiquen, de tal forma que no sirven para hacer lazo social.
• Intento de vaciar toda experiencia humana de su significado y de su carga emocional
• Vivencia de discontinuidad corporal

Desde esta perspectiva, nuestros objetivos terapéuticos son los siguientes:

Ayudar al niño a librarse de la auto-sensorialidad

Ayudar al niño a crear su propio espacio interno y a organizar los primeros rudimentos de su vida fantasmática

Ayudar al niño a acceder al proceso de simbolización y a disfrutar de él

Finalmente, ayudar al niño a reconocer la existencia del otro en su alteridad y, especialmente, como un otro provisto de intencionalidad y pensamiento.

Aunque estamos a favor de la acción educativa y de la aportación pedagógica, sin embargo, somos poco partidarios de las medidas pedagógicas correctoras basadas en el único sistema de recompensa y de sanción, porque, a nuestro entender, no conducen más que a la elaboración de un falso self por medio de un paquete de aprendizajes no verdaderamente integrados dentro de la personalidad del niño, caparazón de aprendizajes, que procura la ilusión provisional de una mejor inserción social; pero que no permite al niño enfrentarse a situaciones nuevas con creatividad y, sobre todo, que contribuye a la asfixia y negación de su propia vida psíquica. Una profesora de preescolar, quien se psicoanalizaba con otro analista distinto a mí, me contaba de una linda experiencia con niño autista, al que llevaba a una fuente, que había al frente del Kindergaarten, y cargaba al pequeño, lo más alto que podían sus manos y lo iba bajando, al ritmo del agua que caía, mientras la profe decía:

- Agüita. - hasta lograr que el niño se riera a carcajadas.

La madre decidió cambiarlo de colegio a una famosa escuela para autistas de orientación conductista y dos años después lo llevó a saludar a las profesoras del Kinder.

La mamá lo ponía ante una profesora y le decía, saluda a Fulana, a Zutana o a Perenceja y ante cada profesora, como si fuera una muñeca con un disco adentro el niño repetía, sin afecto alguno.

- Hola, Fulana.

- Hola, Zutana.

- Hola, Perenceja.

Como diría Bruno Bettelheim en La fortaleza vacía, el niño había dejado de ser autista para ser un autómata.

Pierre Ferrari es Catedrático de Psiquiatría de Niños y Adolescentes. Universidad de París. Sud. Director de la Fundación Vallée. Gentilly (Francia).

Notas
1) Se traducen al español como figuras de Tustin, que ella define como sensaciones táctiles autoengendradas, como acariciar, pincelar, frotar, encastrar, dibujar y pintar sobre superficies lisas, tanto las del propio cuerpo, como las de objetos externos, sentidos, por el autista, como partes de la superficies corporal del sujeto, que son derivadas de los llamados manierismos nerviosos, como el hamacarse, el rocking chair, el balanceo o el movimiento inquieto, con cierta agitación. Si siguiéramos a Donald Winnicott, podrían llamarse figuras subjetivas, inclasificadas, asociadas a objetos específicos, sin relación con categorías espaciales, como las figuras objetivas; sino, más bien, impresiones táctiles sobre la superficie del cuerpo del sujeto, en la medida que los niños autistas viven en términos de superficies, con experiencias planas o bidimensionales, sin conciencia del interior de los objetos, a partir de la percepción de bordes alrededor de superficies planas, espirales táctiles que flotan en las superficies corporales, de una forma que consuela y tranquiliza, al evitar el reconocimiento doloroso de la individualidad de los cuerpos.