miércoles, 26 de septiembre de 2012

¿POR QUÉ EL SISTEMA ESTÁ EN CRISIS?



¿Por qué el sistema está en crisis?

A lo largo de la historia, los seres humanos hemos ido creando unas normas y reglas que, preservaban y consolidaban los privilegios y ventajas conseguidos por su posición social para sí mismo y para quienes quisieran, en perjuicio de los demás. Al parecer, la esencia y funcionamiento de la naturaleza es otra muy distinta.
Muchos son los avances conseguidos por la Humanidad en los últimos 150 años, desde la igualdad de raza hasta la casi de género, pasando por la dispersión del conocimiento y medios después de siglos de deriva. Persiste el dominio de género, incluso de las religiones, aunque parezca que han sido relegadas a un segundo plano. Actualmente, aún queda la mayor parte por hacer para iniciar un progreso equilibrado y en armonía con la naturaleza y el entorno.
¿Por qué el sistema está en crisis?. El sistema está en crisis porque seguimos empeñados en establecer reglas y normas en las que para que unos ganen, otros tienen que perder. Este enfoque y planteamiento, es la base de casi todos los problemas que tenemos y, difícilmente saldremos de la crisis si persistimos en este modo de decidir y actuar.
Como resultado de la desconfianza implícita de este modo de actuar y, ante la incertidumbre de ir a peor que supone ceder en lo que sea que hemos logrado, queremos conservar cuanto tenemos como sea, agravando la situación ante la parálisis o error de medidas contraproducentes decididas por los gobiernos ante la resistencia de los ciudadanos.
No parece razonable, que se quiera seguir imponiendo para beneficio de una minoría, un ordenamiento jurídico garantista de unos privilegios ilegítimos heredados, conseguidos por los defectos de un sistema hilvanado con normas y reglas discriminatorias para la inmensa mayoría.
Así, habría de resetear el sistema y salvar lo mejor que proceda, para poder progresar en equilibrio y armonía sin ventajas para nadie.



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viernes, 14 de septiembre de 2012

EDUCACIÓN: UNA REFORMA IDEOLÓGICA



                                                                

                                                           GUADARRAMA EN MARCHA
                                                               Asociación Cultural



La Ética profundiza en el carácter contradictorio de la moral. La conciencia nutre a la ética;
la ley sostiene la moral. De ahí su carácter cambiante y, llegado el caso, contradictorio. 

El Gobierno presenta su reforma educativa en la línea de las propuestas que lanzó antes de verano. Aunque abrió una consulta en la web, no ha habido el debate que nos urgía, y en las conclusiones es fácil ver cómo el ministerio lleva el agua a su molino. En los últimos 30 años España ha tenido tres grandes reformas (LOGSE, LOCE y LOE), y cinco en 50 años. Mientras, los países referencia por sus resultados académicos han mantenido sus grandes leyes, y se han limitado a reformas parciales. Si en España fuésemos capaces de consensuar una ley no necesitaríamos estos golpes de timón con cada Gobierno.
La educación se asimila a ideología y las políticas educativas son políticas ideológicas, no solo en los grandes temas (religión contra ciudadanía...), sino en el currículum oculto (el determinismo social, el autoritarismo, la selección…). En realidad, más que reformas educativas son contrarreformas, hay que eliminar la herencia recibida, no importa que haya sido un intento de innovación, y además se hace sin probar su invalidez. En el sector eso genera desconcierto, desilusión, resignación y grandes acopios de paciencia.
Esta reforma responde a un modelo ideológico: recentralización, aceptar la educación diferenciada (para poder subvencionar a sus grupos de presión), eliminación de la educación de la ciudadanía y sustitución por una asignatura más afín a su ideología, la evaluación como medición, la desconfianza en el profesorado, una menor participación de los padres y madres, segregación temprana en la ESO, eliminación progresiva de la comprensividad, movilidad forzosa del profesorado (con lo que cuesta cohesionar un equipo docente)...
Este modelo defiende que el fracaso escolar se elimina con mano dura, considera la evaluación un instrumento de selección y no de mejora, quiere crear ciudadanos disciplinados que salgan bien en la foto PISA, persigue la empleabilidad y no se hace garante de una cultura y una educación para todos. Y todo ello se argumenta pero no se prueba, basta con pregonarlo.
Al Gobierno de Aznar se le quedó en el tintero y este no ha tardado en presentar su proyecto, pues considera el sistema educativo un foco de adoctrinamiento. Sin consenso ni debate, con una consulta mínima, lo peor del anteproyecto es que no construye la escuela del futuro, sino que recupera la mala escuela del pasado con alguna nueva idea interesante. A un Gobierno se le pide que anticipe el futuro. Este no es el caso, por supuesto.

Abundar en Fundación Emilia  María Trevisi:   Educación  /     Propuestas educativas  /  Docentes   



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lunes, 10 de septiembre de 2012

CONVOCATORIA A LOS QUE VEN MÁS ALLÁ.

                                                                                                 


                                                           GUADARRAMA EN MARCHA
                                                               Asociación Cultural

Los poderosos convocan a los esclavos.
Los fuertes convocamos a los que ven más allá.
 por Carlos A. Trevisi


Lo que vamos a leer no es ninguna elucubración de escritorio ni tampoco la celebración de una vida que, hoy a mis setenta años, podría dar por cumplida. Ni lo uno ni lo otro.

Aprendí a ver la realidad  en una villa emergente -eufemísticamente llamada "asentamiento- del Gran Buenos Aires (http://www.fundacionemiliamariat-revisi.com/La%20escasezcausal.htm ), y acompañando a mi hijito Santiago que era Down. Esta hermosa criatura operó en mi el cambio más significativo que puede uno imaginarse. El resto de mi vida entendí la felicidad como algo que está más allá del éxito. Acaso por eso  haya aprendido a compartir, a ser tolerante  y me sienta feliz.
Pero por sobre todas las cosas aprendí a ver a la gente desde la gente misma, desde sus propias circunstancias. Esto, no obstante, no me he rendido ante la necedad y la pedantería de aquellos que se han solapado con la intención de terminar con mis afanes. Por eso seguiré luchando hasta el fin. 

Vamos a lo nuestro

Los miles de personas que manifiestan por las calles de España no son  el reflejo de lo que hace  la mayoría de la gente que suele quedar a la espera de lo que los demás hagan por ellos. Eso sí, es de decirse que no escatiman comentarios de entre casa en los que no abundan ideas de su propia cosecha, sino  mas bien,  aquéllas que viven en el ciberespacio que, en aluvión, invaden nuestros correos electrónicos.  En pocas palabras, somos grandes críticos-comentaristas incapaces de asumir actitudes que nos comprometan.
Esta patología -dejar que nos lleven por delante sin más- es propia de los pueblos que no tienen metas claras y consecuentemente no saben elegir  los objetivos de los que hay que valerse para conseguir la meta. Hay pueblos que se juegan en pos de sus  metas ; son pueblos con dignidad. No importa que elijan bien. Si mantienen las metas habrá otros objetivos, mejores que los que los han llevado al fracaso, habrá relevos de personas comprometidas que tomarán otro camino siempre dejando a salvo lo que  entienden es su verdad.
Las  actitudes  vegetativas conllevan más pesar que la crisis en sí misma. Nadie aporta nada, nadie participa. El escándalo es mayúsculo. Caemos en una depresión que nos inmoviliza.
Los poderosos y los imbéciles coinciden; los más fuertes nos organizamos más allá de las ideologías personales que  sustentamos. Vemos la crisis desde la realidad  social, esa enorme vitrina donde estamos todos mezclados y desde la cual nos abocamos a establecer prioridades que condigan con los intereses generales de la gente.

Se podrá decir  que los poderosos hacen lo que satisface sus intereses, y es cierto. ¿Por qué no podemos los fuertes -que no poderosos- hacer lo mismo? Por ejemplo  poner en marcha asociaciones no beligerantes  que colaboren con un despertar de la gente para que vea la realidad tal cual es y no como nos la muestran los que manejan el poder.

La escuela de nuestros hijos

Habría que abocarse a todo lo que  resuelva las necesidades  más inmediatas de la gente: un ejemplo, que no único: la escuela de nuestros hijos. Podríamos haber dicho la  EDUCACIÓN pero eso  no nos compete, nos la han arrebatado de nuestra esfera de poder. La educación está en manos de los políticos. ¿Qué podemos hacer en contra de los recortes o de la manera  de encarar los cambios -los últimos y  los anteriores- que apenas si alteran de 4 a tres años el primer ciclo del secundario(la ESO) en beneficio del bachillerato que pasa de 2 a 3 años, sin que lo esencial cambie? 
Hay algo, sin embargo, que podemos hacer: participar en las AMPAs.
A las  escuelas públicas concurren las familias del pueblo o de un vecindario: desde las que no pueden afrontar una privada hasta las que pudiendo hacerlo la prefieren  por democrática e inclusiva.
Es esencial recuperar las  AMPAs , transformarlas en centros educativos para padres y madres de familia sin recortar ninguno de los aportes que en la actualidad destinan a las familias mas carenciadas,  y hacer partícipes de su accionar a todos los padres sin importar la ideología que sustenten: está en juego el futuro de sus hijos, sólo  un imbécil puede anteponer su ideología ante tamaña crisis. La red de contactos que se puede establecer a través de un centro educativo es inconmensurable. Encontraremos en la población escolar comerciantes, directivos de empresas, del Centro de comerciantes, funcionarios, contratados, maestros, profesionales liberales (abogados, médicos, notarios, policías, bomberos…).  Es importantísimo colaborar con las direcciones y los maestros de nuestros centros, acompañarlos en sus reclamos, ayudarlos en su gestión docente, hacerlos partícipes de los quehaceres que se llevan a cabo en el AMPA invitándolos a que den charlas a los padres, se pongan en común con ellos evitando todos los resquemores que se suscitan habitualmente por necedad o por afán de figuración. Capítulo esencial es la organización de  jornadas deportivas, muy convocantes de la familia.
La Fundación Emilia Mª Trevisi presentó un proyecto para celebrar jornadas de informática educativa en el que participarían las fuerzas vivas. (ver detalle completo de su organización en
http://www.fundacionemiliamariatrevisi.com/tecnologiaspatronato.htm) pero no solo no se llevó a cabo sino que ni se discutió el tema. Quedó archivado en las oficinas del Patronato de Cultura.
El ambulatorio
Una vez más me impongo no hablar de la SANIDAD, que en manos de los poderosos, al día de la fecha, está por establecer el copago de las mamografías, un verdadero horror agregado a los padecimientos de miles y miles de mujeres que apenas si pueden rebuscar aquí y allá para dar de comer a sus hijos.  ¿Qué podemos hacer? Crear plataformas que "soto voce", sin escandalizar, favorezcan su gestión; ponernos a su servicio prestando apoyo a todos los que ahí trabajan:  directores , médicos y demás profesionales y personal. Para eso habrá que conseguir el aporte de quien  esté dispuesto a brindarnos información  para poder  colaborar en sus necesidades.

El ayuntamiento
     Administración

     El problema mayor por el que pasan los ayuntamientos es que los que asumen su conducción son políticos. El serlo no conlleva ninguna subestimación, pero acarrea compromisos electorales, acuerdos con otros partidos y, lo peor de todo, que están aferrados a una ideología de la que no pueden desprenderse  y atados a directivas que emanan de una "central" que ordena las prioridades a cumplir. El resultado es que lo que es bueno para seguir gobernando -los votos- puede no ser bueno para el interés general de la gente de un determinado lugar.
Las trabas que se encontrarían en este acercamiento a las autoridades municipales serían las que opondrían  los mismos que gobiernan, la de los partidos que sin gobernar temerían por sus propias posibilidades  y  el escepticismo de la  gente cuando se habla de funcionarios y políticos. La intervención que cabría a una plataforma dispuesta a participar  desde afuera y sin ningún interés político en ayuda de la comunidad  sería la de lograr armonizar LAS RELACIONES ENTRE LOS POLÍTICOS QUE HAN ACCEDIDO AL GOBIERNO MUNICIPAL Y LOS FUNCIONARIOS, PERSONAL ÉSTE DEL QUE LOS POLÍTICOS NO PUEDEN PRESCINDIR PORQUE SON LOS QUE MANEJAN LA LOGÍSTICA DEL AYUNTAMIENTO.

La experiencia me dice que los funcionarios no constituyen un bloque sin fisuras salvo en lo que se refiere a la defensa de sus derechos laborales. Por lo general, ante la incapacidad operativa  y la soberbia que  caracteriza a los políticos, no prestan mayor atención a lo que se les solicita, sabedores  de antemano que los proyectos que impulsan caerán a lo largo del trámite que habrán de seguir. 

Habiendo en España casi 9000 ayuntamientos no es difícil deducir que algo más del 90 %  de sus políticos  se conocen mano a mano con los vecinos.
Algo así sucedió en nuestra Villa de Guadarrama donde un partido vecinal se hizo con el poder local desplazando nada menos que a un poderoso PP.
Otro pueblo de Madrid, Torrelodones,  encumbró con su voto a un grupo de vecinos que  en  un año de gestión consiguieron nada menos que un superávit de 5 millones de euros.
Esta situación se puede repetir en varios otros lugares de España.

La pregunta es QUÉ HACER Y CÓMO HACER para que con nuestra participación se reconcilien políticos y las plantas estables de funcionarios de cada municipio. Para ello, de un modo u otro los vecinos tenemos contactos con las distintas oficinas de los ayuntamientos y libre acceso a las concejalías, a las que se puede consultar de sus necesidades haciendo aportes que pongan en la calle aspectos de la conducción política que puedan llegar a interesar a los vecinos.

     Cultura
   Nuestra propuesta desde la Fundación Emilia Mª Trevisi fue SACAR LA CULTURA A LA CALLE, idea muy bienvenida por la concejalía de Cultura de la Villa. Algunos proyectos, diría que todos ellos se llevaron a cabo. El secreto consistió en elaborarlos y presentarlos una vez terminados, faltando solo el visto bueno de los funcionarios para llevarlos a cabo en un ámbito que solo ellos conocen: momento. lugar, etc.
Por citar algunos proyectos que emprendimos, valga   GUADARRAMA BILINGUE  que acaba de abortar y  una conexión permanente con el ayuntamiento donde día a día se presenta todo lo que hay de nuevo: MAS NOVEDADES ; la publicación de dos libros, ¿Hablar inglés?  y  Art, Styles of Painting, Music and Literature; un periódico también en inglés, GOOD NEWS del que ya hay seis ediciones. Otros libros que Cultura presentó  al público fueron SOY DOWN, una novela y  ARGENTINA ¿HASTA CUÁNDO?, éste  con motivo del Bicentenario de la Revolución de Mayo. Debo decir que nuestras propuestas  fueron estudiadas cuidadosamente, en especial la publicación del periódico GOOD NEWS, pero no solo no hubo trabas a nuestra gestión sino que hemos dispuesto de cuanto espacio, recursos y materiales fueron necesarios.

En  GUADARRAMA EN MARCHA nos anima la comunidad, su espíritu.
Te esperamos en nuestro blog.
¿Te apuntas?
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miércoles, 5 de septiembre de 2012

LA HISTORIA

                                                                   
por Carlos A. Trevisi

Se estudia  la historia para  abordar a la gente y  sus circunstancias en cada uno de sus momentos. La información  que nos pueden aportar siglos como el  IXX, por referirme a una etapa que ha marcado decididamente aconteceres posteriores, son significativos en tanto  referentes ineludibles de la vida que les tocó vivir.

Si bien la electricidad fue un descubrimiento maravilloso -como tantos otros de ese siglo-, asumir su importancia ofreciendo datos que escapan al interés de la historia es banalizar la razón de ser de su estudio.
Solo una  vez analizadas las circunstancias en las que se desenvolvía la vida en todos los ámbitos -el doméstico, el familiar, el educativo, la salud, la justicia, el trabajo, la política, las libertades-, recién entonces, se deben abordar las causas que las impulsaban.

Los hombres somos el eje de la historia. El entusiasmo que ponemos en las circunstancias por las que atraviesan nuestras vidas cierra el paso a una justa evaluación de cómo vivimos y del momento que nos toca vivir.

¿Hasta dónde se puede glorificar una Inglaterra decimonónica cuyos habitantes estaban sometidos a las escaseces más brutales, a la indigencia más cruel? ¿Acaso por sus descubrimientos, por sus inventos, por su productividad? Los beneficios económicos que trajo aparejados la industrialización por la producción masiva de bienes, el comercio y demás  deberían estudiarse desde la gente que los disfrutó o padeció y, recién entonces aludir al progreso para poder descubrir  los trastornos que provocaron o las ventajas que otorgaron a sus vidas.
Dickens, a quien invito a que leamos, ha puesto en blanco sobre negro las injusticias sociales que esas generaciones padecieron.
Pero no acabaron allí ni entonces.

A la luz de las miserias tan cercanas que estamos pasando hoy día y de las grandezas que  glorificaron nuestro crecimiento (que  nos hizo olvidar la decrepitud de otros mundos que se morían de hambre), ¿ha valido la pena, considerando el atropello que desde el siglo IXX y hasta nuestros días sigue aplastando chicos y pobres por doquier? ¿No sería conveniente y sobre todo necesario a esta altura del mundo que volcáramos  buena parte de nuestros saberes no tanto a repetir grandielocuentemente el valor que tuvo el motor a explosión  o la máquina de vapor, sino a tratar de explicarnos porqué no hemos sabido capitalizar tanta creación para conseguir un progreso sostenido que llegara a todos los hombres?
¿No sería necesario que vinculáramos los horrores de antaño con los que padecemos hoy día y aprendiéramos a modificar las variables de modo de APROVECHAR LA DILIGENCIA OPERATIVA DE ESTA REVOLUCIÓN DIGITAL QUE ESTAMOS VIVIENDO?

Contar la historia como un cuento lleno de fantasías ya no nos sirve. Los jóvenes han descubierto una realidad que no tiene nada que ver con Maltus ni con la electricidad: al primero no lo conocen y a la segunda la usan. Sus valores no son tan rimbombantes como los que se nos impusieron a nosotros; son valores que se pueden poner en acto.
Ya no trabajan para Cáritas: son Cáritas y se van al África a acompañar a los que en verdad necesitan.


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domingo, 2 de septiembre de 2012

¿A QUÉ ASPIRAMOS EN GUADARRAMA EN MARCHA?

                                                                               
¿A qué aspiramos?
por Carlos A. Trevisi

Habréis leído en más de una ocasión que la mayoría de los grupos humanos que aspiran a llevar adelante un cambio, cualquiera que sea éste, necesita  de la colaboración de todos los que lo integran.  Se entiende por colaboración todo aquello que aspira a poner en común ideales y actitudes francas y desinteresadas en la consecución de una meta.

Suele suceder que lo que comienza con gestos y actitudes fraternas termina, en la mayoría de los casos, suscitando desencuentros porque hay quienes quieren destacar, tienen afán de poder, son autoritarios o simplemente no han tenido ocasión de aprender a trabajar en grupo y echan todo a perder.

La insatisfacción que anida en esas personas los lleva al enfrentamiento continuo con los que, según sienten, rivalizan con ellos.  La falta de capacidad para estar en los demás, para aceptar que el otro también existe,  se disimula cuando alternan con personas complacientes, carentes de motivaciones como no sean las que conducen a una dócil dependencia. El enfrentamiento  se acentúa cuando el “rival” que se han “inventado”  no les presta atención o no los contradice. No soportan que no se les preste atención.

Una de las principales características de este tipo de gente es que  tienen una formación libresca que, precisamente por su forma de ser, no les abre el camino de la reflexión, etapa ésta imprescindible para llegar al conocimiento. Su personalidad se ha forjado sin contemplar que se ES a partir de los demás y que solo se  ESTÁ  en la medida en que compartamos un espacio común con los que nos acompañan. Se trata del hombre incompleto, del HOMBRE INDIVIDUO, aquél que ha renunciado a la puesta en común de su afecto, su voluntad su inteligencia y su libertad para adentrarse en la precariedad de una vida que no ha sabido elaborar desde el mismo momento en que pisó el mundo.
Sin embargo, aquél que  se ha ido nutriendo a lo largo de su existencia de todo lo necesario para abandonar su mero ser biológico y transformarse en un  ser HUMANO, ése está vivo pues ha abandonado su pobre identidad de individuo, -uno igual a todos- para transformarse en UNO IGUAL  A SI MISMO: ÚNICO, pero en los demás.

Vale, entonces, que cada  uno de nosotros nos preguntemos a qué aspiramos 

Habrá quienes no entiendan que es así.  
Los que aspiren a  colaborar en  GUADARRAMA EN MARACHA descubrirán, en la lectura de los artículos que pueblan nuestros blogs, que todo lo que en ellos se plantea responde a esta premisa.

¡Bienvenidos!

En Guadarrama, a los 3 días de setiembre de 2012


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sábado, 25 de agosto de 2012

CRUZADA POR LA VERDAD

                                                                

Cruzada por la verdad
por Carlos A. Trevisi


Cuando uno es confiado se entrega. Claro que al mismo tiempo mira y saca conclusiones. Si se descubre alguna falla en el otro, entonces pone en juego la comprensión. Así, uno sobrelleva la amistad o una sincera relación con afecto. El problema radica en que uno ve cada vez más porque el otro, en certeza de que eres un inocente infeliz, comienza a maniobrar con elementos que nunca antes había puesto en juego. Desnuda de a poco sus adentros; se anima a decir lo que antes no decía o apenas insinuaba.

Suele suceder con los que viven en una verdad que creen haber encontrado. Pero su verdad no es propia, no ha sido elaborada por ellos mismos.. Es una verdad que dicta la corporación a la que pertenecen y a la cual han cedido su conciencia en detrimento de la suya propia. Es así como cuando la exponen quedan al descubierto. 

Los casos más típicos con los que me he topado son aquellos que han “amasado” su moral a partir de las verdades que les dictan las  las fuerzas armadas o la Iglesia, amén de otras que actúan desde las tinieblas.

Tuve ocasión de ver en acción a dos o tres personajes deleznables de las fuerza armadas argentinas. El caso más patético fue el de un tal Galtieri que tenía la fuerza de un buey y el cerebro de un pez, combinación nefasta que impulsa actitudes inconcebibles. Otro tipo de característica semejantes fue un coronel, católico fundamentalista, que iba al Colegio Militar a aleccionar a los cadetes para que se transformaran en monstruos como él, Seineldín se llamaba. Videla, un oligofrénico sin nombre que se sentía un enviado de Dios para terminar con el comunismo, era otro, que, a diferencia de los anteriores, sin embargo, tenía la certeza más absoluta que era un enviado de Dios y hoy día, a los 80 y pico de años sigue pensando que si no hubiera sido por él Argentina se habría convertido en un país marxista-leninista.

El poder, que fueron manejando por turnos, sembró en la oficialidad del Ejército la idea de que eran los salvadores de la patria y que todo valía para terminar con sus enemigos.

Toda esta gentuza, a la que conocí de cerca porque trabajaba como profesor del Colegio Militar, no estaba sola, sin embargo. La jerarquía de la Iglesia la acompañaba.
También conocí a un Obispo, un tal Monseñor Colinos, con quien mantuve alguna relación durante mi militancia en la Iglesia –era el “capo” de la diócesis de Lomas de Zamora, ciudad vecina a Buenos Aires donde yo vivía y desde la cual desarrollaba con varios amigos una actividad de apoyo a los marginales de una villa –chabola- de unos 250.000 habitantes de las afueras de la ciudad. Íntimo del poder militar, bendijo las armas de los soldados argentinos que Galtieri mandó a la muerte cuando la Guerra de las Malvinas. Era el mismo “católico” que nos negó, a los que colaborábamos con los indigentes, traer un cura a la villa para celebrar alguna que otra misa, nada sistemático, sólo los domingos al mediodía. “Ahí no tenemos nada que hacer nosotros; olvídese del asunto”. Y así fue.

Basta con lo dicho para testar que unos y otros “se pasaron de rosca” y pretendieron hacerme cómplice de sus actos queriéndome incorporar a la “conciencia de la corporación”.

Ahí se acabó todo.

Años más tarde me sumariaron y despidieron del Colegio Militar y me aparté de la Iglesia porque evidentemente yo no tenía nada que hacer allí. Nació entonces la diferencia que habréis leído en más de un escrito de la Fundación: La iglesia de Cristo y la Iglesia Vaticana.

Mi alejamiento fue doloroso porque resultó de un no menos dolido trabajo de investigación que conllevó varios años: cristología y dogma.

Cuando vinimos a España con la intención de radicarnos me vinculé naturalmente con gente que tenía en común conmigo, sino la fe, que ya había perdido, ni el catolicismo, del cual ya había renegado, sí un Cristo, cuya trascendencia, en mi caso, excedía el plano de lo confesional.

Sigo apegado al cristianismo como fundador de una puesta en común entre los hombres que no tiene parangón. Creo sinceramente que ser cristiano, aunque sin fe, es un regalo que tenemos que agradecer a todos los que a lo largo de nuestra historia han sostenido a Cristo como valedor de los adentros del ser humano y de su lucha por mantenerlos vivos en su conciencia.

Ya en España, poco a poco me he ido dando cuenta de que el imperio de la Iglesia Vaticana ha terminado con la Iglesia de Cristo en todas partes. Cuando escucho a Rouco Varela pedir a la feligresía que rece para que no haga calor el día de la venida del Papa a Madrid o que el Papa va a perdonar los pecados de todos los que asistan a la ceremonia, me siento un labriego de la Edad Media, aunque con la plena conciencia de que el humanismo renacentista impulsó al ser humano a ser uno mismo en busca de otros con los que alcanzar un nosotros, lo cual me causa gran dolor.

¿Será posible tanta miseria?
Lo es. Y sé que lo es porque ese afán mío por conseguir compañeros de lucha va desnudando a muchos sinvergüenzas de misa  dominical intrascendentes, anodinos, convencionales, cobardes, inflexibles, autoritarios, machistas solitarios, obcecados, miserables, monológicos, egoístas, negociosos, individualistas, cosistas, pragmáticos, inconsecuentes, serviles, acomodaticios en busca de seguridades.

¿En qué lugar recóndito de la Iglesia –si es que lo hay- se han refugiado los militantes que buscan la verdad?
¿Dónde están los críticos, los valientes, los comunitarios, los solidarios, los exigentes consigo mismo,  los amplios para abarcar y los abiertos para dejarse abarcar, los reflexivos, los abiertos, los independientes, los apasionados, los consecuentes, los dialógicos, los democráticos, los comprensivos… dónde están?

Sólo escucho voces que me dicen “yo soy amigo del papa, el Papa es mi amigo” y yo no puedo menos que pensar que son dos que marchan por la misma vía.

Así ha sido como he perdido amigos allá en Buenos Aires y aquí en Madrid. No lo lamento. Esas inmundicias se encuentran en cualquier parte.

Si conoces a alguien que esté dispuesto a compartir esta cruzada por la verdad, házmelo saber, amigo lector.
Quedo a la espera.



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EL PODER Y LA FRATERNIDAD

                                                                  

Instituciones y comunidades: El poder y la fraternidad

De "Pensemos juntos" por  Carlos A. Trevisi (LIBRORUM, Madrid, 2011)

 “La paz es una palabra que el poder escribe con sangre”.  (Ricardo Luis Plaul, Argentina 2009).

 Se ha impuesto, y con razón, que las instituciones son relevantes a los efectos de la gobernabilidad. Las instituciones, cualesquiera sean ellas, son el fundamento sobre el que se organizan todas  las vertientes que hacen a la vida en sociedad.
Del mismo modo, en general, todos concebimos una “comunidad” como una puesta en común en el afecto donde priman la entrega y  el encuentro fraterno entre sus integrantes.
Así como a nadie se le ocurriría depositar la gobernabilidad de una organización desde el afecto –aunque sí de un sano respeto por los intereses de todos los que la integran- tampoco podríamos imaginar  una comunidad estructurada desde el poder, como sucede con las instituciones en las que las  luchas por alcanzarlo son su signo distintivo.
Sucede que mientras las instituciones perduran en el tiempo, las comunidades se agotan rápidamente. La historia de la humanidad es la historia del poder y las instituciones, en su perdurabilidad,  son las portadoras del mensaje. Las comunidades son anecdóticas, efímeras; aquéllas porque están definitivamente atadas al mundo y éstas porque su ligazón con la realidad es demasiado lábil.  Será porque el amor no alcanza o porque no tienen cabida en un mundo donde el ejercicio del poder llama con fuerza,  pero  tarde o temprano tienen que “organizarse” para su supervivencia, pues de no ser así desaparecen. Pocas son las comunidades que perduran. Ni siquiera la de aquellos seguidores de Cristo que se institucionalizaron derivando en Iglesia.
Las instituciones, sin embargo, se van precipitando en gran desprestigio. Sus responsables, cualesquiera sean las áreas que les incumban –desde la Iglesia hasta una ONG  pasando por las políticas, las han condenado. Las organizaciones han quedado en manos  de desaprensivos ufanos de poder que impúdicamente lo utilizan para robar  a  mansalva, y  no  sólo  dineros,  sino  los adentros de la gente dibujando ideologías bien urdidas que terminan siendo aplicadas a otros  aconteceres  de la vida: la historia, la educación, las creencias religiosas, la inmigración, los empresarios, el diferente, la pobreza, las artes, la política...
Así termina siendo todo como el poder necesita que sea: la historia teñida del color que le apetece  según y conforme las circunstancias; la educación dejada de la mano de dios y de maestros que no ven más allá de sus narices, una pobre diplomatura mediante; las creencias religiosas en manos de cretinos llenos de ínfulas que amenazan con el pecado y con el infierno; la inmigración  en manos de desaprensivos que explotan a los pobres desgraciados que escapan de sus países en busca de una vida mejor; los empresarios que no tienen ningún empacho en exigir al estado que favorezca su gestión bajando las indemnizaciones por despido y dando  trabajo en negro; el diferente, al que nadie presta  atención y se lo condena a su diferencia porque no tiene rampas ni para acceder a un tren; la prostitución en manos de proxenetas que explotan miserablemente a unas pobres mujeres que venden cara su intimidad, su libertad y su pobreza;  los hechos históricos  son ilegítima-mente asociados con las ideologías, alabados o denostados  según  y  conforme, como si fuera necesario un juicio axiológico “confirmado por autoridad competente” para ser entendidos; el prejuicio que se manifiesta abiertamente  a favor o en contra de la Iglesia, cuando lo que sería de esperar es que se asumiera que el templo, la diócesis, el gerenciamiento de la institución (el poder)  no   tiene   nada  que ver con la Iglesia de Cristo (comunidad fraterna de fieles en comunión); que es apenas su administrador (bastaría  con  recordar  que  Cristo  echó  a  los mercaderes del “templo”, no de la Iglesia.); los judíos, a los que se sigue estigmatizando como si viviéramos en Venecia asistiendo al juicio por  la libra de carne que exige Shylock en la obra de Shakespeare; o los musulmanes, porque pertenecen a una cultura que no se corresponde con la nuestra y, consecuentemente, perturban nuestras costumbres y terminarán ocupando  Europa (sin darnos cuenta que serán nuestros primeros aliados cuando China decida poner sus ojos en nosotros); el obispo Cirilo de Alejandría, en la película Ágora, en cuya crítica se resucitan viejos rencores contra la Iglesia y que al abordar su actitud poco menos que se lo descuartiza –a él y a la Iglesia-, confundiendo una vez más el alcance del poder institucional con la fraternidad que rige la comunidad, para entonces ya meramente virtual;  o las amenazas de un obispo de la constelación del templo madrileño que  rige Rouco Varela, un tal Caminos, que, invadiendo los adentros de la gente ante la promulgación de la ley del aborto,  ha puesto a todos los diputados católicos a parir: o declaran públicamente su arrepentimiento por haber votado la ley o permanecerán en “pecado objetivo” sin que cura alguno les conceda el perdón ni, en consecuencia, la comunión; o la ignorancia de circunscribir la realidad del mundo, prescindiendo de la gran variedad de otras realidades donde ante circunstancias semejantes se procede de manera distinta; fieles a no poner jamás punto final al juicio que nos merecen  los Reyes católicos por haber echado a los musulmanes de España bastaría acudir al Quijote que,  en diálogo con un musulmán desterrado, éste le explica que cuando abandonó España anduvo de aquí para  allá  hasta que llegó a Alemania donde lo acogieron como uno más, sin marcar diferencias, porque allí  sí había libertad.

La gente no se da cuenta que los dos millones  de cámaras que espían a los londinenses en las calles no son para cuidarlos. Son un recurso más para inmovilizarlos en nombre de “su propia seguridad” (claro que se omite que en detrimento de su libertad). El poder necesita saber dónde está cada uno a cada momento; retiene los correos que enviamos vía e-mail por dos años; EEUU puede confiscar las cámaras fotográficas, ordenadores y demás aparatos de los viajeros que entran en el país por el riesgo que implican...
Un mundo que ha postergado las esencias de las personas al extremo de que ya ni las reconocemos,  ha impuesto la postergación de valores  esenciales peligrosos para el ejercicio del poder.
Y no me refiero a las grandes verdades –de las que podemos descreer con todo derecho- sino a las que nos impulsan a ver al   “otro”  en su verdadera dimensión, con sus errores y virtudes, aceptándolo tal cual es y no como quisiéramos que fuera.
El poder no lo autoriza. Tenemos que ver al prójimo como el poder lo ordena. 

¿Entonces qué?
Como decía un grafodrama de “El País” que mostraba a un hombre caminando por la calle diciendo: ”soy libre; puedo decir lo que me da la gana. Mirad si no: Casillas, balón, portería, infracción, fútbol…”



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¿DÓNDE VAS, SUDACA?

                                                                              

¿Dónde vas sudaca?

“Vengo a buscar la vida”.

De baja estatura, ojos vivaces, achinados; pelo duro, recto; de piernas cortas, fuertes.

Y se vienen nomás. No sé ni cómo consiguen  los dólares para venir, pero se vienen. Y llenan el metro madrileño de carnavalitos y de melancolías andinas. Responden a la naturaleza: quieren ser.
Traen la frescura  del hombre nuevo. Del que no sabe, pero intuye, del que puede y no lo dejan; del que sufre pero sonríe.

Del conquistador.

Son un aire renovador, como el pampero, que riñe con el moho de la humedad instalada; un dinamismo que asalta y perturba la tranquilidad del que ha llegado, del que eructa la satisfacción de sus logros.

No todos se vienen. Muchos siguen allá. Pero no impávidos. Los que no pueden irse se quedan y pelean. Pelean contra los políticos mentirosos, partidócratas alcahuetes, que cuando asumen van a rezar al Machu Pichu vestidos de poncho, pero se visten de traje oscuro para ir a recibir el mandato  de otros dioses más exigentes, menos contemplativos, que se alzan en un olimpo de dineros y explotaciones, de mentiras y sometimientos.
Y entonces explota Arequipa.
Y el Machu Pichu sonrie desde su verdad permanente.



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LA GRANDIOSIDAD DE LA VIDA

                                                                 

Compromiso
por Carlos A. Trevisi


Hay tanto para decir, son tantas las cosas que pasan a nuestro alrededor, que es un pecado dejarlas transcurrir, así, simplemente, como si nos fueran ajenas.
Tenemos que comprometernos con el mundo, asumirlo con entereza. El desafío es mayúsculo. La impudicia con que el poder se señorea no tiene antecedentes. El holocausto palestino, el terrorismo afgano, las miserias que se precipitan sobre millones de seres humanos, la pobreza, la hipocresía, niños esclavos, 600 millones de niños que se mueren de hambre, pestes, la mentira disfrazada de verdad, el exilio... en fin, si basta con abrir el periódico para darse de narices contra la crueldad más despiadada.

Sin embargo,  al mismo tiempo  y como sin duda ha sido desde siempre, qué maravilla la sonrisa de un niño, su carita admirada ante un acto de magia, su descubrimiento de la lectura, su vitalidad.... El renovado placer de recorrer un Louvre, un Orsay, un museo de Bellas Artes en Buenos Aires o el magnífico Museo del Prado, todos ellos habitados por generosas armonías... una sentada a la orilla del Sena, una charla con tu hijo, un reconocimiento a la mujer o al hombre que amas ... Un partido de fútbol, los  flirteos con el balón, la emoción del gol... Un coche veloz, el mar...  Gente y más gente paseando por la ciudad, mirando escaparates, asidos de la mano, jóvenes devorándose de amor, la amistad... Dos viejos sentados a una puerta ordenando sus memorias antes de; una montaña, un río, un esquiador bajando por la ladera, una película, una obra de teatro, un concierto al aire libre, un libro, un cielo azul, una cena, un buen vino...  la muerte  espléndida de un hombre bueno.

Todas esas cosas tenemos que contarnos.
Concedámonos un respiro. 


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LA VEJEZ

                                                                           
GUADARRAMA EN MARCHA
Asociación cultural
                                                                                   
La vejez
Por Carlos A. Trevisi

Es en la vejez  donde se juntan el tiempo y el espacio; cuando en un recodo del camino, un día cualquiera, comenzamos a deslizarnos hacia la nada.

Sonreiremos si nuestra vida ha sido más pródiga en actos que en testimonios; si acaudalamos vivencias ricas en afectos; si hemos tenido con quien compartir nuestros proyectos; si perduramos en aquellos que nos vieron; si hemos amado y nos hemos dejado amar; si hemos sido en los demás; si hemos llegado a ver semejanzas cuando nos aturdían las diferencias. Si hemos acompañado a los pobres; a los homosexuales; a los desgraciados.
Si hemos sido valientes para poner a los canallas en su lugar.

Lloraremos nuestra soledad si el egoísmo nos ha impedido el encuentro con aquellos que han estado algo más que de visita en la vida; si hemos desperdiciado las oportunidades para  relacionarnos con quienes han puesto en acto sus vidas; si hemos sido ajenos al  quehacer de los  que  han descubierto que siempre se está  a tiempo de encarar  iniciativas para  compartir con los demás. Y lloraremos por no haber sabido llegar a los necios ignorantes con quienes nos hemos topado a lo largo de nuestra existencia, los que ven todo en blanco y negro, los que tienen la dicha de no dudar; los que condenan; los que anudan razones desde la sinrazón de su ignorancia y las transforman en verdades.

Reflexionaremos acerca de los afectos perdidos y retornaremos a los lugares que nos han visto crecer.
Recordaremos a los viejos amigos que ya no están.
A los árboles que hemos plantado  para  que  otras gentes disfruten de su sombra.
En las cosas que hemos escrito.
En las batallas perdidas y las luchas ganadas.
En fin, recordaremos todo aquello que se devoró el tiempo sin que pudiéramos evitarlo.



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