lunes, 30 de mayo de 2016

LOS FALSOS DOGMAS DEL NEOLIBERALISMO

27may 2016

Vicenç Navarro

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra, y ex Catedrático de Economía. Universidad de Barcelona
Uno de los dogmas que el pensamiento neoliberal (que domina los fórums económicos y políticos del país) promueve es que la globalización del comercio beneficia a todos los países que forman parte de los tratados que se han establecido para facilitarlo (WTO, NAFTA, TPP, y el próximo TTIP).
Constantemente se acentúa que entre los más beneficiados están los países mal llamados pobres, que consiguen un flujo de inversiones que les ayuda a salir de la pobreza. En realidad, y para reforzar la importancia del libre comercio, se acentúa que la práctica comercial conocida como proteccionismo (presentado como el polo opuesto al libre comercio) ha sido una de las causas de su estancamiento en la pobreza. Y se hace referencia frecuentemente a países como China, y ahora Vietnam, que eran altamente proteccionistas, y que, tras incorporarse a los tratados de libre comercio, han conseguido enormes tasas de crecimiento que no se habían conseguido con el proteccionismo que los caracterizaba en sus regímenes anteriores. Hasta aquí el dogma neoliberal, y lo defino como dogma porque se reproduce a base de fe y no a base de evidencia científica.
Pero antes de mostrar esta evidencia, quiero aclarar por qué hice la observación de “los mal llamados países pobres”. Los datos muestran que, por muy extraño que parezca, hoy no hay países pobres. Lo que sí que hay son países donde la mayoría de la población es pobre. Pero ello no quiere decir que estos países sean pobres. Haití y Bangladesh, dos de los países con un PIB per cápita más bajo, tienen los suficientes recursos para que la mayoría de la población no fuera pobre. Uno de los mayores problemas de estos dos países, por ejemplo, es la malnutrición. Y sin embargo, cada uno de ellos tiene la suficiente cantidad de tierra productiva para alimentar varias veces el tamaño actual de su población. El problema real en estos países no es, pues, la falta de recursos, sino el control de estos recursos, especialmente el control del mayor recurso en el caso agrícola, es decir de la tierra, que está en muy pocas manos, aliadas con intereses de los países ricos. Y esto no es –como los neoliberales insisten- un mero eslogan izquierdista, sino una realidad ampliamente documentada.
La escasa popularidad de tales tratados neoliberales
El segundo punto que hay que subrayar es que los tratados llamados “de libre comercio” son sumamente impopulares en los países desarrollados. Sí que son populares entre las élites financieras, económicas y políticas de tales países, pero sumamente impopulares entre sus clases populares. La popularidad de los candidatos anti-establishment en EEUU, como Trump en la derecha y Sanders en la izquierda, se basa precisamente en la oposición de ambos candidatos (Trump republicano y Sanders demócrata) a tales tratados. La globalización, facilitada por dichos tratados, y el traslado de industrias a países mal llamados pobres, están destruyendo millones de puestos de trabajo en EEUU. La movilidad de empresas de EEUU a países subdesarrollados en busca de trabajadores con salarios más baratos provoca una gran destrucción de puestos de trabajo en EEUU y el colapso y desaparición de zonas industriales y de servicios previamente ricas, lo que ha creado este enfado popular contra el establishment político –tanto el republicano como el demócrata- que apoyó tales tratados. De ahí que la base electoral de Trump y de Sanders sea la clase trabajadora, cuyas condiciones de vida se han deteriorado dramáticamente estos años en la medida que se han ido extendiendo los tratados de libre comercio.
¿Resuelve el libre comercio el subdesarrollo en los países pobres?
Frente a esta situación, los autores neoliberales (como el economista de cabecera de la televisión pública catalana, el Sr. Sala i Martín y otros que participan en las tertulias y los programas de difusión de información económica) señalan que el libre comercio está ayudando a los países pobres, creando puestos de trabajo y facilitando el crecimiento de la riqueza. Y utilizando este argumento, atribuyen a los tratados de libre comercio el desarrollo económico de los países pobres, citando, como dije antes, China y, ahora, Vietnam. Este es parte del dogma neoliberal que se reproduce y promueve en los medios de comunicación diariamente. Pero, de nuevo, los datos no confirman este supuesto. Mirémoslos. Y vayamos por partes.
1. No hay ningún país desarrollado en el mundo que no haya alcanzado el nivel de desarrollo actual sin que haya seguido políticas proteccionistas. EEUU ha sido y continúa siendo enormemente proteccionista (y un tanto igual ocurre entre los países de la Unión Europea). La industria aeronáutica, la industria automovilística, la industria agropecuaria, entre muchas otras, han contado siempre con enormes ayudas y subsidios del Estado federal, incluyendo inversiones masivas en la industria del automóvil y en la aeronáutica por parte del Departamento de Defensa. Como reconoció el Ministro de Defensa del Presidente Reagan, el Sr. Caspar Weinberger, EEUU tiene la política industrial más avanzada en el mundo occidental hoy. Y los subsidios federales a la agricultura son otro ejemplo.
2. Un tanto semejante ocurre con China. China continúa siendo altamente proteccionista. La mayoría de la banca, por ejemplo, está nacionalizada, siendo el Estado chino un Estado altamente intervencionista y proteccionista. Y un tanto parecido está ocurriendo en Vietnam. El gran crecimiento de China y Vietnam tuvo lugar en la época en la que la apertura al comercio internacional se hizo respetando y manteniendo grandes dosis de proteccionismo. Ahora bien, como bien ha indicado el gran analista del comercio internacional, el Profesor Dani Rodrik, en su artículo A Progressive Logic of Trade (Social Europe Journal, 15.04.16), el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP en sus siglas en inglés), el nuevo Tratado del Pacífico, al forzar a Vietnam a disminuir tal intervencionismo, debilitará, en lugar de facilitar, su crecimiento económico. La desaparición de este proteccionismo creará un enlentecimiento de su crecimiento económico. Si no se lo creen, esperen y lo verán.
El impacto negativo del libre comercio
3. Para aquellos países subdesarrollados que no tuvieron tales medidas proteccionistas, los tratados de libre comercio han tenido un impacto enormemente negativo, pues han provocado la destrucción de gran cantidad de puestos de trabajo, un número mayor de los que han sido creados por las inversiones facilitadas por los tratados de libre comercio. México es un ejemplo de ello. La pobreza y el desempleo han aumentado en este país como consecuencia del NAFTA (el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, EEUU y México), no al revés. Ahí están los datos para que los vean.
4. Las supuestas ventajas del libre comercio en los países pobres afectan positivamente a las rentas superiores relacionadas con el sector exportador (por regla general controlado por inversores extranjeros) y negativamente a las clases populares, pues el dinero público se invierte para facilitar la inversión extranjera a costa de inversiones orientadas a crear empleo en los sectores domésticos. De ahí que, aun cuando aparentemente haya un crecimiento económico notable, ello no quiere decir que el estándar de vida de las clases populares haya aumentado.
5. Un tanto igual ocurre en los países ricos. Los tratados de libre comercio son causa del crecimiento de las desigualdades de aquellos países, beneficiando a las rentas superiores (de aquellos profesionales cuyo trabajo no se traslada a otros países) pero desfavoreciendo a la mayoría de los trabajadores. EEUU y Alemania son un ejemplo de ello. El sector exterior está muy desarrollado a costa del sector doméstico, poco desarrollado, en parte como consecuencia del descenso de la demanda doméstica, resultado del descenso de los salarios.

La evidencia acumulada que apoya abundantemente cada uno de estos puntos muestra la falsedad del dogma neoliberal. El hecho de que, a pesar de ello, continúe promocionándose, es porque tales tratados benefician a las elites financieras e industriales de los países ricos así como a sus aliados en los países pobres (las clases de rentas altas de los países pobres que dependen de las inversiones extranjeras y del sector exterior para el sostenimiento de sus necesidades). Es esta alianza de clases la responsable de que el estándar de vida de las clases populares, tanto de los países ricos como de los pobres, esté estancado. Se necesitaría una alianza entre ellas para cambiar el sentido de tales tratados. Así de claro.

viernes, 27 de mayo de 2016

EL MANEJO OSCURO DEL PODER

Comentario de Carlos A. Trevisi

Veo cada vez con mayor desasosiego cómo nos vamos alejando de la realidad. 

La falta de interés por lo que en verdad afecta a nuestras gentes -y no solo en 

España- es rampante. Sin embargo aquello que nos distrae  del  

compromiso por asumirla plenamente  nos apasiona. De ahí que diga Luis 

Goytisolo: “La gente no percibe el manejo oscuro del poder”




Publicado: 26.05.2016 23:32 |Actualizado: Hace 11 horas

PENSADORES DEL 21

Luis Goytisolo: “La gente no percibe el manejo oscuro del poder”

El académico y Premio Nacional de las Letras, que presenta este fin de semana en la Feria del Libro 'El atasco y demás fabulas', reflexiona sobre su obra y sobre un mundo en el que, afirma, “ya no mandan los políticos”


El escritor Luis Goytisolo.
"Si hay imágenes que valen por mil palabras, hay páginas, hay frases, hay palabras, que valen por un millón de imágenes"
Luis Goytisolo. Discurso de ingreso en la RAE
No quita la mirada de los ojos mientras conversa. Los suyos, transparentes, están a la altura de una de las muchas ediciones del Quijote que alberga la Biblioteca Académica de la RAE. Cerca, un códice de Gonzalo de Berceo, tres autógrafos de Lope de Vega y el manuscrito de su Sueño de San Luis, el ensayo que donó a la Academia cuando a Luis Goytisolo (Barcelona, 1935) lo sentaron en la C mayúscula.

Hijo de un hogar sin madre, lazarillo de un padre enfermizo, su narración arranca en una infancia que niega dolorosa: “Eso es un mito. Yo fui un niño feliz”. Hermano pequeño de tanto talento, supone que lo de la escritura debió llegar con el ADN materno, “los genes de una bisabuela malagueña, Ana Mendoza, y una tía, Consuelo Gay”, unidos en la generación del poeta José Agustín, del premio Cervantes, Juan, y en la del creador de una de las obras cumbre de la literatura universal del pasado siglo.

“Los tres escribíamos desde pequeños –Juan y yo en la misma habitación- pero no teníamos ninguna relación literaria entre nosotros: ninguno sabía lo que escribía el otro. José Agustín se vino a Madrid a estudiar y no se enteró hasta que no publiqué Las Afueras”. Luis tenía 23 años. Su colega, el académico Emilio Lledó, estudiaba en Alemania, desde donde le envió una carta de dos folios. “No nos conocíamos de nada. Y la suya fue la mejor crítica que escribieron sobre la obra”. 
“No éramos comunistas, éramos simplemente antifranquistas”Antes de aquella primera vez, la revista de los salesianos, donde estudiaba bachillerato, ya tuvo el privilegio de llevar la firma de un Goytisolo adolescente al que su profesor de literatura había encargado dos necrológicas sobre Chesterton y Salinas. Y hubo decenas de relatos que Luis destruía sistemáticamente cuando comenzaba el siguiente. “Estaba madurando”, justifica el perfeccionismo. Sólo salvó uno, Las monedas, que sin embargo corrió el destino de sus predecesores cuando la censura franquista cerró la revista en la que se publicó. La dictadura, que le llevó a abandonar los estudios de Derecho en Barcelona para afiliarse al Partit Socialista Unificat de Catalunya, el PSUC.
“No éramos comunistas; éramos simplemente antifranquistas. Y en la oposición, era lo único que funcionaba. De los 120 presos políticos que coincidimos en Carabanchel, más de cien éramos del PC”. Luis fue encarcelado tras asistir en Praga al VI Congreso del Partido Comunista checo. Pasó casi cuatro meses en una celda. Y benditos días en los que comenzó a preparar su tetralogía Antagonía.

Diecisiete años y 1.112 páginas –“muchas más de las que yo suponía”, sonríe- que empezó a escribir en 1963, en el papel higiénico que el dirigente socialista Antonio Amat consiguió sacar de prisión en una entrevista con su abogada. Ahí nacería lo que muchos sitúan entre la docena de imprescindibles de la literatura universal del siglo XX. Él, que asegura no ser humilde, sólo reconoce: “Fue en Antagonía donde encontré mi propia voz, donde conseguí el esquema”, dice el autor que convirtió la estructura en su seña de identidad.
Portada del libro 'El atasco y demás fábulas', de Luis Goytisolo.
Portada del libro 'El atasco y demás fábulas', de Luis Goytisolo.
Explica que la novela, que es la historia de una novela, “es como un yacimiento del que proceden una serie de vetas que he ido desarrollando en otras. Prácticamente todo lo que escribo es el desarrollo de algo presente enAntagonía. Experiencias de carácter autobiográfico, elementos que rozan el ensayo, la parodia, el sentido del humor. Todo parte de ahí”. Y se lanza después a la sinopsis de los descendientes de la Estructura (con mayúscula) de los que habla como si no le pertenecieran.

Estela de Fuego que se aleja es la historia de un tipo que, insatisfecho con la vida que lleva, piensa en escribir una novela. Él se llama A. El protagonista se llama B. A B, que vive a salto de mata, se le ocurre que debiera escribir una novela y que el protagonista se llamase A. Al final el lector no sabe quién es verdaderamente el autor”, y se carcajea con la travesura literaria.

Desafíos, los llama el Premio Nacional de Narrativa y Premio Nacional de las Letras, entre tantos otros. Como el de Paradoja del Ave Migratoria, una novela que transcurre en los minutos en los que muere por infarto el protagonista. O el de Diario de 360º, en el que cada día de la semana corresponde a un género distinto. Y, por supuesto, los de las fábulas que comenzó a escribir durante el franquismo y que ahora, como hizo con Antagonía, presenta en un solo volumen: El atasco y demás fábulas.

“La primera empecé a escribirla en el 68 y sigue siendo actual. Me sorprende que en la España franquista ya intuyera cosas que están ocurriendo hoy”. Y responde con un rotundo “casi nada”, a la pregunta de qué no ha cambiado desde entonces. “Las estructuras, lo visible, sí. El fondo, no”. Porque sus fábulas, onirismo, humor, juegos de palabras cargadas de una profunda crítica al mundo contemporáneo, hablan de lo que llama “el manejo oscuro del poder”. También, explica, “de la inconsciencia de la gente que no percibe la situación, no se da cuenta de lo que está pasando que, por otra parte, es muy difícil de saber”.
“La regla de oro es que el asalariado gane lo suficiente para que pueda ser al mismo tiempo un consumidor"
Y pone como ejemplo los años posteriores a las primaveras árabes: “Llevamos un montón de años después de aquello en una situación extraña que provoca muerte y destrucción. ¿Por qué ha empezado de repente el éxodo masivo de refugiados? ¿A quién le interesa que Europa ahora se sature?”, deja en el aire la pregunta cuya respuesta se intuye en su siguiente reflexión: “Ya no mandan los políticos. Manda el mercado. Lo que pasa es que el mercado, en el fondo, son unos cuantos millonarios que podrían pagar la deuda griega sin que les afectase mucho al bolsillo. Ellos son los que dictan la política”.

No es pesimista sobre el futuro de la humanidad –“en general, la mayor parte de la gente vive mejor”, afirma-, pero le cambia el gesto cuando se plantea lo impredecible de ese manejo oscuro del poder: “El mayor riesgo es que, en este mundo operado por inversores, se produzca un cataclismo. Porque los ricos pueden perder su dinero, como ya ha ocurrido. Entonces, no sé que pasará, no sé a qué volveremos”, se lamenta.

En El atasco, único relato inédito de la tetralogía, Goytisolo también fabula sobre la desaparición de las clases y lo evanescente de la sociedad. “En un fragmento, explico quela regla de oro es que el asalariado gane lo suficiente para que pueda ser al mismo tiempo un consumidor. No hay clase obrera. Las clases medias están desapareciendo ¡y eso lo sabemos bien quienes procedemos de ellas!”, exclama. “El problema es que se piensa cada vez menos. El pensamiento se diluye en pequeños mensajes, en las ocurrencias que recibes en el teléfono. Y el verdadero peligro es la pérdida del tiempo”.

Él, que no se reconoce enemigo de un pequeño aparato que saca cuando afirma que sólo lo usa "para hablar, mandar mensajes y whatsapp”, reparte estos días el suyo entre el campo tarraconense y Madrid, la ciudad a la que quiere volver: “He pasado muchas épocas de mi vida en el campo pero, al final, tengo tantas cosas que hacer aquí…”. De momento, este fin de semana, rubricar su Atasco y demás fábulas en la Feria del Libro. Después, seguir pensando. Y escribiendo. Tiene previsto presentar nueva novela en noviembre. No desvela más. Los regalos, siempre mejor por sorpresa.
"El ser humano ha conocido tiempos más sombríos; tan bobos, posiblemente no. Decididamente el mundo está más necesitado que nunca de un pensamiento estoico adecuado al presente, de un neoestoicismo. O de un nuevo epicureísmo. De cualquiera de los dos. O mejor: de los dos"
Luis Goytisolo. Frustración y narcisismo 

CIEN RELATOS BREVES

Enviado por Josemari
1. A la deriva – Horacio Quiroga
2. Aceite de perro – Ambrose Bierce
3. Algunas peculiaridades de los ojos – Philip K. Dick
4. Ante la ley – Franz Kafka
5. Bartleby el escribiente – Herman Melville
6. Bola de sebo – Guy de Mauppassant
7. Casa tomada – Julio Cortázar
8. Cómo se salvó Wang Fo – Marguerite Yourcenar
9. Continuidad de los parques – Julio Cortázar
10. Corazones solitarios – Rubem Fonseca
11. Dejar a Matilde – Alberto Moravia
12. Diles que no me maten – Juan Rulfo
13. El ahogado más hermoso del mundo – Gabriel García Márquez
14. El Aleph – Jorges Luis Borges
15. El almohadón de plumas – Horacio Quiroga
16. El artista del trapecio – Franz Kafka
17. El banquete – Julio Ramón Ribeyro
18. El barril amontillado – Edgar Allan Poe
19. El capote – Nikolai Gogol
20. El color que cayó del espacio – H.P. Lovecraft
21. El corazón delator – Edgar Allan Poe
22. El cuentista – Saki
23. El cumpleaños de la infanta – Oscar Wilde
24. El destino de un hombre – Mijail Sholojov
25. El día no restituido – Giovanni Papini
26. El diamante tan grande como el Ritz – Francis Scott Fitzgerald
27. El episodio de Kugelmass – Woody Allen
28. El escarabajo de oro – Edgar Allan Poe
29. El extraño caso de Benjamin Button – Francis Scott Fitzgerald
30. El fantasma de Canterville – Oscar Wilde
31. El gato negro – Edgar Allan Poe
32. El gigante egoísta – Oscar Wilde
33. El golpe de gracia – Ambrose Bierce
34. El guardagujas – Juan José Arreola
35. El horla – Guy de Maupassannt
36. El inmortal – Jorge Luis Borges
37. El jorobadito – Roberto Arlt
38. El nadador – John Cheever
39. El perseguidor – Julio Cortázar
40. El pirata de la costa – Francis Scott Fitzgerald
41. El pozo y el péndulo – Edgar Allan Poe
42. El príncipe feliz – Oscar Wilde
43. El rastro de tu sangre en la nieve – Gabriel García Márquez
45. El ruido del trueno – Ray Bradbury
46. El traje nuevo del emperador – Hans Christian Andersen
47. En el bosque – Ryonuosuke Akutakawa
48. En memoria de Paulina – Adolfo Bioy Casares
49. Encender una hoguera – Jack London
50. Enoch Soames – Max Beerbohm
51. Esa mujer – Rodolfo Walsh
52. Exilio – Edmond Hamilton
53. Funes el memorioso – Jorge Luis Borges
54. Harrison Bergeron – Kurt Vonnegut
55. La caída de la casa de Usher – Edgar Allan Poe
56. La capa – Dino Buzzati
57. La casa inundada – Felisberto Hernández
58. La colonia penitenciaria – Franz Kafka
59. La condena – Franz Kafka
60. La dama del perrito – Anton Chejov
61. La gallina degollada – Horacio Quiroga
62. La ley del talión – Yasutaka Tsutsui
63. La llamada de Cthulhu – H.P. Lovecraft
64. La lluvia de fuego – Leopoldo Lugones
65. La lotería – Shirley Jackson
66. La metamorfosis – Franz Kafka
67. La noche boca arriba – Julio Cortázar
68. La pata de mono – W.W. Jacobs
69. La perla – Yukio Mishima
70. La primera nevada – Julio Ramón Ribeyro
71. La tempestad de nieve – Alexander Puchkin
72. La tristeza – Anton Chejov
73. La última pregunta – Isaac Asimov
74. Las babas del diablo – Julio Cortázar
75. Las nieves del Kilimajaro – Ernest Hemingway
76. Las ruinas circulares – Jorge Luis Borges
77. Los asesinatos de la Rue Morgue – Edgar Allan Poe
78. Los asesinos – Ernest Hemigway
79. Los muertos – James Joyce
80. Los nueve billones de nombre de dios – Arthur C. Clarke
81. Macario – Juan Rulfo
82. Margarita o el poder de Farmacopea – Adolfo Bioy Casares
83. Markheim – Robert Louis Stevenson
84. Mecánica popular – Raymond Carver
85. Misa de gallo – J.M. Machado de Assis
86. Mr. Taylor – Augusto Monterroso
87. No hay camino al paraiso – Charles Bukowski
88. No oyes ladrar los perros – Juan Rulfo
89. Parábola del trueque – Juan José Arreola
90. Paseo nocturno – Rubem Fonseca
91. Regreso a Babilonia – Francis Scott Fitzgerald
92. Solo vine a hablar por teléfono – Gabriel García Márquez
94. Tlön, Uqbar, Orbis Tertius – Jorge Luis Borges
95. Tobermory – Saki
97. Un marido sin vocación – Enrique Jardiel Poncela
98. Una rosa para Emilia – William Faulkner
99. Vecinos – Raymond Carver

100. Vendrán lluvias suaves – Ray Bradbury