viernes, 5 de enero de 2018

JEAN PIAGET, A QUIEN PADRES Y DOCENTES DEBERÍAN CONOCER

“Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos, cambia lo que vemos”. Esta es una de las frases que el célebre padre de la epistemología dijo a lo largo de su vida, inspirando a muchos profesionales que trabajan bajo la mirada de su teoría.

 Camila Londoño

julio 7, 2017

En 1896 nació en Suiza quien más adelante sería considerado el padre de la epistemología genésica. Además de epistemólogo, Jean Piaget fue psicólogo, biólogo y sus aportes al estudio de la infancia, además de su teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia, lo posicionaron como una de las figuras más importantes en el mundo de la teoría pedagógica. Piaget tuvo dos hijos, a quienes les hizo un seguimiento detallado de su crecimiento, hecho que lo llevó a desarrollar varios de sus estudios sobre psicología infantil, entre esos, la ya mencionada Teoría Cognoscitiva a partir de la cual plantearía que el desarrollo cognitivo es una construcción continua del ser humano, marcada por varias etapas, necesidades y acciones tomadas por un individuo. Para hablar de su teoría, Piaget divide dichas etapas en periodos de tiempo y define el momento y el tipo de habilidad intelectual que un niño desarrolla según la fase cognitiva en la que se encuentra. Estas etapas son: la Sensoriomotriz (0 a 2 años), la Preoperacional (2 a 7 años), la etapa de Operaciones concretas (7 a 12 años) y la de Operaciones Formales (12 años en adelante).

Otros factores que se enmarcan dentro de las teorías piagetianas son la base genética y los estímulos socioculturales como agentes de diferenciación entre un individuo y otro, esto quiere decir que ciertas experiencias y acciones hacen que un niño construya sus propios dispositivos personales, tanto afectivos como cognitivos, para enfrentarse al mundo y aprender a lo largo de toda su vida desarrollándose en cada etapa. Pero más allá de su teoría, lo que intentamos recalcar es que Piaget ha influenciado en los procesos que se llevan a cabo en la sala de clase y a muchos, tanto a psicólogos como pedagogos, que estudian el pensamiento de los niños, su transformación a lo largo de los procesos cognitivos y la diferencia de éstos en comparación con el de los adultos. Por esto y todos sus aportes al entendimiento del desarrollo cognitivo infantil, enumeramos algunas frases del célebre científico suizo para considerar en los procesos de enseñanza.

1. “La inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer”.



2. “Educación, para la mayoría de la gente, significa tratar de llevar al niño a parecerse al adulto típico de su sociedad… Pero para mí, la educación significa hacer creadores”.



3. “Es con los niños con los que tenemos la mejor oportunidad de estudiar el desarrollo del conocimiento lógico, conocimiento matemático, el conocimiento físico, entre otras cosas”.



4.“Las funciones esenciales de la mente consisten en la comprensión y en la invención, es decir, en la construcción de estructuras mediante la estructuración de la realidad”.



5. “Los niños tienen una comprensión real de lo que sólo inventan para sí mismos, y cada vez que tratamos de enseñarles algo demasiado rápido, nosotros les impedimos reinventarse a ellos mismos”.



6. “Comprender es inventar”.



7. “El segundo objetivo de la educación es formar mentes que puede ser críticas, que puedan verificar y no aceptar todo lo que se les ofrece. El gran peligro de hoy son los lemas, opiniones colectivas, las tendencias ya hechas de pensamiento. Tenemos que ser capaces de oponernos de forma individual, para criticar, para distinguir entre lo que está bien y lo de lo que no”.



8. “Soy un constructivista, porque constantemente construyo o ayudo a construir el conocimiento”.



9. “Un niño nunca dibuja lo que ve, dibuja su interpretación de ello. Dibuja lo que sabe de él”.



10. “El primer indicio claro en el desarrollo del conocimiento es la continua creatividad”.



11. “El número de construcciones mentales que hacen los niños a tan temprana edad nos deja estupefactos”.



12. “Hay muchas similitudes entre el desarrollo del conocimiento en un niño y el desarrollo del conocimiento en la ciencia”.



13. “Las investigaciones no pueden detenerse, siempre debemos estudiar cómo el entendimiento de un nuevo conocimiento abre la mente a nuevas posibilidades”.



14. “Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que conocemos, cambia lo que vemos”.




15. “El conocimiento no puede ser una copia, ya que siempre es una relación entre sujeto y objeto”.

NB. El Contenido de este artículo proviene de "BASTA DE DEBERES" (FACEBOOK)


martes, 2 de enero de 2018

HALLADOS LOS RESTOS DEL PERIODISMO

Hallados los restos del periodismo



J.R. MORA
1 DE ENERO DE 2018

Tras horas de interrogatorio, los investigadores consiguieron averiguar el lugar en el que se encontraba el periodismo. No era sitio de fácil acceso, razón que explica que la búsqueda de tantos meses resultase infructuosa. Los restos del oficio más hermoso del mundo yacían, junto al cuerpo de la chica asesinada, en el interior de un pozo situado en una nave industrial abandonada a las afueras de la pequeña localidad. La reconstrucción de los hechos es brutal, como brutales son los autores del terrible suceso. El oficio que hicieron hermoso García Márquez, Oriana Fallaci, Enrique Meneses o Ryszard Kapuscinski, deambulaba solo por unas calles siempre en presunta fiesta y siempre sombrías, cuando un grupo de individuos comenzaron a increpar, cosa habitual. El oficio aceleró la respiración y el paso pero, cuando quiso darse cuenta, ya tenía las manos de aquella manada de “compañeros” agarrándole el cuello.
Volvemos del enésimo suceso de niña asesinada, entendido como deporte nacional más rentable que el fútbol, y lo hacemos escépticos e indignados. Con la sensación de haberlo visto todo ya, pero sabiendo que el chicle de la falta de escrúpulos de los traficantes de audiencias aún puede seguir estirándose. Acercándonos al 2019 de Blade Runner hemos visto ya de todo. Hemos visto programas mañaneros ardiendo desprecio hacia la propia víctima más allá de Orión. Hemos visto a reporteros, no sabemos si humanos o replicantes, criticando, en directo y ante la puerta de su casa, a la mismísima madre que buscaba a su hija. Hemos visto salir, de quienes se espera vocación de servicio público, vocación de intoxicación a cambio de la audiencia más grande posible, una audiencia tan contaminada como sus programas favoritos. Hemos visto a chupasangres de sueldos millonarios hacer derroche de imaginación y machismo enmascarado, señalando a madre, hija y espíritu santa, dejando pasar por alto la que era la tesis más probable pero la menos comercial: la costumbre española de morir por el hecho de ser mujer. Da igual si rica, pobre, gallega, madrileña, centradísima en los estudios o en la edad del pavo.

Quienes, durante meses, exprimieron la desaparición de una joven, quienes asesinan un oficio fundamental para la salud de todos, vuelven de vacaciones y no pedirán perdón ante la cámara, ni se les caerá la cara de vergüenza por lo que han hecho. Es más, seguirán haciendo lo mismo. Veremos, a quienes asfixiaron el oficio hasta matarlo, volver a hacer lo que mejor saben en esta segunda entrega de la macabra historia, la que comienza con la detención del sospechoso. Lo harán sembrando odio donde antes sembraban amarillismo. Los veremos –ya está pasando– pedir que el detenido “se pudra sufriendo entre rejas” o que “le apliquen los demás presos la ley de la cárcel”. Los veremos, como siempre, sembrar un mundo peor, más irresponsable. Y lo más preocupante, los veremos volver a actuar. La manada de depredadores saldrá indemne de todo esto, como siempre pasa. Volverán a esperar, agazapados en sus iluminados pero oscurísimos platós de televisión o columnas de opinión, a que otra niña desaparezca para volver a matar al oficio del periodismo y lanzarlo, una vez más, a un pozo sucio. 

LOS HIJOS

Hacer un hijo es simple y hasta suena a gloria; tener un hijo es ya algo más complicado dado que nos atenaza la incertidumbre, pero empujarlo a que sea una persona que  enlace sus vivencias con la realidad que le toca vivir es una tragedia: surgen las contradicciones entre lo que uno pretende de sus hijos y la escuela; los riesgos de una adolescencia atrapada en tablets, móviles, ordenadores y qué no; la forma de encarar su educación ante un futuro incierto respecto de sus posibilidades laborales y, acaso lo peor: sus vidas van tomando una senda que nos aleja de ellos  dado que no podemos/sabemos prestar apoyo ni acompañarlos ante las aventuras de un nuevo mundo que se nos va tornando incomprensible.

Prestemos a tención a las palabras que nos ha dejado Saramago respecto de los hijos para penetrar sus vidas sin dañar su intimidad. 

"Un hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo de cómo amar a alguien más que a nosotros mismos, de cómo cambiar nuestros peores defectos para  darle nuestros mejores ejemplos y, de nosotros,  aprender a tener coraje. Sí, ¡eso es!, ser madre o padre es el mayor acto de coraje que alguien pueda tener, porque es exponerse a todo tipo de dolor. Principalmente de la incertidumbre de estar actuando correctamente y del miedo a perder a alguien tan amado. ¿Perder?, ¿Cómo? ¿No es nuestro? 
Fue apenas un préstamo… El más preciado y maravilloso préstamo ya que son nuestros mientras no pueden valerse por sí mismos; luego le pertenecen a la vida, al destino y a sus propias familias. 
Dios bendiga siempre a nuestros hijos pues a nosotros ya nos bendijo con ellos.


José Saramago.

lunes, 1 de enero de 2018

EL PRINCIPITO Y NOSOTROS, LOS VIEJOS

EL PRINCIPITO
Carlos A. Trevisi

Acabo de leer El Principito nuevamente; acaso sea la última vez, lo que de ninguna manera anticipa mi necrológica sino más bien una época: mi niñez, que, imaginativa, me autorizaba ser yo mismo, ajeno a las normas que impulsaban las vidas de mis mayores todos felices de verme creativo, como cualquier otro chico de mi edad.
Leí El Principito por primera vez siendo un adolescente lleno de ínfulas sin darle mayor crédito; más adelante, ya padre de familia, dos o tres veces, sin entender acabadamente el mensaje que encerraba; finalmente ahora, a punto de cumplir 76 años, deslumbrado, he vuelto a la niñez, es decir a recuperar los mandatos de mi imaginación.
Me di cuenta que Saint Exuperí estaba recuperando aquel mundo de su niñez que le era real a él, solo a él, pues no estaba atado a los convencionalismos impuestos a las muchedumbres donde todos piensan igual, sienten por mandato del sistema, aman sin saber lo que es el amor, usan su voluntad para lograr una forma de vida que les es ajena, despersonalizada, que persigue el éxito pero no conduce a nada porque el camino que recorren se esconde enturbiado por el afán de un logro decepcionante.
Entonces “releí” a Picasso. Vi que sus sueños de niño se cumplen en la última etapa del artista, cuando abandona las excepcionales pinturas que imponía la realidad para transformar sus obras en imágenes puerilmente diseñadas; descubrí más cuando en un rapto lo asocié a Faulkner y a mi venerado Don Quijote que, recorriendo una senda que poco tiene que ver con el poder y la gloria culmina en una puesta en común con Sancho Panza como pidiendo perdón cual niño arrepentido; o con Unamuno, un luchador como pocos que eleva una última plegaria al cielo rogando, acongojado, que dios se le haga presente.
Recordé a mi abuelo paterno, de más de 80 años, sentado en el jardín contándome sus andanzas por Treviso, llenas de imaginación y de inocentes mentiras… La frase “E il mio gatto mi vide morire” cerraba un cuento que he recordado toda mi vida.
En la vejez los achaques te hacen cuestionar si esa línea que han trazado los que verdaderamente atesoran el privilegio de haber vuelto a la niñez ha requerido valentía para haberla asumido o se trata de una mera melancolía por lo que ya no volverá.
Una vida imaginativa, plena , creativa, nace en la infancia, y aunque los avatares del camino nos impulsen a dejar de lado la infinita alegría que nos deparaba, en el fondo queda como simiente de los propósitos que perseguimos ya de mayores.
Es entonces cuando los picassos, los cervantes, los faulkners, los exuperís, los unamunos, los machados, los mirós nos sumen en el éxtasis.
Acaso las razones expuestas solo sean mi afán por transmitir la necesidad de que, ya de viejos, sigamos viviendo con una sonrisa acogedora como muestra de que hemos vivido en nosotros mismos pero a partir de los demás.